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Un espacio propuesto por EQUIPO ECUMÉNICO SABIÑÁNIGO

martes, 30 de mayo de 2017

MENSAJE DE PENTECOSTÉS DE LOS PRESIDENTES DEL CONSEJO MUNDIAL DE IGLESIAS

“Cuando llegó el día de Pentecostés, los seguidores de Jesús estaban en el mismo lugar y eran unánimes. [...]. Eran unánimes ya de antemano. Había un sentimiento de unidad, concurrencia, comunidad (asociación), propósito y lugar”.



MENSAJE DE PENTECOSTÉS DE LOS PRESIDENTES DEL CONSEJO MUNDIAL DE IGLESIAS – CMI / WCC 


En su mensaje de Pentecostés 2017, los presidentes del Consejo Mundial de Iglesias (CMI) reflexionan sobre lo que significa ser hombres y mujeres del Camino en una peregrinación de justicia y paz, a partir de los versículos de Hechos 2:1.

“La espiritualidad cristiana propone una comprensión alternativa de la calidad de vida, e invita a una forma de vida profética y un modo de vida contemplativo”, según reflexionan los presidentes. “Todo esto es lo que significa Pentecostés. Nos habla de adoptar una vida nueva en Cristo”.

“El Camino es una expresión común de la religión cristiana en el libro de los Hechos”, observan. “Es una metáfora de vida y comportamiento. El camino de Dios y el camino de la vida se contemplan como el único camino correcto y verdadero”.

“Como hombres y mujeres del Camino, debemos permanecer allí donde Dios está”, añaden los presidentes, y concluyen que “estamos llamados a seguir los pasos de Jesús. Ésta es nuestra convicción. El cristianismo nos proporciona un camino, una manera de invitar a la Iglesia y a la sociedad a encarnar el camino”.

Hombres y mujeres del Camino
en peregrinación por la justicia y la paz.

Cuando llegó el día de Pentecostés,
todos ellos estaban juntos y en el mismo lugar. (Hechos 2:1)

Durante el día de Pentecostés 2017, reflexionemos sobre el significado de ser hombres y mujeres del Camino en una peregrinación de justicia y paz, como figura en Hechos 2:1-47.

Cuando llegó el día de Pentecostés, los seguidores de Jesús estaban en el mismo lugar y eran unánimes. Ellos, es decir, los apóstoles, junto con las mujeres y María, la madre de Jesús, y junto con sus hermanos, se entregaron a la oración con un propósito especial, homothumadon. Eran unánimes ya de antemano. Había un sentimiento de unidad, concurrencia, comunidad (asociación), propósito y lugar. Todos esperaban el cumplimiento de la palabra de Jesús, que les había hablado sobre la venida del Espíritu Santo. La palabra Pentecostés es una palabra griega que significa el quincuagésimo/la quincuagésima, o la quincuagésima parte de algo. Entre los judíos, esto se aplicó a una de sus tres grandes festividades, que comenzó el quincuagésimo día después de la Pascua judía. De todas las fiestas del año judío, era el que atraía al mayor número de peregrinos de tierras distantes y de diferentes naciones. Por lo tanto, se reunieron muchos peregrinos extranjeros en Jerusalén para la fiesta.

En el día de Pentecostés, el don prometido del Espíritu Santo se derramó sobre ellos: no solo sobre los apóstoles, sino en cada uno de los 120 hombres y mujeres que allí se hallaban. Entonces Pedro se levantó con ellos, elevó su voz y se dirigió a los que eran judíos, es decir, judíos de nacimiento, así como a todos los demás, ya fueran prosélitos o extranjeros, que se encontraban en Jerusalén. En los primeros tiempos de la Iglesia, se conocían a los que creían en nuestro señor Jesucristo como hombres y mujeres “del Camino” (Hechos 9:2). El término parece haber sido utilizado como sinónimo para los discípulos de Jesús (cinco veces en Hechos: 19:9; 19:23; 22:4; 24:14; 24:22), y hace referencia al Camino como único camino. Jesús es el camino, la verdad y la vida (Juan 14:6). Los seguidores de Jesús eran peregrinos. Para ellos, la peregrinación conllevaba, entre otras cosas, dar testimonio del Resucitado.

La palabra peregrinación se deriva del término en latín peregrinus, que significa ‘extranjero’, y peregri, que significa ‘en el extranjero’, haciendo referencia al que viaja por tierras extranjeras. San Agustín describe la peregrinación espiritual cristiana como una especie de distanciamiento y exilio. Los seguidores de nuestro Señor fueron perseguidos en su nombre. El Camino es una expresión común de la religión cristiana en el libro de los Hechos. Es una metáfora de vida y comportamiento. El camino de Dios y el camino de la vida se contemplan como el único camino correcto y verdadero. La primera vez que se empleó el término ‘cristiano’ (que significa literalmente “los de Cristo”) para describir a los seguidores de Jesús fue en Antioquía (Siria) (Hechos 11:26: “…a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía”). El Camino se refiere a su forma de vida, es decir, al modo de vida que adoptaron. Los cristianos adoptaron un camino, o un modo de vida especial basado en Cristo, en quien habían encontrado el camino, la verdad y la vida. Su forma de vida los identificó como seguidores de Jesucristo. Coram Deo es un término del latín que significa “ante el rostro de Dios” o “en presencia de Dios”. Vivir el coram Deo es vivir en la gracia de Dios, bajo la autoridad de Dios, y para la gloria de Dios. La espiritualidad cristiana propone una comprensión alternativa de la calidad de vida, e invita a una forma de vida profética y un modo de vida contemplativo. Todo esto es lo que significa Pentecostés. Nos habla de adoptar una vida nueva en Cristo. En Cristo, el Resucitado, se fundó una sociedad que no estaba basada en la ley del interés propio y de la competición, sino en la justicia y la abnegación. El punto distintivo por el cual se dieron a conocer fue su convicción de que Jesús era el Mesías.

Iban juntos - unánimes, compartiendo la misma visión y misión en la Iglesia (alabando, orando, compartiendo la Palabra de Dios) y en la comunidad (compartiendo sus casas y sus posesiones, Hechos 2:44 f.). Para ellos, poner todas las cosas en común estaba relacionado no sólo con creer en Jesús como Hijo de Dios, sino también con que su comportamiento estuviera en armonía con su confesión, es decir, que Jesús es Cristo, el Hijo del Dios vivo.

Estar en una peregrinación conlleva una reflexión profunda sobre nuestra convicción personal de que Jesús es el Señor, así como una obligación moral de prestar atención a las diferentes cuestiones relacionadas con la justicia socioeconómica que nos rodean. Parte de la responsabilidad de la misión de la Iglesia y de la humanidad es proteger la Creación de Dios para las generaciones futuras (Papa Francisco, 'Laudato Si': el cuidado de nuestro hogar común, no. 159).

Como hombres y mujeres del Camino, debemos permanecer allí donde Dios está, aunque nos cueste nuestra vida. Actualmente, la persecución religiosa está teniendo lugar en todo el mundo. Recordamos con profunda tristeza a muchos de los que perdieron sus vidas en esta persecución. Pero estamos llamados a seguir los pasos de Jesús. Ésta es nuestra convicción. El cristianismo nos proporciona un camino, una manera de invitar a la Iglesia y a la sociedad a encarnar el camino. El don del Espíritu nos muestra su fuerza, no sólo con palabras y profecía, sino también en nuestras vidas y conducta. Rogamos por poder vivir por adelantado la llegada del Reino eterno, siguiendo este camino.

Los presidentes del Consejo Mundial de Iglesias:
  • Rev. Dra. Mary-Anne Plaatjies van Huffel, Iglesia Reformada Unida en África Austral (Sudáfrica) 
  • Rev. Prof. Dra. Sang Chang, Iglesia Presbiteriana en la República de Corea 
  • Arzobispo Anders Wejryd, Iglesia de Suecia 
  • Rev. Gloria Nohemy Ulloa Alvarado, Iglesia Presbiteriana de Colombia 
  • Obispo Mark MacDonald, Iglesia Anglicana del Canadá 
  • Rev. Dra. Mele'ana Puloka, Iglesia Wesleyana Libre de Tonga 
  • S.B. Juan X, Patriarca de la Iglesia Ortodoxa Griega de Antioquía y todo Oriente 
  • S.S. Karekin II, Patriarca Supremo y Catholicos de todos los Armenios

FUENTE:
Boletín Ecuménico Comunidad HOREB – Carlos de Foucauld
Boletín nº 83, Junio de 2017.



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