Todos juntos
Un espacio propuesto por EQUIPO ECUMÉNICO SABIÑÁNIGO

viernes, 31 de marzo de 2017

TIEMPO DE CUARESMA Y PASIÓN EN LA IGLESIA LUTERANA


TIEMPO DE CUARESMA Y PASIÓN EN LA IGLESIA LUTERANA 

El hermano Revd. Norbert Hintz, de la Comunidad Ecuménica católico-luterana Carlos de Foucauld de Alemania ha escrito este texto para explicarnos cómo viven ellos este tiempo litúrgico, dirigido, en un principio a sus hermanos de comunidad y que ahora reproducimos:

Queridos hermanos y hermanas:

En el artículo anterior os hablé de cómo vivimos la Navidad, en esta ocasión lo hago acerca de cómo vivimos el tiempo previo a la pasión y el ciclo de Pascua. 

Los ciclos de tiempo de ordinario de la vida eclesial tienen en sí mismas un gran poder simbólico, evidentemente. Como os comenté, desde diciembre hasta enero vivimos en un tono de profunda oscuridad hasta la llegada de la Navidad, momento que nos causa gran alegría y nos hace felices al escuchar en la víspera de Navidad que “La Palabra se hizo carne” (Juan 1, 14) y “La luz brilla en las tinieblas” (Jn 1, 5ª)

El tiempo litúrgico antes de Pascua es también de un gran poder simbólico: Cuando alcanzamos el Miércoles de Ceniza iniciamos la Cuaresma, nos adentramos en una liturgia para la adoración que es sencilla, sin adornos. En este tiempo queremos tener en cuenta las palabras: “He aquí el Cordero de Dios que lleva los pecados del mundo”, lo que cantamos en cada celebración de la Santa Cena para adentrarnos en un sentido de profundidad es “Ecce Agnus Dei, qui tollis peccata mundi, dona nobis pacem!”, cuando llegue la Vigilia de Pascua cantaremos de nuevo “Cristo ha resucitado” “Surrexit Dominus vere!”. 

En la Iglesia Luterana -en nuestra iglesia local- durante el período comprendido entre el Miércoles de Ceniza y Pascua todos los miércoles por la tarde a las 20.00 horas celebramos una liturgia de la Pasión. La lectura continua de los Evangelios durante todas estas semanas nos conduce recordando los sufrimientos y sacrificio de Jesús. Esta liturgia del silencio cala en lo más profundo de cada uno de nosotros. También es así en la celebración de la Pasión de la semana; en la celebración dominical el aleluya no se canta. Los himnos durante todo este tiempo expresan en sí mismos la seriedad y la alegría de la crucifixión de Jesucristo. 

¿En qué medida esta costumbre cristiana tiene efectos en el hábitat real de la vida cotidiana? Estoy convencido de que tiene su repercusión. ¿Cómo se traduce esto en los medios de comunicación? 

Me he dado cuenta de que, por un lado la música superficial que normalmente se emite durante las 24 horas es menor y, por otra parte, los programas especiales de música prestan mayor atención a la música clásica adaptándose al tiempo litúrgico que vive la Iglesia. Esto se aplica tanto a la radio como a la televisión. 

La liberalización del comercio en los domingos y festivos me parece horrible pues muchas personas ni siquiera pueden percibir ya la diferencia. 

La oferta de programas especiales en la televisión y en la radio son en este tiempo un regalo y motivo de agradecimiento pues ayudan a profundizar en la fe y algunos encuentran en ellos el motivo para su conversión. A todo esto, los cristianos apenas influimos en la programación de radio y televisión como tampoco en el diseño laboral.

¿Qué podemos hacer como hermanitas y hermanitos del hermano Carlos? No queremos perder la capacidad de ejercer la crítica social públicamente. En la oración Jesús nos toca, Él es quien nos guía en la vida cotidiana, en el domingo, en el día de la fiesta. Esto es (quizás) el carisma y la misión que vivimos. 

Os saludamos Elisabeth y Norbert junto con los hermanos y hermanas de la Iglesia Evangélica Luterana - Comunidad Charles de Foucauld alemana.

El hermanito Carlos experimentó en sí mismo la realidad social y la ha vivido como una bendición, y por ello es una bendición que Jesús lo haya convertido en su sucesor.

PUBLICADO EN
Boletín Ecuménico Comunidad Horeb Carlos de Foucauld
Boletín nº 81 - Abril 2017



No hay comentarios:

Publicar un comentario