Todos juntos
Un espacio propuesto por EQUIPO ECUMÉNICO SABIÑÁNIGO

martes, 30 de junio de 2015

CREO SIN CREDOS


Creo en el Dios que encendió el primer sol,
que hizo latir la vida y que la hizo hermosamente diversa,
que salió a jugar, desnudo, por los jardines del universo
sin miedo al tiempo, sonriendo, saludando a la brisa.

Creo en un Dios que se hizo amigo de sus creaturas,
que abrazó al árbol y nadó con los peces,
que se sentó junto al león y al cordero
y danzó con los pájaros en el aire.

Creo en un Dios que caminó con las personas,
que les enseñó a soñar y las impulsó a ser libres,
que les señaló un horizonte de plenitud hacia donde ir…
Pero no entendieron o no quisieron o tuvieron miedo.

Creo en un Dios que fue encarcelado en prejuicios,
que fue amordazado por conceptos y doctrinas,
que fue encerrado en espacios oscuros y opresivos,
que fue limitado en su capacidad de amar y sanar.

Creo en un Dios que quiere liberarse de tanta cadena,
que desea sacudirse el polvo de los viejos credos
y romper las estructuras de las formas y los dogmas
para volver a ser un Dios inclusivo, amplio, generoso.

Creo en un Dios que busca hacerse presente, real, auténtico,
en tantas otras formas de creer, de celebrar, de vivir;
un Dios que trata de seguir revelándose en la historia
de las mujeres y de los hombres que jamás perdieron de vista
aquel horizonte, aquella luz, aquel mundo posible.

Creo en un Dios dispuesto a descender a los infiernos
de los injustamente sometidos,
de las violentamente marginadas,
de las atrapadas en redes de engaño y de muerte,
de los estigmatizados por ser distintos,
de los migrantes sin tierra, sin hogar, sin misericordia,
de las mutiladas, violadas, golpeadas,
de las víctimas de los odios que hieren y matan,
de los silenciados, los desaparecidos, los nadies.

Creo en un Dios que quiere resucitar y resucitarnos
de tantas formas de estar muertos,
de tantas maneras de vivir sin sentido,
sin pasión y sin compasión

Creo en un Dios que nos anima a ser comunidad,
a ser cuerpo, a ser encuentro solidario
de unas y otras, de unos y otros,
a construir espacios alternativos con lugar
para cada ser humano
en su compleja y rica diversidad.

Creo que en esos espacios,
el pan que se comparte se hace sacramento
y que la copa que pasa de mano en mano,
sin prejuicios,
es gloriosa manifestación del poder de un amor
capaz de transformarlo todo.

Creo en un Dios que no ha perdido las esperanzas,
a pesar de todo,
y que, de tanto en tanto,
vuelve a sonreír.

Gerardo Oberman


Gerardo Oberman. Argentina, 1965. Pastor ordenado de las Iglesias Reformadas en Argentina desde 1993. Realizó sus estudio de teología en el ISEDET (Buenos Aires) y en la Universidad Libre de Amsterdam (Holanda). Licenciado en Teología por el ISEDET, cursando actualmente una Maestría en la Comunidad Teológica en México. Es presidente de las Iglesias Reformadas en Argentina desde 2009, habiendo sido parte de su directiva desde comienzos del 2000. Ha colaborado en diversos organismos ecuménicos en Argentina, integrando la directiva de la Federación Argentina de Iglesias Evangélicas hasta el pasado mes de abril y la del ISEDET hasta el presente. Uno de los fundadores y Coordinador continental desde sus orígenes (2004) de la Red Crearte, espacio dedicado a la formación y renovación litúrgica y musical en América Latina. Ha colaborado, desde esa vocación litúrgica, con numerosas organizaciones en todo el mundo: Comunión Mundial de Iglesias Reformadas, Federación Luterana Mundial, Consejo Mundial de Iglesias, entre otras.

FUENTE:
Iglesia Evangélica Española
www.protestante.eu



lunes, 29 de junio de 2015

Nuevo libro de Ecumenismo y Diálogo Interreligioso

Solo el amor nos puede salvar. 
La actitud del cristianismo ante las otras religiones.


Este libro "Solo el amor nos puede salvar. La actitud del cristianismo ante las otras religiones" del teólogo Juan Pablo García Maestro, que acaba de ver la luz, toma como punto de partida la promulgación de la declaración conciliar Nostra aetate sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas, que puso fin a una cierta visión negativa del cristianismo con relación a otras religiones y cuyo cincuentenario se celebra este año. El autor analiza cuestiones como el relativismo y la verdad, la fe en un mundo interreligioso, el ineludible compromiso por la paz de todas las religiones, la especial relación entre Islam y cristianismo, y los retos que plantea el diálogo interreligioso a la vida religiosa. El último capítulo es una reflexión sobre el diálogo interreligioso en el pontificado del Papa Francisco, teniendo en cuenta sus gestos y encuentros cuando era arzobispo en Buenos Aires y sus aportaciones en el tiempo que lleva como Papa. Con Prólogo de Juan Martín Velasco y bibliografía seleccionada.

Está editado por la Editorial San Pablo. La obra incluye un prólogo escrito por el teólogo y filósofo Juan Martín Velasco.

Juan Pablo García Maestro nació en Campaspero (Valladolid). Es religioso de la Orden Trinitaria. Licenciado en Filosofía y Teología y Doctor en Teología, actualmente es docente en el Instituto Superior de Pastoral (Universidad Pontificia de Salamanca en Madrid) y en el Instituto San Pío X de Catequética (Madrid). Su intensa vida intelectual no le aleja de la realidad eclesial que viven los cristianos de a pie día a día gracias a la labor que ha desempeñado como capellán de emigrantes, capellán en la cárcel, miembro de la parroquia de Aluche donde ahora reside… La oportunidad que tiene de compartir vida y fe con tanta variedad de cristianos hace que su deseo de vivir una Iglesia encarnada en la vida conecte con mucha gente. “Deseo prestar un servicio a todas las personas que forman parte de la comunidad eclesial y que, incluso más allá de ella, quieren saber por qué existe la Iglesia, cómo está en el mundo y hacia dónde va”. 

Autor prolífico, destacamos sus obras Teología de las religiones, ¿Cómo ser cristiano en una sociedad increyente?, El futuro del diálogo interreligioso, La Iglesia samaritana: la Iglesia que Jesús quería. La Teología del Siglo XXI y Eclesiología de la praxis pastoral.


domingo, 28 de junio de 2015

El Papa no deja nunca de rezar por la unidad de los cristianos


El papa Francisco recibe a la delegación del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla que se encuentra en Roma por la festividad de 
San Pedro y San Pablo


El Papa desea que se multipliquen las ocasiones de encuentro, de intercambio y de colaboración entre fieles católicos y ortodoxos, de forma que, profundizando el conocimiento y la estima recíproca, se consiga superar todo prejuicio e incomprensión, legado de una larga separación, y afrontar, en la verdad pero con espíritu fraterno, las dificultades que existen. Así lo ha asegurado en una audiencia con la delegación del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla, que se encuentran en Roma como es tradición, para la Solemnidad de los santos apóstoles Pedro y Pablo.

Tal y como ha señalado el Papa a los presentes, su presencia en las celebraciones de esta fiesta “testimonia una vez más la profunda relación que une las Iglesias hermanas de Roma y de Constantinopla” prefigurada por el vínculo que une a los respectivos santos patronos de las Iglesias, los apóstoles Pedro y Andrés, “hermanos de sangre y en la fe”.

A propósito, Francisco ha recordado la “calurosa acogida” que sitió cuando visitó al Fanar --sede del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla-- en la fiesta de San Andrés, el pasado mes de noviembre cuando viajó a Estambul. Igualmente, ha precisado que “el abrazo de paz intercambiado con Su Santidad (Bartolomé I) fue signo elocuente de esa caridad fraterna que nos anima en el camino de reconciliación y que nos permitirá un día participar juntos en la Mesa eucarística”.

Por otro lado, el Pontífice ha señalado que alcanzar esa meta, “hacia la cual estamos encaminados con confianza”, representa una de sus principales preocupaciones, por la cual no deja nunca de rezar a Dios.

Asimismo, ha querido confirmar su apoyo al “precioso trabajo de la Comisión Mixta Internacional para el diálogo teológico entre la Iglesia católica y la Iglesia ortodoxa”. Al respecto ha advertido que los problemas que se encuentren en el camino del diálogo teológico no deben llevar al desaliento o la resignación. El atento examen de cómo se articulan en la vida de la Iglesia el principio de la sinodalidad y el servicio del que preside “ofrecerá una contribución significativa al progreso de las relaciones entre nuestras Iglesias”, ha subrayado el Santo Padre.

Al finalizar, ha agradecido al metropolitano John Zizioulas que participó como relator en la presentación de la encíclica Laudato si’ la semana pasada.



El Papa reza para que la "plena comunión visible" entre ortodoxos y católicos "sea restablecida"

Francisco pide "afrontar, en la verdad, pero con espíritu fraterno, las dificultades que aún existen"

Al recibir con alegría y cordial amistad, el último sábado de junio, a la Delegación del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla, que viajó a Roma para participar en la fiesta de San Pedro y San Pablo, Patronos de la Ciudad Eterna, el Papa Francisco les dio su bienvenida afirmando que su presencia en esta celebración testimonia, una vez más, la profunda relación que une a estas dos Iglesias hermanas, que se prefigura en el vínculo que une a los respectivos Santos Patronos, los Apóstoles Pedro y Andrés, hermanos de sangre y en la fe, unidos tanto en el ministerio apostólico como en el martirio.

El Santo Padre recordó con gratitud la calurosa acogida que le reservaron en el Fanar su amado hermano Bartolomé, el clero y los fieles del Patriarcado Ecuménico, con ocasión de la fiesta de San Andrés, el pasado mes de noviembre, de la que dijo:

"La oración ecuménica en la víspera de la fiesta y después la Divina Liturgia en la Iglesia Patriarcal de San Jorge, nos han ofrecido la posibilidad de alabar juntos al Señor y de pedirle de común acuerdo que se acerque el día en que la plena comunión visible entre ortodoxos y católicos sea restablecida".

Tras recordar que el abrazo de paz que se intercambió con Su Santidad fue un signo elocuente de esa caridad fraterna que nos anima en el camino de la reconciliación que nos permitirá, un día, participar juntos en la Mesa Eucarística, Francisco añadió:

"La consecución de semejante meta, hacia la cual estamos encaminados con confianza, representa una de mis principales preocupaciones, por la cual jamás dejo de rezar a Dios. Por tanto, deseo que puedan multiplicarse las ocasiones de encuentro, de intercambio y de colaboración entre los fieles católicos y ortodoxos, de modo que, profundizando el conocimiento y la estima recíprocos, se logre superar todo prejuicio e incomprensión, herencia de la larga separación, y afrontar, en la verdad, pero con espíritu fraterno, las dificultades que aún existen".

Por esta razón el Santo Padre reafirmó su apoyo al valioso trabajo de la Comisión Mixta Internacional para el diálogo teológico entre la Iglesia Católica y la Iglesia Ortodoxa. Además, llamándolos "queridos hermanos", el Papa Francisco les aseguró su oración y la de tantos católicos - mientras se intensifican los preparativos para el Sínodo Pan-Ortodoxo - para que sus esfuerzos den frutos.

A la vez también manifestó que confía en su oración por la Asamblea Ordinaria delSínodo de los Obispos de la Iglesia Católica sobre el tema de la familia, que tendrá lugar en la Ciudad del Vaticano el próximo mes de octubre, y en la que también se espera la participación de un Delegado fraterno del Patriarcado Ecuménico.

Por último, tras agradecer nuevamente su presencia y los sentimientos de cordial cercanía el Papa Bergoglio se despidió con estas palabras:

"Les pido que lleven mi saludo fraterno a Su Santidad el Patriarca Bartolomé y al Santo Sínodo, junto con mi agradecimiento por haber querido enviar dignos representantes para compartir nuestra alegría. Recen por mí y por mi ministerio. Que descienda la paz sobre todos ustedes, los que están unidos a Cristo". (1 P 5,14).



sábado, 27 de junio de 2015

UNIDAD DE LOS CRISTIANOS



VATICANO, 25 Jun. 15 / 12:03 am (ACI/EWTN Noticias).- El Papa Francisco volvió a poner de manifiesto la necesidad de la unidad de los cristianos en un mensaje enviado en la tarde del martes al Consejo Ecuménico de las Iglesias con motivo del 50 aniversario del grupo mixto que trabaja precisamente para este acercamiento con la Iglesia Católica. 

En el mensaje, el Pontífice asegura que existen “significativas relaciones ecuménicas” por todo el trabajo realizado hasta el mundo, “inspirados por el deseo de unidad que Cristo instituyó para la Iglesia, Su cuerpo, y por el dolor del escándalo de la división entre cristianos”. Aunque también recuerda que queda mucho camino por hacer debido a los “desacuerdos sobre diversos temas”.

El Obispo de Roma quiere el “don de la unidad plenamente visible entre todos los cristianos, para que la Iglesia pueda ser siempre más un signo de esperanza en el mundo y un instrumento de reconciliación entre los pueblos”.

Al recordar el sufrimiento causado por la división entre los cristianos, el Papa invita a abordar “los temas ecuménicos cruciales” y a “promover, modos para testimoniar una comunión real, si bien imperfecta, entre todos los bautizados”.

Una de las propuestas que realiza es la de no ser sólo “un fórum introspectivo”, sino convertirse en una “fábrica de ideas” concretas, con las que se difundan “en la sociedad y en la cultura” los valores y la verdad del Evangelio.

“La orientación del Grupo Mixto de Trabajo debe ser la de abordar las preocupaciones reales de las Iglesias de todo el mundo. De esta manera no sólo podrá proponer con más eficacia formas de colaboración que las acerquen, sino asegurarse de ofrecer una diaconía adecuada a las necesidades de la gente”, afirma el Papa.

No obstante, recuerda “a pesar de los muchos logros ecuménicos de los últimos cincuenta años, la misión y el testimonio cristiano todavía sufren debido a nuestras divisiones. Los desacuerdos sobre diversos temas –en particular las cuestiones antropológicas, éticas y sociales, así como las relacionadas con la comprensión de la naturaleza y las condiciones de la unidad que buscamos– exigen un esfuerzo ulterior ¡Nuestro diálogo debe continuar!”.

El Pontífice envió este mensaje al Secretario General del World Council of Churches, el Pastor Olav Fykse Tveit. El texto fue leído por el Cardenal Kurt Koch, Presidente del Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos, durante un congreso conmemorativo en el Centro Pro Unione de Roma.


viernes, 26 de junio de 2015

El Papa recibe a la Delegación de B'nai B'rith International

"Judíos y cristianos podemos seguir trabajando juntos por el bien de la humanidad"
Bergoglio resaltó "el camino de recíproco conocimiento y estima entre los judíos y los católicos"


“El respeto de la vida y de la creación, la dignidad humana, la justicia, la solidaridad pueden unirnos para el desarrollo de la sociedad y para asegurar un futuro rico de esperanza para las generaciones que vendrán”, lo dijo el Papa Francisco a los miembros de la Delegación de B’nai B’rith International, Organización internacional que busca la unidad del pueblo judío y la fraternidad entre los hombres, a quienes recibió este jueves 25 de junio, en la Sala de los Papas en el Vaticano.En su discurso el Santo Padre resaltó “el camino de recíproco conocimiento y estima entre los judíos y los católicos, sobre la base del gran patrimonio espiritual que, gracias a Dios, tenemos en común”. Considerando los cincuenta años de historia de diálogo sistemático entre la Iglesia católica y el Judaísmo, no puedo dejar de agradecer al Señor, afirmó el Pontífice, por tantos progresos alcanzados. Sean iniciado numerosas iniciativas de recíproca comprensión y de diálogo; sobre todo se ha ido desarrollando un sentimiento confianza y aprecio mutuo.

En este sentido, el Obispo de Roma subrayó que judíos y católicos podemos trabajar juntos en diversos ámbitos de la sociedad. “Son muchos los campos en los cuales, judíos y cristianos, podemos continuar trabajando juntos por el bien de la humanidad de nuestro tiempo. El respeto de la vida y de la creación, la dignidad humana, la justicia, la solidaridad puede unirnos para el desarrollo de la sociedad y para asegurar un futuro rico de esperanza para las generaciones que vendrán. De manera especial, estamos llamados a orar y trabajar juntos por la paz. Lamentablemente, son muchos los Países y las regiones del mundo que viven en situaciones de conflicto – pienso particularmente en Tierra Santa y el Oriente Medio – y que necesitan un compromiso valeroso por la paz: ésa no solamente se desea, sino se busca y se construye pacientemente y tenazmente, con la participación de todos, en especial de los creyentes”.

Asimismo, el Sucesor de Pedro recordó los importantes aportes de sus predecesores, quienes trabajaron por la amistad entre judíos y católicos. “En particular deseo mencionar a San Juan XXIII y San Juan Pablo II. El primero salvó a muchos judíos durante la segunda guerra mundial, los encontró muchas veces y quiso fuertemente un documento conciliar sobre este tema; del segundo están siempre vivos en nuestra memoria algunos gestos históricos, como la visita a Auschwitz y aquella al Templo Mayor de Roma”.

Siguiendo sus huellas, dijo el Papa y con la ayuda de Dios, deseo continuar este camino, animado además por tantas bellas experiencias de encuentro y de amistad vividas en Buenos Aires. Por ello, pido al Todopoderoso y Eterno que bendiga abundantemente nuestro diálogo, invocó Francisco, sobre todo en este año en el cual se celebra el quincuagésimo aniversario de Nostra Aetate, para que nuestra amistad crezca siempre más y traiga abundantes frutos para nuestras comunidades y para la entera familia humana.



Discurso completo del Papa Francisco

Queridos amigos,

Me complace saludarlos, en ocasión de esta visita al Vaticano. Mis predecesores han recibido a las delegaciones de B’nai B’rith International en diversas ocasiones, y hoy yo les doy la bienvenida con renovada y respetuosa cordialidad.

Su organización tiene contactos con la Santa Sede desde cuando fue promulgada la Declaración conciliar Nostra Aetate, que constituye un hito en el camino de reciproco conocimiento y estima entre los judíos y los católicos, sobre la base del gran patrimonio espiritual que, gracias a Dios, tenemos en común.

Considerando estos cincuenta años de historia de diálogo sistemático entre la Iglesia católica y el Judaísmo, no puedo dejar de agradecer al Señor por tantos progresos alcanzados. Sean iniciado numerosas iniciativas de reciproca comprensión y de diálogo; sobre todo se ha ido desarrollando un sentimiento de mutua confianza y aprecio. Son muchos los campos en los cuales, judíos y cristianos, podemos continuar trabajando juntos por el bien de la humanidad de nuestro tiempo. El respeto de la vida y de la creación, la dignidad humana, la justicia, la solidaridad puede unirnos para el desarrollo de la sociedad y para asegurar un futuro rico de esperanza para las generaciones que vendrán. De manera especial, estamos llamados a orar y trabajar juntos por la paz. Son muchos, lamentablemente, los Países y las regiones del mundo que viven en situaciones de conflicto – pienso particularmente en Tierra Santa y el Oriente Medio – y que necesitan un compromiso valeroso por la paz: ésa no solamente se desea, sino se busca y se construye pacientemente y tenazmente, con la participación de todos, en especial de los creyentes.

En este momento, junto con ustedes, quisiera recordar con sincera gratitud a todos aquellos que han trabajado por la amistad entre judíos y católicos. En particular deseo mencionar a San Juan XXIII y San Juan Pablo II. El primero salvó a muchos judíos durante la segunda guerra mundial, los encontró muchas veces y quiso fuertemente un documento conciliar sobre este tema; del segundo están siempre vivos en nuestra memoria algunos gestos históricos, como la visita a Auschwitz y aquella al Templo Mayor de Roma. Siguiendo sus huellas, con la ayuda de Dios, deseo continuar este camino, animado además por tantas bellas experiencias de encuentro y de amistad vividas en Buenos Aires.

Que el Todopoderoso y Eterno bendiga abundantemente nuestro diálogo, sobre todo en este año en el cual se celebra el quincuagésimo aniversario de Nostra Aetate, para que nuestra amistad crezca siempre más y traiga abundantes frutos para nuestras comunidades y para la entera familia humana. Gracias.

(Traducción del italiano, Renato Martinez – RV)

FUENTE:






miércoles, 24 de junio de 2015

ORDENACIÓN DIACONAL

Nos pasa la siguiente nota la Secretaría de la Delegación episcopal de Ecumenismo y Diálogo Interreligioso de Zaragoza:



Queridos amigos:

Nuestro hermano de la IERE Comunidad Anglicana de San Andrés de Zaragoza Noel Antonio Diaz va a ser ordenado diácono el próximo día 5 de julio de 2015 en la Catedral del Redentor de la Iglesia Reformada episcopal Española - Comunión Anglicana de Madrid y nos ha pasado una invitación para asistir a la ordenación. 
Han preparado un autobús que saldrá de Zaragoza ese mismo día a las 7'00 horas de Zaragoza y regresará a las 19'00 horas. 
El coste previsto del viaje es de 34 €. 
Los interesados en acudir al acto pueden ponerse en contacto con la Secretaría de la Delegación.
Son plazas limitadas, por lo que interesa hacer la reserva lo antes posible.

Un cordial saludo


Delegación Episcopal de Ecumenismo y Diálogo Interreligioso.
Diócesis de Zaragoza
Secretaría




Desde el EQUIPO ECUMÉNICO SABIÑÁNIGO junto a nuestra alegría, nuestra enhorabuena para Noel y toda la Comunidad Anglicana de Zaragoza y nuestra oración por su fidelidad y por los frutos de su ministerio. Que el Señor le bendiga y le proteja.



martes, 23 de junio de 2015

En relación al fallecimiento del pastor evangélico Manfred Benzing, director del Centro Ecuménico "Los Rubios"

"Descansa en paz, amigo y hermano Manfred"


La directora del Centro Ecuménico Lux Mundi, Gloria Uribe, expresa el sentimiento de todos los que forman el equipo de Lux Mundi ante el fallecimiento del pastor evangélico Manfred Benzing.



Con mucha tristeza hemos recibido la noticia del fallecimiento de nuestro querido amigo y hermano Manfred Benzing a quien todos los que trabajamos en el ecumenismo en esta Diocesis queremos, apreciamos y respetamos por su amistad incondicional, disposición, compromiso y dedicación a la causa del Ecumenismo y a la búsqueda de la Iglesia Única de Cristo.

El Señor ha decidido llevárselo muy pronto, pero en los años que compartimos con él hemos experimentado que no importa la cultura, la lengua y la confesión cuando se comparte la unidad en la fe en Nuestro Señor Jesucristo.

Manfred nació en Villingen-Schwenningen, Alemania en el año 1957. Sorprendía que su trayectoria anterior a su llegada a Málaga y al centro los Rubios hubiera estado relacionada con la navegación. Manfred se licencio en Navegación marítima, fue Capitán de la Marina Mercante e instructor en el Puerto de Bremen. Parece como si desde allí la barca del ecumenismo le hubiese traído a España para compartir con nosotros estos últimos años desde que fue nombrado Director del centro Ecuménico Los Rubios en el 2008.

Manfred era un miembro activo de su Iglesia. La Iglesia Evangélica Española tenía en él un importante y comprometido pilar en temas como la injusticia, la migración, la solidaridad, que como muchos otros aspectos de la vida y de la expresión de nuestra fe le preocupaban y cuestionaban como persona y como cristiano.

En lo que va corrido del año Manfred había participado y compartido con nosotros, el grupo ecuménico de Málaga, y por su puesto con sus hermanos de la IEE diversos temas. En el mes de febrero había participado en un encuentro en Roma representando a la IEE en la Comisión de Iglesias para las Migraciones en Europa, del cual quería hablarnos mas adelante. El pasado 20 de Abril nos presentó un primer esbozo de un proyecto que tenía en mente desarrollar y profundizar titulado “La Corrupción mata, Cristianos en favor de la Justicia” . Fue una presentación muy interesante sobre la cual quería seguir trabajando porque decía “los cristianos debemos no solo ayudar a los necesitados, sino también tener las causas de la miseria en la vista. Porque hablando por mi como Alemán sé que la política exterior y financiera (los famosos G-20) tiene mucho que ver con dichas causas”

Después de su reciente viaje a Alemania habíamos quedado para hablar del encuentro Ecumenico del Espinar en Julio 2015, y proyectos que queríamos desarrollar entre Lux Mundi y Los Rubios para el 2015 y 2016.

Pero el Señor ha querido llevárselo repentinamente, queda en nuestro corazones el recuerdo y el ejemplo de este gran amigo y hermano, su agradable y alegre conversación, sus profundas e interesantes reflexiones durante la semana de la Unidad y otros encuentros de oración, su amor por Maite, su compromiso con la Unidad y sobre todo su ejemplo como cristiano entregado y comprometido. Pedimos al Señor le tenga en sus amorosas manos hasta que nos veamos luego en la Vida eterna.










Gloria Uribe Cifuentes
Fundación Lux Mundi





domingo, 21 de junio de 2015

Nace CEC-Masvidal

Una buena noticia 
para compartir contigo



Queridísimos hermanos, amigos, lectores, hemos recibido en el EQUIPO ECUMÉNICO SABIÑÁNIGO una gran noticia que nos ha llenado de alegría, de ilusión, porque aunque sabemos que estamos en "época de siembra" conocer algún pequeño fruto de esta ilusión, de esta gracia, de este don que es el ECUMENISMO supone para los que estamos inmersos en el mundo ecuménico una gran alegría y una verdadera bendición del Señor. 

Ha nacido una nueva Comunidad Ecuménica Cristiana "Masvidal" compartimos con vosotros la carta que hemos recibido de uno de sus miembros y fundadores, nuestro hermano Enric, os pedimos oraciones para esta iniciativa y comunidad, y os animamos a que entréis en su página web y conozcáis más sobre CEC-Masvidal.

"Un grupo de personas hemos dado cuerpo a una idea que hace más de un año rondaba por la cabeza y por el corazón, y que por obra del Espíritu Santo se ha acabado orientando y concretando con la creación de una comunidad religiosa. No es una comunidad en el concepto típico de estar bajo un mismo techo, sino de una comunidad de personas en el espíritu y en la voluntad.

Es una comunidad abierta, es decir, ecuménica, en donde nos podemos encontrar cristianos de las tres ramas: católicos, protestantes y ortodoxos; porque una sola es la Iglesia del Cristo con multiformidad de dones.

Esta comunidad tiene dos objetivos, a partir de su regla 'Ora et servi' (ora y sirve): el primero es la acogida de una espiritualidad abierta, basada en el amor y en la liberación que procede del Evangelio; el segundo es servir a Dios entregándose a los hermanos más necesitados, en tierra de misiones. Y para hacer esto, en nuestra comunidad, Dios nos da compañeros y compañeras con el compromiso de trabajar desde Barcelona para conseguir recursos espirituales, intelectuales, técnicos, tecnológicos, humanos, económicos y materiales, para que otros compañeros y compañeras podamos trabajar sobre las necesidades directas del territorio misional.

Si Dios me lo permite, este julio volveré a Bolivia, bajo la protección de esta comunidad que hemos fundado, para poder ejecutar los proyectos de atención social que la población local de Santa Cruz de la Sierra necesita.

Para nosotros, poder hacer difusión de los que hacemos -dado que somos pequeños y no podemos aún emprender grandes proyectos- nos es muy importante. Vamos conociendo el territorio, estando atentos a lo que él nos pida, y explorando ya con la gente de allí la viabilidad de dos ideas: hacer un centro de día de ancianos y/u otro de discapacitados.

Como curiosidad, deciros que hemos escogido el nombre de Jaume Masvidal, en memoria de quien fue un ejemplo de fe para muchos de los que disfrutamos de su maestrazgo en el Seminario Menor Diocesano de La Conrería (Tiana, Barcelona)."

DATOS:

Esta es su página web:

(Aunque está en catalán hay un enlace de Google Translation al margen izquierdo para traducir la página al Castellano o al Inglés)

Su correo electrónico es: cecmasvidal@terra.com





jueves, 18 de junio de 2015

Una invitación a la unidad de los cristianos: Encíclica LAUDATO SI'

El representante de la Iglesia ortodoxa indica que existe ya comunión de los cristianos en el martirio, y también debería haberlo en defender el evangelio de la creación.
Su Eminencia el Metropolita de Pérgamo John Zizioulas representante del
Patriarcado Ecuménico de la  Iglesia Ordodoxa
Laudato si': 
Una invitación a 
la unidad de los cristianos


La encíclica del papa Francisco Laudato si' es un llamamiento a la unidad, la unidad en la oración por el medio ambiente, en el mismo Evangelio de la creación, en la conversión de nuestros corazones y nuestros estilos de vida para respetar y amar a todos y todo lo que nos ha dado Dios. Son palabras del metropolitano John Zizioulas, en representación del patriarcado ecuménico y de la Iglesia ortodoxa, quien ha reflexionado sobre el ecumenismo en relación con la encíclica del Santo Padre presentada este jueves, día 18 de junio, 'Laudato si'.

​Durante su intervención en la rueda de prensa de presentación del documento pontificio, ha querido recordar que 1989 el patriarca ecuménico Dimitrios publicó una encíclica advirtiendo “de la seriedad de la cuestión ecológica y de sus implicaciones teológicas y espirituales”. En ese mismo año se propuso dedicar el 1 de septiembre de cada año a rezar por el medio ambiente. Según el calendario ortodoxo, ese es el primer día del año eclesiástico. Por ello, el metropolitano se ha preguntado si este día no podría convertirse en una fecha de oración por ese tema para todos los cristianos, marcando así “un nuevo paso para el acercamiento entre todos''.

El metropolitano también ha afirmado que ve en Laudato si’ una importante dimensión ecuménica “que plantea a todos los cristianos divididos una tarea común que deben enfrentar juntos.” Vivimos en una época -ha explicado- con problemas existenciales fundamentales que superan nuestras divisiones tradicionales y las relativizan casi hasta el punto de la extinción.

De este modo ha invitado a pensar sobre lo que está sucediendo en Oriente Medio, ¿Los que persiguen a los cristianos les preguntan a qué iglesia o a qué confesión pertenecen?, se ha preguntado. “La unidad de los cristianos en estos casos se realiza por la persecución y la sangre: es un ecumenismo del martirio”, ha subrayado el metropolitano.

Igualmente sucede con la amenaza que representa para nosotros la crisis ecológica, “trasciende nuestras divisiones tradicionales”. Por ello, ha explicado que “el peligro que enfrenta nuestra casa común, el planeta en que vivimos está descrito en la encíclica de una forma que no deja dudas sobre el riesgo existencial al que nos enfrentamos”. El metropolitano ha advertido que este riesgo es común a todos nosotros, independientemente de nuestras identidades eclesiásticas o confesionales. Por tanto, también debe ser común “nuestro esfuerzo para evitar las consecuencias catastróficas de la situación actual”.

El representante ortodoxo ha subrayado que la Iglesia debe ahora introducir en su enseñanza sobre el pecado, el pecado contra el medio ambiente, el pecado ecológico.

TEXTO ÍNTEGRO DE LA ENCÍCLICA:


Hoy jueves día 18 de junio de 2015, en el Vaticano ha sido presentada la mueva encíclica del papa Francisco, Laudato si', “Un documento muy esperado” indicó el director de la Sala de prensa de la Santa Sede, el padre Federico Lombardi. Añadió que “desde hace un mes el Papa inició a preparar la encíclica. El último paso fue enviar a los obispos del mundo el texto de la encíclica, acompañado por un  escrito a mano y traducido en diversos idiomas. Encabezado por el IHS el Papa le indicó a los obispos: “En el vínculo de la caridad y de la paz, en la cual nosotros vivimos, te envío mi carta Laudato si'”.


A continuación el cardenal Peter Turkson, presentó a los  allí presentes y reiteró que la encíclica toma el nombre del Cantico de las Creaturas, Laudato si'.

Qué tipo de mundo queremos transmitir a quienes vienen detrás de nosotros. ¿Cuál es la finalidad de nuestra vida? Si no nos ponemos estas preguntas de fondo, nuestras preocupaciones ecológicas difícilmente tendrán consecuencias importantes.

Subrayó que el Papa indica la necesidad “de cambiar ruta asumiendo un empeño en defensa de la Casa común”. Reconoce que hay mayor preocupación en el mundo sobre el degrado ecológico, y que “el ser humano es capaz de intervenir positivamente, no todo está perdido”.

El concepto de la “ecología integral”, está en el centro de la encíclica, indicó el cardenal, porque el Papa invita a interactuar con Dios, con los otros seres humanos y con el creado.

“No hay dos crisis separadas, la ambiental y la social, sino una misma crisis socio-ambiental” y la solución pide abordar el problema de manera integral, integrando a los excluidos. La intima relación entre los pobres y la fragilidad del planeta y que todo está profundamente interconectado.

Y una invitación a entender de otra manera la economía y el progreso. Esto requiere debates sinceros y honestos, y un rechazo a la cultura del descarte y proponer otro modelo de vida.

Los seis capítulos delinean un recorrido preciso, indicó el purpurado, partiendo de los mejores datos científicos disponibles, de manera de dar una base concreta a lo que sigue. Y fue enumerando las particularidades de lo diversos capítulos.

El cardenal concluyó recordando que es un deber entender como en esta encíclica se entrelazan distintos puntos de vista, desde el económico, al social, del científico al teológico y tantos otros. Y no se puede dejar todo a solamente las políticas ambientales. Las responsabilidades son de todos, internacionales, nacionales, dentro de los mismos países, del norte y del sur.

FUENTES:
www.zenit.org
www.vatican.va


miércoles, 17 de junio de 2015

Reflexión ante el dolor


REFLEXIÓN ANTE EL DOLOR

Hay una frase que siempre me decían cuando era pequeña: “Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, intenta afrontarlo de la mejor forma posible”.

Las personas sensibles sufren por situaciones que a la mayoría le pueden pasar desapercibidas. En una ocasión lo hablaba yo con Jon Sobrino y me daba este magnífico consejo: las personas con este tipo de sensibilidad lo mejor que deben hacer es dejarse acompañar, aprendiendo a reflexionar sobre el mismo e intentar superar el dolor causado por él, porque del sufrimiento no se saca ninguna enseñanza, no sirve para nada, solo para partir el corazón. Por eso, lo que la vida nos pone por delante podemos vivirlo con agobio y tristeza o bien como algo “normal” que se tiene que ir superando.

Felicito a quienes han conseguido que el sufrimiento de la vida les ayude a crecer como personas, porque es algo demasiado complicado para entender y superar.

¿Conocéis algún caso? Os dejo un minuto para que nos encontremos y poder compartirlo…

Ana Bou



martes, 16 de junio de 2015

Ecumenismo. Un artículo de opinión de Máximo García Ruiz



Que sean uno. Axiomas y utopías

Por Máximo García Ruiz.

Hay palabras que cuando las escuchas quedan flotando en el aire como el eco de las voces lanzadas en algunos escarpados lugares de la montaña. Una de esas palabras es axioma; se trata de un vocablo contundente, definitivo, que no deja resquicio a la especulación, ni a la duda, ni a la manipulación. Si proponemos un axioma, significa que estamos refiriéndonos a algo tan evidente en sí mismo, tan consistente e indiscutible, que su aceptación no está sujeta a ningún tipo de demostración o argumentación, sea científica, filosófica o teológica. Lo que decimos, lo que afirmamos o lo que creemos, no requiere ningún tipo de demostración previa, no se deduce de otras propuestas o creencias, sino que constituye una regla de pensamiento lógico incuestionable en sí mismo; algo que no requiere demostración.

Otra palabra redonda, sonora, contundente, es utopía. Describe un concepto que se encuentra en las antípodas de axioma. Mientras ésta nos conduce a la idea de lo palpable, lo evidente, utopía es un término que nos introduce en el concepto de lo ideal, por lo regular extremadamente alejado de lo real; una forma a veces despectiva de referirse a las teorías, proyectos o programas que se consideran irrealizables.

Las religiones, todas, se apoyan en axiomas. Es cierto que Tomás de Aquino y otra miríada de teólogos sistemáticos como él, se empeñaron y se empeñan aún en nuestros días en demostrar lo indemostrable tratando de explicar con argumentos científicos o filosóficos la existencia de Dios y otras “verdades” que conforman el cuerpo doctrinal de las religiones. Y no es menos cierto que muchas de esas creencias son de todo punto indemostrables, por mucho que desde la filosofía o la teología se pretenda establecer reglas pseudohermenéuticas que se arrogan el derecho de interpretación y/o intermediación. Se mueven en el terreno de la fe y la fe es algo intangible e indemostrable fuera de la experiencia o percepción personal. El tema de fondo es saber dónde colocar las lindes de separación entre el lugar que debe ocupar el axioma y el discutible papel de la especulación.

Veamos. Centrándonos tan solo en el cristianismo, al margen de la valoración que pudiéramos hacer de otras religiones, es obvio que la fe cristiana se sustenta, por una parte, en algunos axiomas que son aceptados de forma acrítica y, por otra, en un cuerpo doctrinal que varía en función de los diferentes énfasis denominacionales. Doctrinas como la Trinidad, el Bautismo, la Eucaristía o Santa Cena, la función del Espíritu Santo y los dones espirituales, la Predestinación y la eficacia o universalidad de la salvación, el Milenio, el Infierno y/o Purgatorio, el sentido y alcance de la Revelación y el lugar que ocupan en ella la Tradición y el Magisterio, el papel que juega el sacerdocio profesional frente al sacerdocio universal de los creyentes, y una ristra de doctrinas o énfasis de segundo nivel que defienden y proclaman unas confesiones frente a otras, son una muestra de la disparidad de criterio a la hora de interpretar las Escrituras y, con ellas, el rol de la Tradición dentro de la Iglesia cristiana.

Si nos centramos en los axiomas, podríamos señalar al menos dos que son aceptados de forma universal por los cristianos, sin acudir a demostraciones espurias como aquellas a las que recurriera Tomás de Aquino: 
  1. Dios como creador del Universo y 
  2. Jesucristo como Hijo de Dios. 
Quienes aceptan y asumen ambas definiciones teológicas no necesitan recurrir a demostraciones ni especulaciones de ningún tipo. Tampoco existe ninguna prueba indubitable que sea capaz de demostrarlo. Se creen o no se creen; se aceptan o se rechazan.

A partir de ahí vienen las discrepancias. Alguien reclamará que incluyamos la Biblia como referente axiomático en su calidad de Palabra de Dios, pero debemos recordar que no todos los creyentes reconocen la totalidad de las Sagradas Escrituras como Palabra literal de Dios, ni todas las corrientes teológicas confieren al término Palabra de Dios el mismo significado, ni siquiera existe acuerdo en el catálogo de libros sagrados reconocidos; mientras las posturas más conservadoras ponen todo su empeño en defender la inerrancia de la Biblia en su estructura y contenido actual, quienes se identifican con posturas más liberales ponen su énfasis en afirmar que en la Biblia hay Palabra de Dios, nunca palabras dictadas por Dios, por lo que es preciso distinguir en ella los mitos, las leyendas, las parábolas, metáforas y otro tipo de giros narrativos que encerrando alguna enseñanza o reflejando algún hecho histórico, no necesariamente se les confiere el titulo de Palabra de Dios.

Y ahora vayamos a la utopía. La gran utopía de quienes malinterpretan el sentido del término ecumenismo y, en su nombre, hacen del texto de Juan 17: 21 (“que sean uno como tú yo somos uno”) un proyecto ideal de unión estructural, es decir, formar una sola Iglesia, o bien realizan una lectura descontextualizada del pasaje, o bien no conocen la historia del cristianismo, o bien actúan desde planteamientos sectarios. En primer lugar, ecumenismo no es sinónimo de identidad, ni unidad es lo mismo que uniformidad. Desde época muy temprana se pusieron de manifiesto las diferencias doctrinales que enfrentaban a los cinco patriarcados, hasta el punto de que tuvo que ser el Emperador el que les obligara a reunirse en concilios para dirimir sus diferencias, objetivo que no siempre fue logrado, ya que cada patriarcado mantuvo sus propias y peculiares características que defendieron, a veces, con violencia (véase a este respecto el magistral estudio de Javier Gonzaga [José Grau] en Concilios, dos tomos, International Publications, Gran Rapids, Michigan, USA: 1965). La afirmación es contundente: jamás existió Una Iglesia Unificada.

Por otra parte, y en segundo lugar, si bien es cierto que el mandato de Jesús a sus discípulos fue ir por todo el mundo anunciando el Evangelio (cfr. Mateo 28:16-20), imprimiendo con ello un sello universal (católico) a la Iglesia, eso no significa que de ese mandato deba inferirse una organización unitaria y mucho menos uniformada. Fue la Iglesia de Roma la que se arrogó mediante estratagemas, engaños y luchas intestinas el título de Cabeza única y suprema de una hipotética Iglesia unida que, repetimos, jamás existió, ya que las iglesias ortodoxas siempre funcionaron al margen de la pretendida jerarquía romana y, posteriormente, la propia Iglesia occidental se fraccionaría a raíz de la Reforma protestante del siglo XVI.

Por consiguiente concluimos que la pretendida meta de algunos de que la Iglesia cristiana sea una en el sentido estructural (bajo la dirección del obispo de Roma según los postulados católicos) es una utopía ni realizable ni deseable. La Iglesia cristiana forma un poliedro eclesial y espiritual de amplio espectro, lo cual aporta una enorme riqueza cultural y le permite convertirse en un medio de aproximación a la especie humana mucho más efectiva. Otra cosa es aspirar y desear mantener una unidad espiritual, fraternal, incluso teológica en los aspectos fundamentales, a partir del reconocimiento y respeto mutuo. Este tipo de unión no es únicamente una opción, sino un mandato de Jesucristo: “que sean uno”.




Máximo García Ruiz es licenciado en sociología y doctor en teología. Profesor de sociología y religiones comparadas en el seminario UEBE y profesor invitado en otras instituciones académicas. Por muchos años fue Presidente del Consejo Evangélico de Madrid y es miembro de la Asociación de teólogos Juan XXIII.




FUENTE:
lupaprotestante.com


lunes, 15 de junio de 2015

Nuevo libro sobre Ecumenismo

"La Iglesia, 
sacramento universal de salvación"

Acaba de salir a la luz una obra del sacerdote diocesano de Málaga Rafael Vázquez, doctor en Teología Dogmática, titulada "La Iglesia, sacramento universal de salvación". Publicada por la editorial Punto Didot.

Rafaél Vázquez
En esta obra, el autor recoge una síntesis de lo que fue su tesis doctoral sobre el diálogo ecuménico. En palabras del autor: «Esta obra pretende abrir la comprensión de la Iglesia como sacramento a la convergencia ecuménica entre católicos, protestantes y ortodoxos. Y, por tratarse de un tema que afecta a la configuración esencial de la Iglesia, lo hacemos convencidos de que el acuerdo a este nivel podría servir de ayuda para solucionar otras diferencias eclesiológicas concretas que aún permanecen enquistadas en los diálogos ecuménicos, tales como la comprensión de los ministerios ordenados, la sucesión apostólica, el ministerio petrino o los sacramentos».

El profesor de la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, Salvador Pié-Ninot, director de la tesis de Rafael Vázquez, afirma que «en esta monografía se muestra una información de primera mano, dado que el autor maneja perfectamente el alemán, el inglés y el francés, cosa que le da un acceso directo a los textos más relevantes sobre esta cuestión, y además, muestra una maestría eclesiológica de primera línea, tanto por su reflexiones como por su cuidadísima bibliografía internacional que se alarga hasta el más reciente e importante documento de la comisión Fe y constitución, La Iglesia: hacia una visión común, Ginebra 2013».

«No dudamos en subrayar que esta monografía del profesor y doctor Rafael Vázquez Jiménez de Málaga será de obligada consulta para quien se interese por la sacramentalidad eclesial, ya que representa un muy relevante unicum de primera mano sobre esta temática dentro del panorama actual eclesiológico y ecuménico», concluye el Dr. Pié-Ninot.-

Rafaél Vázquez Jiménez

Con la analogía del sol y la luna los Santos Padres mostraron la naturaleza y el horizonte de la misión de la Iglesia: ella no tiene luz propia, sino que la recibe del sol que es Cristo; y se alegra de ser luna, de recibir toda su luz de Cristo y de hacerla resplandecer en la noche del mundo.

La misma intención de describir el ser y la finalidad de la Iglesia la tuvo el concilio Vaticano II (1962-65) al definirla «como un sacramento, signo e instrumento de la unión íntima con Dios y de la unidad de todo el género humano» (Lumen Gentium 1). La concepción sacramental de la Iglesia, por tanto, se presenta para nuestros días como fundamental para la eclesiología católica, y sería irrenunciable para la elaboración de una eclesiología auténticamente ecuménica.

Si bien es cierto que esta cuestión ha planteado ciertas reticencias en los diálogos ecuménicos, especialmente por parte del mundo protestante, no puede desdeñarse su estudio en profundidad por un cierto “pudor ecuménico” o un falso irenismo que anule la identidad de las partes en el diálogo.

Esta obra pretende abrir la comprensión de la Iglesia como sacramento a la convergencia ecuménica entre católicos, protestantes y ortodoxos. Y, por tratarse de un tema que afecta a la configuración esencial de la Iglesia, lo hacemos convencidos de que el acuerdo a este nivel podría servir de ayuda para solucionar otras diferencias eclesiológicas concretas que aún permanecen enquistadas en los diálogos ecuménicos, tales como la comprensión de los ministerios ordenados, la sucesión apostólica, el ministerio petrino o los sacramentos.

"Estamos ante un estudio muy serio y novedoso, tanto por su contenido como por la hipótesis que propone que es ésta: la base para una eclesiología ecuménica convergente a partir de la formulación del Concilio Vaticano II en Lumen Gentium 1 que describe a la Iglesia “como un sacramento, es decir, como un signo e instrumento”. En esta monografía se muestra una información de primera mano, dado que el autor maneja perfectamente el alemán, el inglés y el francés, cosa que le da un acceso directo a los textos más relevantes sobre esta cuestión, y además, muestra una maestría eclesiológica de primera línea, tanto por su reflexiones como por su cuidadísima bibliografía internacional que se alarga hasta el más reciente e importante documento de la comisión Fe y constitución, La Iglesia: hacia una visión común, Ginebra 2013.

La primera parte de este estudio se centra en los Documentos del diálogo ecuménico oficial multilateral y bilateral, donde dibuja con finura el hilo conductor que lleva ya antes del Vaticano II a elementos de fundamentación de la categoría sacramental aplicada a la Iglesia usando las palabras próximas de “signo” e “instrumento”, que precisamente será como Lumen Gentium 1 describe la Iglesia como sacramento.

Ya después del Vaticano II la cuestión se subraya aún más, aunque ante la falta de unanimidad en el término ‘sacramento’ se prefiriera el concepto de ‘signo’. En esta línea se muestra el citado documento del 2013 de Fe y constitución, que manifiesta la convergencia con las categorías de ‘signo e instrumento’, y no tanto de sacramento. En cambio, en el campo católico-ortodoxo la expresión estará presente de forma más habitual, muy ligada a los sacramentos y, particularmente, a la Eucaristía.

En este sentido hemos de felicitarnos por poder tener a mano un trabajo pionero sobre este tema donde confluye una presentación muy clara de los documentos ecuménicos y de siete teólogos especializados en este tema: tres católicos (Benoît-Dominique de La Soujeole, Angelo Scola y Salvador Pié-Ninot), dos protestantes (E. Jüngel y W. Pannenberg) y dos ortodoxos (B. Bobrinskoy y J. Zizioulas).

Las conclusiones apuntan a la realización de la hipótesis inicial propuesta con estos puntos: la importancia de situar la Iglesia “como sacramento” en el contexto de mysterion salvífico; su aplicación analógica, tal como el importante documento ecuménico, Iglesia y justificación de 1993 afirma, y el carácter indispensable de la ‘sacramentalidad’ de la Iglesia para una posible convergencia ecuménica, que una visibilidad e historicidad de la Iglesia.

No dudamos en subrayar que esta monografía del profesor y doctor Rafael Vázquez Jiménez de Málaga será de obligada consulta para quien se interese por la sacramentalidad eclesial, ya que representa un muy relevante unicum de primera mano sobre esta temática dentro del panorama actual eclesiológico y ecuménico". 
Prof. Dr. Salvador Pié-Ninot, Pontificia Universidad Gregoriana de Roma.-

Más información:
http://www.diocesismalaga.es/ecumenismo/


domingo, 14 de junio de 2015

CLAUSURA DEL CURSO DE FORMACIÓN BÍBLICO-ECUMÉNICA. MADRID

Acto de Clausura del Curso de Formación Bíblico-Ecuménica

El pasado lunes, día 1 de junio de 2015, se celebró en Madrid la clausura del curso ecuménico 2014-2015 en el Centro Ecuménico de las Misioneras de la Unidad. El acto estuvo presidido Mons. Policarpo, su Eminencia Mons. Policarpo Metropolita del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla del Arzobispado Ortodoxo de España y Portugal. La conferencia de clausura fue impartida por Shnorhk Saragsyaan, Archimandrita armenio, responsable en España de la Iglesia Armenia Apostólica.

El tema que se abordó fue: Escuchar la Voz de los cristianos perseguidos: conmemoración del genocidio de los armenios. Mientras se exponía la conferencia, pudimos contemplar imágenes impresionantes, acercándonos al sufrimiento de nuestros hermanos cristianos de Oriente, y a todos los que, en el mundo entero, son perseguidos a causa de su fe. No se trata, ni mucho menos, de “competir en sufrimiento”, pero sí que tenemos que afrontar la verdad de la historia, rescatando de un olvido interesado o de la indiferencia general los acontecimientos dolorosos de nuestro reciente pasado, para comprender también cristianamente el presente.

Y esto, no para responder con odio o resentimiento, sino para constatar la fecundidad de la cruz del Señor, que sigue declarando su amor al mundo, aunque ese amor se escriba con la sangre de los mártires y los pequeños. Por eso, el sentido de la conferencia y del encuentro ecuménico que hemos celebrado se resume en estas palabras de Juan Pablo II: «Amadísimos hermanos, tenemos este objetivo común; debemos decir todos juntos, tanto en Oriente como en Occidente: Ne evacuetur Crux! (cf. 1 Co 1, 17).

Que no se desvirtúe la cruz de Cristo, porque, si se desvirtúa la cruz de Cristo, el hombre pierde sus raíces y sus perspectivas: queda destruido. Éste es el grito al final del siglo veinte. Es el grito de Roma, el grito de Constantinopla y el grito de Moscú. Es el grito de toda la cristiandad: de América, de África, de Asia, de todos. Es el grito de la nueva evangelización» (Carta Apostólica Orientale lumen, nº 3).

El padre Shnorhk Saragsyaan y Mons. Policarpo
Un momento de la conferencia: Escuchar la voz de los cristianos perseguidos:
 conmemoración del genocidio de los armenios

Intervención del teólogo Dr. D. Francisco José López Sáez 
de la Universidad Pontificia de Comillas


Oración pronunciada por el padre 
Shnorhk Saragsyaan en Armenio