Todos juntos
Un espacio propuesto por EQUIPO ECUMÉNICO SABIÑÁNIGO

sábado, 28 de junio de 2014

Un paso hacia la unidad

El papa Francisco Recibe a los miembros de la ROACO
(Reunión para las Obras de Ayuda a las Iglesias Orientales)

"Bienaventurados son los artífices de paz porque serán llamados hijos de Dios"

El papa Francisco abraza a todas las Iglesias de Oriente y está muy cerca de sus fieles, cuyas lágrimas, miedos y esperanzas son también nuestras. Así lo ha manifestado recibiendo esta mañana a los participantes en la asamblea de la Reunión para las Obras de Ayuda a las Iglesias Orientales (ROACO), recordando también el consuelo, el aliento y, al mismo tiempo la responsabilidad, sentidas durante su reciente peregrinación a Tierra Santa. 

''El olivo que planté en los jardines del Vaticano, junto con el Patriarca de Constantinopla y los presidentes de Israel y Palestina -ha dicho al respecto- recuerda esa paz que es segura sólo si la cultivan diversas manos. Pero el que se compromete a cultivar no debe olvidarse de que el crecimiento depende del verdadero agricultor que es Dios, Por otra parte, la verdadera paz que el mundo no puede dar, nos la da Jesucristo. Por eso, a pesar de las graves heridas que sufre aún hoy en día, siempre puede resurgir. Os doy las gracias porque colaboráis en esta cantera con la caridad, que constituye la verdadera finalidad de vuestras organizaciones. Con la unidad y la caridad los discípulos de Cristo cultivan la paz para todos los pueblos y comunidades venciendo las persistentes discriminaciones, empezando por aquellas de causas religiosas''. 

''Los primeros llamados a cultivar la paz son, efectivamente, los hermanos y hermanas de Oriente, con sus pastores. Esperando, a veces contra toda esperanza, permaneciendo allí donde nacieron y donde se escuchó por primera vez el Evangelio del Hijo de Dios hecho hombre; ojalá sientan que 'bienaventurados son los artífices de paz porque serán llamados hijos de Dios' . ''Y que puedan contar siempre- ha exclamado- con el apoyo de la Iglesia universal, para conservar la certeza de que el fuego de Pentecostés, la potencia del amor, puede detener el fuego de las armas, el odio y la venganza. ¡Sus lágrimas y sus miedos son los nuestros, como del resto lo son sus esperanza! Lo demostrará nuestra solidaridad si es concreta y eficaz, capaz de estimular a la comunidad internacional en la defensa de los derechos de los individuos y los pueblos''. 

Francisco ha manifestado la cercanía de la Iglesia Católica a los hermanos y hermanas deSiria e Irak, con sus obispos y sacerdotes, haciéndola extensiva a Tierra Santa y al Cercano Oriente y también ''a la amada Ucrania, en la hora tan grave por la que atraviesa'' así como a Rumania, que ha interesado también los trabajos de la asamblea. ''Os exhorto - ha dicho después- a continuar con vuestros esfuerzos en favor suyo . Vuestra ayuda a las naciones más en crisis puede responder a las necesidades básicas, especialmente las de los más pequeños y más débiles, al igual que las de muchos jóvenes tentados a abandonar su país de origen. Y puesto que las Comunidades Orientales están presentes en todo el mundo, procuráis ayudar y sostener en cualquier lugar a los numerosos prófugos y refugiados, restituyendo dignidad y seguridad, con el debido respeto a su identidad y su libertad religiosa''. 

Por último el Papa ha invitado a los participantes en la asamblea a proseguir con laformación de las nuevas generaciones y de los educadores, una de las prioridades de su última sesión plenaria, aunándola con el interés por la familia, sobre todo en proximidad del Sínodo a ella dedicada. ''En efecto -ha concluido- la Sagrada Familia de Nazaret, "que vivió ... el dolor de la persecución, de la emigración y del duro trabajo cotidiano", nos enseña "a confiar en el Padre, a imitar a Cristo y a dejanos guiar por el Espíritu Santo" 


La 86ª Asamblea de este año, que ha tenido por tema 'La situación de los cristianos y de las Iglesias en Egipto, Irak, Siria y Tierra Santa' y se ha reunido en el Vaticano desde el 17 de junio hasta este jueves, ha contado con representantes de más de 20 agencias católicas procedentes de diez países occidentales, entre los presentes destacan el Patriarca copto católico, Ibrahim Isaac Sidrak y el Patriarca caldeo, Raphael I Sako, ambos elegidos en enero de 2013. 

Además, han participado el nuncio apostólico en Damasco, Siria, el arzobispo Mario Zenari, junto al delegado apostólico en Jerusalén, monseñor Giuseppe Lazzarotto y el custodio de Tierra Santa, el padre franciscano Pierbattista Pizzaballa. 

Por su parte, en la audiencia este jueves, el Papa Francisco ha lanzado "desde lo más profundo de su corazón" un llamamiento "a los responsables de los pueblos y de los organismos internacionales, a los creyentes de todas las religiones y a los hombres y mujeres de buena voluntad para que se ponga fin a cualquier dolor, violencia, discriminación religiosa, cultural y social" y ha indicado que "el enfrentamiento que siembra muerte deje espacio al encuentro y a la reconciliación que da la vida". 

Por ello, ha invitado a todos los creyentes "junto con la solidaridad concreta" a la oración "constante y confiada para que el Señor conceda la deseada paz". A todos los que sufren, el Papa les ha invitado a no perder la esperanza porque la Iglesia está a su lado, les acompaña y les sostiene. 

"Os pido que hagáis todo lo posible para aliviar las graves necesidades de las poblaciones afectadas, en particular la de Siria, las gentes de la amada Siria, los refugiados que son cada vez más numerosos", ha insistido el Papa Francisco a los participantes de la ROACO. 

Asimismo, el Pontífice ha dado las gracias "por la fidelidad a Cristo, al Evangelio y a la Iglesia de que los orientales católicos han dado prueba a lo largo de los siglos haciendo frente a cualquier fatiga por el nombre cristiano y conservando la fe" y les ha animado a continuar "en el ejercicio de la caridad que es el único motivo de orgullo de los discípulos de Jesús". 

Además, Francisco ha instado a los miembros de la ROACO a proseguir su obra de realización de proyectos que den la prioridad a la formación, sobre todo de los jóvenes, sin olvidar que tales proyectos "deben ser una señal de la profesión del amor de Dios que constituye la identidad cristiana". 

También ha recordado los Santos Lugares y ha confiado la "viva preocupación eclesial por la condición de tantos hermanos y hermanas que viven en una situación de inseguridad y de violencia que parece interminable y no ahorra ni a los inocentes ni a los más débiles". Al finalizar el Papa ha solicitado oraciones por la Iglesia de Siria 

La ROACO es un organismo fundando en 1968 por la Congregación para las Iglesias Orientales y reúne las agencias comprometidas en el apoyo de las Iglesias Orientales en diferentes dimensiones de la vida: culto, clero, formación pastoral, instituciones educativas, asistencia sanitaria. Las organizaciones facilitan ayuda financiera y espiritual a los miembros de la Iglesia en Oriente.





jueves, 26 de junio de 2014

Un curso de Estudio Bíblico Ecuménico en Sabiñánigo



El pasado jueves 12 de junio con la sesión “Jesús y misión. Id y predicar” coordinada por el sacerdote católico, D. Carlos Jarne, concluyó el curso del ESTUDIO BÍBLICO ECUMÉNICO que se ha desarrollado durante el curso 2013 - 2014 y ha tenido como centro y eje conductor la figura de Jesús, el Señor.


Ha contado con la participación de 6 coordinadores (2 pastores adventistas, 2 sacerdotes católicos, 1 pastor evangélico y un pastor metodista), con dos sedes (los locales de la Iglesia adventista del séptimo día en Sabiñánigo y el Club parroquial de Cristo Rey de Sabiñánigo), ha costado de 6 sesiones (“Jesús es el Señor, es el Salvador”, “Jesús, Dios”, “Jesús, Hombre”, “Jesús. Opción preferencial por los pobres”, “Jesús resucitó. Vive” y “Jesús y misión. Id y predicar”) y por ellas han pasado una media de 20 a 25 personas por sesión, el EQUIPO ECUMÉNICO SABIÑÁNIGO, promotor y organizador del Estudio Bíblico se siente muy satisfecho y orgulloso por el desarrollo del mismo, y ya se ha realizado una evaluación del curso concluido para introducir mejoras en el próximo curso.



En la última sesión se repartió entre los asistentes una encuesta anónima de valoración y evaluación cuyos resultados han sido los siguientes:

Apartado "Contenido".
Los contenidos han cubierto las expectativas satisfactoriamente del 67% de los asistentes y muy satisfactoriamente del 33%.
Los temas se han tratado con la profundidad esperada satisfactoriamente para el 89% y muy satisfactoriamente para el 11% de los asistentes.


Apartado "Metodología y organización".
La duración del curso (6 sesiones) ha sido correcta para el 22%, satisfactoria para otro 22% y muy satisfactoria para el 56%.
La metodología se ha adecuado para los contenidos de una forma normal para el 22%, de una forma satisfactoria para el 56% y muy satisfactoria para el 22% de los encuestados.
Las condiciones ambientales (aula, mobiliario, recursos utilizados) has sido los adecuados para el 11%, han sido satisfactorios para el 56% y muy satisfactorios para facilitar el proceso formativo para el 33%.


Apartado "Ponentes".
Los ponentes se han ajustado al tiempo animando la participación en un 45% de una formal normal, de una forma satisfactoria en un 22% y muy satisfactoria en un 33%.
Los temas se expusieron con la debida claridad de una manera correcta para el 11% de los preguntados, de una manera satisfactoria para el 67% y muy satisfactoria para el 22%.
El ponente (o coordinador) ha motivado y despertado el interés de los asistentes correctamente en la opinión del 44.5%, satisfactoriamente en otro 44.5% y muy satisfactoriamente en el resto, el 11%.


Finalmente se hacía la siguiente cuestión:
¿El curso recibido es útil para mi formación cristiana? El 11% ha respondido que lo es normal, el 22% que de una manera satisfactoria y el 67% que muy satisfactoria, lo que podíamos también leer como que les ha sido de gran utilidad.


Con el buen sabor de boca de haberse cumplido los objetivos planteados y teniendo en cuenta todas las aportaciones y comentarios recibidos por los distintos participantes,el EQUIPO ECUMÉNICO SABIÑÁNIGO ya está preparando el siguiente ESTUDIO BÍBLICO ECUMÉNICO del que tendremos noticias oportunamente.


Nuestro agradecimiento mas sincero a las dos comunidades que nos han recibido en sus locales, a los seis coordinadores y a todos los que han participado en esta actividad.





lunes, 23 de junio de 2014

ENCUENTRO CANÁ 2014


En la Cartuja de Aula Dei de Zaragoza la Comunidad del Chemin Neuf ha organizado un nuevo encuentro para matrimonios del 3 al 9 de agosto. Es el ENCUENTRO CANÁ 2014. Consiste en una semana dedicada al matrimonio donde:

Encontrar hoy sentido a la vida de pareja, de matrimonio y de familia, abordando cuestiones esenciales tales como el diálogo, la sexualidad, el compromiso,…

Compartir con otros matrimonios las riquezas y las dificultades de la vida de pareja

Abrirse a la acción de Dios, que tanto hoy como ayer construye la pareja y le enseña a amar y a perdonar

Festejar juntos la alegría del matrimonio y de la familia.

Encuentro Caná 2013

Para más información:



jueves, 19 de junio de 2014

ESTRELLA FUGAZ EN EL ECUMENISMO

Juan Pablo I, 
estrella fugaz en el ecumenismo


No podemos afirmar que en esta revista se haya tratado con frecuencia del ecumenismo en los diversos Papas, pero sí se ha trazado el perfil ecuménico de algunos de ellos e incluso se ha hecho referencia a algunos de sus documentos referidos a este movimiento. Se ha expuesto, incluso, la “Instrucción Ecclesia Cathólica” de 1949 en tiempos de Pío XII, se ha hablado de Juan XXIII y en este mismo número aparecen tres artículos sobre éste Papa con motivo de su canonización. Acerca de Pablo VI, tal vez el Papa con mayor bagaje ecuménico, se han publicado algunos artículos y el último en este número. También del largo pontificado de Juan Pablo II y su encíclica “Ut unum sint” se han abordado bastantes aspectos, algo hemos subrayado sobre la doctrina ecuménica de Benedicto XVI y ahora ofrecemos continuas noticias del sencillo y atrayente ecumenismo del Papa Francisco. Algunos de estos Pontífices son considerados verdaderos astros en la acción ecuménica, pero ¿qué se puede encontrar sobre este tema en los 33 días del pontificado de Juan Pablo I?. Le calificamos aquí de “estrella fugaz en el ecumenismo”. ¿Qué podremos hallar y destacar sobre el ecumenismo de este Papa?. Antes de bucear en la búsqueda de cualquier signo de su interés ecuménico no debemos olvidar que el Papa Luciani, Albino Luciani, desde el primer momento de su llegada a este mundo hasta su salida de él estuvo ungido por el misterio de Dios. Misterio en toda la vida de Luciani que permanece presente y actuante hasta nuestros días.

Un excelente sacerdote veneciano, D. Germano Pattaro conversó largamente con el Papa Luciani días antes de su muerte. Tomó detallados apuntes sobre estos diálogos, los entregó a un amigo suyo para que los utilizara y quedan textualmente recogidos en el libro: “Il mio cuore è. ancora a Venezia”, de Camilo Bassotto, Editoriale Tipolitografía. Adriatica. Musile di Piave. Anno: Venezia, 1990. Utilizaremos algo de los mismos referente al ecumenismo en Juan Pablo I.

Un pionero del ecumenismo

 Del ecumenismo en los años que estudiaba Teología no se conocía nada. Ortodoxos, anglicanos o protestantes y los valdenses especialmente en Italia aparecían en el epígrafe “adversarios” en las tesis de Teología Dogmática y se los encontraba en las páginas de los textos de la Historia de la Iglesia, con un juicio siempre negativo. Pero las conínuas lecturas de Luciani desde que era muy joven le prestaron un notable servicio en este capítulo de las Iglesias disidentes, de las ortodoxas concretamente. En el verano de 1933, cuando acababa de recibir algunas órdenes menores, como se decía entonces, dedicó largas horas a organizar la magnífica biblioteca parroquial de más de 2000 volúmenes, sabiamente elegidos durante años por D. Filippo. Desde niño, y más de seminarista, el párroco le había prestado libros adecuados a su edad y no hacía muchos veranos había leído a Dostoyevsky y Tolstoi. Ambos autores rusos le habían entusiasmado y D. Filippo comprobaba que los entendía bien y extraía certeras conclusiones. En esta organización de la biblioteca topó de nuevo con ellos y no se contentó con la ficha bibliográfica sino que se decidió a releerlos de nuevo: Crimen y castigo, los hermanos Karamazov de Dostoyevky y Resurrección de Tolstoi, le dieron oportunidad de encontrarse con la belleza y profundidad del alma rusa. Al volver al Seminario buscó en la biblioteca libros sobre la doctrina ortodoxa, su liturgia y su espiritualidad. Aquello se correspondía mucho con lo que él sentía en su espíritu. No lo olvidó nunca. Fue su primer acercamiento a la desunión y unidad de los cristianos. Ya profesor del Seminario de Belluno leyó más sobre este tema y su alma se abrió tenuemente hacia la comprensión de lo que significaba la unión de los cristianos.

Pero hasta el otoño de 1962 fue sólo algo que se hallaba en su bagaje de conocimientos. Por aquella región del Véneto no se había encontrado si no a fieles católicos. Incluso en el poco tiempo que llevaba como obispo de Vittorio Véneto nunca había llegado hasta él noticia alguna de ortodoxos o protestantes en su diócesis. Todo ocurrió de improviso en el Concilio Vaticano II al que asistía como uno de los más jóvenes Padres Conciliares. Juan XXIII lo dejó claro en su discurso de apertura en la mañana del día 11 de octubre de aquel 1962 cuando afirmó que uno de los objetivos de aquella magna Asamblea era buscar la unidad de los cristianos. El obispo Luciani de Vittorio Véneto escuchaba con extraordinaria atención siempre las palabras de Juan XXIII. Le conocía personalmente desde su estancia como Patriarca de Venecia. El mismo Papa Juan le había elegido directamente y le había consagrado obispo en la Basílica de San Pedro pocos meses antes.

Como a otros muchos Padres Conciliares también al obispo Luciani le llamó poderosamente la atención el inolvidable discurso del arzobispo de Brujas, Mons De Smet, a todos los obispos en el Aula acerca de la importancia del ecumenismo para progresar en la buena marcha del Concilio. Estaban en los últimos días de la primera etapa conciliar. El arzobispo de Brujas era uno de los miembros más activos del grupo que rodeaba al cardenal Agustín Bea, responsable de la Comisión de Ecumenismo en el Concilio.

Los cuatro años del Concilio supusieron para el obispo de Vittorio Véneto una verdadera renovación en su teología y en su pastoral. Habló con frecuencia a lo largo de las cuatro etapas conciliares con los más prestigiosos teólogos, se acercó a conversar alguna vez con los Hermanos de Taizé, con algunos observadores ortodoxos y asimiló con precisión la doctrina ecuménica del Decreto “Unitatis Redintegratio”, observando con la perspicacia intelectual que le acompañó siempre cómo el ecumenismo aparecía como una doctrina transversal en prácticamente todos los documentos conciliares. Vuelto a su diócesis bajo la fuerte impresión de la supresión de excomuniones entre la Iglesia Ortodoxa de Constantinopla y la de Roma el penúltimo día del Concilio, se esforzó en que sacerdotes y laicos se adentraran poco a poco en la admirable reforma conciliar. Naturalmente, el ecumenismo iniciado por Juan XXIII y proclamado por el Concilio no fue lo que tuvo más repercusión pues por aquellas tierras del noroeste italiano eran contados los que pertenecían a otras Iglesias cristianas.

Trasladado a Venecia como Patriarca, allí el movimiento ecuménico tenía mayor notoriedad e influjo, aunque al Patriarca Luciani tampoco le atrajo mucho ni le inquietó. No obstante trató con verdadero esmero a la antigua comunidad ortodoxa instalada allí.

Había en Venecia un sacerdote, D. Germano Pattaro, gran teólogo, con grandes ideas e intuiciones, gran estudioso de la doctrina conciliar y decididamente abierto al ecumenismo. Por la unión de los Cristianos dio lo mejor de su inteligencia y de su vida. Fue pionero del ecumenismo en Italia desde los tiempos del cardenal Agustín Bea, con quien se relacionó estrechamente y con cuyos grupos de teólogos ecuménicos participó. En 1967 fue llamado a colaborar en la Primera Comisión Teológica Italiana. Con Mons. Luigi Sartori de Padua organizó el primer Congreso Nacional de Teología con el fin preeminente de convertir a los teólogos al ecumenismo. Le tocó el tema más comprometido : “Aspectos de la teología protestante actual”. Fue la lección más completa, densa de pensamiento y de doctrina, de historia y de documentación. Se publicó con las demás en la recién creada revista de ecumenismo “Ut unum sint”. Desde aquí D. Germano resultó para unos una luz y para otros un peligro a evitar.

No obstante siguió participando como experto en todos los congresos internacionales y nacionales de ecumenismo. Exponía con claridad su pensamiento:

“Feliz quien vea el día soñado y deseado por los santos, los mártires y los fieles de toda la tierra, en el que nos encontraremos todos juntos alabando a Dios, comiendo del mismo pan y viviendo de la misma fe, después de siglos de amargas divisiones, de culpables silencios y de injustificados rechazos a la confrontación y a la búsqueda de la unidad entre las Iglesias cristianas”

Palabras así que en nuestros días serían lo más normal provocaban entonces grandes sospechas para unos y seguimiento incondicional de otros. A él le siguió gran parte de la juventud pero se enfrentó con el Patriarca Urbani. Luciani no se le puso en frente pero procuró darle poca importancia, aunque siempre le consideró un gran teólogo y magnífico sacerdote. Escribió muchos artículos en las revistas de Italia que se abrían al ecumenismo y organizó cursillos acerca de la teología del ecumenismo durante más de veinte años.

Pobres de nosotros si obstaculizásemos el camino ecuménico.

Elegido Albino Luciani Papa el 26 de agosto de 1978, no pasarían más de 10 o 12 días cuando D. Germano Pattaro recibió en Venecia la llamada del Papa Juan Pablo I diciéndole:

- Germano, el Papa te necesita.

A los pocos días se presentó en Roma y aquella misma tarde se encontró con el nuevo Papa. Hizo ademán de arrodillarse pero el Pontífice no se lo permitió si no que le abrazó con afecto.

- No te sorprendas de que te haya llamado. A los curas nos cuesta trabajo exteriorizar nuestros sentimientos, tenemos miedo de decir a alguien, incluso a las personas más queridas, te quiero. Ahora me siento movido a decirte que te he querido por tu fe, la transparencia de tu vida y la dolorosa pasión de tu enfermedad.

A lo largo de varios años D. Germano había padecido dolorosa enfermedad que le condujo a clínicas de Londres y Venecia. En este momento su salud también era precaria pero, acostumbrado como estaba a superarse continuamente, se hallaba dispuesto a aceptar cualquier propuesta de su hasta, hacía poco, Patriarca.

- Dios tiene un particular designio para tí, siguió diciendo Juan Pablo I. Ahora estás aquí y te digo : quisiera tenerte como mi consejero teológico. Debo ser apóstol de verdad y de misericordia, de unidad, de paz y de justicia, y si Dios quiere daré mi vida, incluso ya, por la Iglesia y por el mundo… Necesito buenos consejos de alguien que me quiera, que me esté cercano, que me consuele, alguien también con quien poder rezar juntos.

Enseguida habló de su querido Papa Juan XXIII y del Concilio Vaticano II. Se sentía protegido por aquel Pontífice y seguro con la rica doctrina del Concilio. Quería poner en marcha o intensificar los puntos más esenciales del Vaticano II y tenía prisa. Sintió él, entonces joven obispo, comenzar una nueva era. El Concilio seguía siendo un libro abierto, libro profético, todo por leer, por interpretar. El Concilio es un cofre de ideas y de doctrina, de preciosas innovaciones litúrgicas, de iluminaciones teológicas, históricas, religiosas y pastorales. El reverendo Pattaro escuchaba atento y valoraba el alto concepto que aquel nuevo Papa tenía sobre el Concilio.

- En el Concilio, añadió Juan Pablo I, leía y escuchaba las declaraciones de los Padres, las opiniones teológicas y mi mente se abría al corazón universal de la Iglesia y de la dimensión planetaria de los problemas religiosos, morales, culturales y sociales que acosan al hombre en toda la tierra. El Concilio es rico en ideas y en proposiciones, en fermentos innovadores y en preciosas enseñanzas para una acción teológica más incisiva, espiritual, eclesial y pastoral en el surco de la tradición y de la Unidad.

Se percibía a las claras que el Concilio había invadido por completo su vida y que ahora como Papa tenía que urgir tantas cosas como había visto imprescindibles y que por el escaso tiempo transcurrido, no obstante la gran actividad conciliar de Pablo VI, no se habían puesto en práctica.

- Pobres de nosotros si obstaculizásemos el camino ecuménico con interpretaciones reductivas o retrasáramos las nuevas orientaciones misioneras de la Iglesia, dijo el Papa. El Concilio tiene que realizarse bajo la guía del Papa y los obispos con la aportación personal de los teólogos, de los sacerdotes, de los religiosos y de los laicos en cada país… Tú has escrito que la nueva frontera de los cristianos es la teología del ecumenismo. Un campo muy vasto de estudio, de investigación, de verificación y de confrontación con las Iglesias hermanas, con el judaísmo y con las demás religiones universales. La Iglesia, en tu opinión, se abre a un futuro de esperanza y de unidad en Cristo Señor, sin pedir que se cancele la identidad de cada confesión. Tú has estado en las asambleas ecuménicas de África y has conocido el mundo religioso, social, cultural, teológico y eclesial de las comunidades cristianas africanas.

El Papa Luciani conocía un poco el mundo africano e hispanoamericano, era partidario de los Sínodos especiales para estos continentes porque contribuían mucho a acrecentar la fe y la unidad. Le parecía que a esas alturas del s XX no se podía mantener una única teología de corte europeo pues todos aquellos países habían ido adquiriendo una teología con matices propios y defendía él la unidad en la diversidad porque le parecía una coniinua riqueza en movimiento. Hablaron entonces de la teología, del enriquecimiento que supondría una teología dialogada entre todos los teólogos, que se abriría a una teología ecuménica. Entonces el Papa recordó de nuevo sus tierras bénetas.

- Tú has sido pionero del ecumenismo en Venecia , dijo Juan Pablo I.

- Sí, contestó el P. Pattaro, pero a la par con Mons. Luigi Sartori de Padua.

- En el pasado, acentuó Luciiani, tuve cierta perplejidad sobre Mons. Sartori. Con sus aperturas ecuménicas y teológicas me parecía un cura de frontera.

- Y quizá en el espíritu y la pasión lo era, subrayó D. Germano, pero hace una teología auténticamente ecuménica, con sus riesgos que, naturalmente, los tiene.

- Su obispo que también es el mío me lo elogió y me dijo: es un sacerdote de fe y de piedad, culto y preparado, un teólogo que mira lejos, anclado siempre en la unidad y en la ortodoxia.

Don Germano intervino:

- Todo eso es insustituible en un buen teólogo ecuménico. Sin esas cualidades no se puede hacer nada por la unidad de los cristianos. Santo Padre, sus palabras me producen una gran alegría. Sabía de sus perplejidades, pero esperaba que un día usted pudiera conocerle verdaderamente. Monseñor Sartori es un gran amigo mío, al que quiero mucho.

- Recuerdo que gracias a tu colaboración el cardenal Agustín Bea fue a Venecia a una asamblea ecuménica, en los primeros años 60, en el teatro “La Fenice”, estando presente el Patriarca Giovanni Urbani. Tuvo resonancia en toda Italia. Hubo un silencio y el Papa continuó.

- Tenemos que volver, dijo el Papa, a mirar en lo más profundo la actitud y el pensamiento que tuvimos durante siglos hacia los hermanos de las Iglesias cristianas. No buscamos en los tiempos atrás, con mayor tenacidad y caridad, previsión, confianza y humildad el camino de la unidad, sin quitar nada a la esencia, a las raíces y al patrimonio de nuestra fe. Jesús nos dice: “Por eso reconocerán que sois mis discípulos, si os amáis los unos a los otros como yo os he amado”. Nosotros no nos hemos amado los unos a los otros. Durante siglos nos hemos ignorado y peleado. Todas las Iglesias cristianas, nosotros incluidos, hemos pecado en contra del amor y en contra del mandato de Cristo.

Se había echado la noche cuando dejaron la conversación. Mientras Pattaro cruzaba la Plaza de San Pedro y algunas calles de Roma daba vueltas a la conversación con su Patriarca y ahora Papa. Afloraba la sonrisa a su rostro y pensaba que estaba ante un Papa que valoraba el ecumenismo y sería tan ecuménico como Pablo VI. Se dijo asimismo que debía darlo mucha importancia pues a tan pocos días de su elección le había llamado para tenerlo a su lado en relación con una actividad ecuménica que seguramente pondría en marcha con rapidez. Recordó las últimas palabras del Papa al despedirse: “El modo de tu presencia, aquí, junto a mí, dejo que lo estudies tú. Sé que eres ajeno a cualquier obligación que te ate a un escritorio. Te entiendo; yo también soy así. Hablaremos de ello. Procuraré que te incluyan en el despacho de curia que te corresponde”.

“Quiero ir a Israel”

En el siguiente coloquio, días después, dialogaron bastante sobre el tema de los judíos. Había conocido Juan Pablo I a diversos rabinos y miembros de la comunidad judía en Venecia y mantuvo conversaciones con ellos. Estaba muy influenciado por la doctrina conciliar sobre los judíos y conocía casi de memoria la Declaración “Nostra Aetate”.

- Tú sabes que no me gusta viajar, dijo en un momento el Papa a D. Germano. Pero no puedo encerrarme en el Vaticano, alejado de todos. Iré a donde me quieran, a cualquier tierra, a cualquier país, especialmente a los países pobres, donde hay hambre y guerra. Quiero encontrarme con los niños, los ancianos, las mujeres, las monjas, los misioneros y los obispos que viven y mueren con la gente, en los lugares más perdidos, para dar testimonio de Cristo. Si se me concede quiero ir a Israel. Debemos restablecer las relaciones con este país. Nuestra casa es la casa común de todos los pueblos… Yo quiero el diálogo, la reconciliación. He conocido a muchos judíos y de muchos me he hecho amigo como tú.

Pensaba el Papa que la diplomacia era buena pero a veces lenta, fría y despegada y que el corazón lo ve todo antes. Pensaba que en esa zona de Oriente los problemas eran inmensos y no se pueden resolver sin conocerlos. Tenía el Papa Luciani una intención secreta que le comunicó al P. Pattaro en aquellos días: convocar a una representación de obispos de todo el mundo para un acto de penitencia, de humildad, de reparación, de paz y de amor de la Iglesia universal para que el Papa y los obispos lo repitieran cada año en las iglesias locales todos los Viernes Santos porque los cristianos pecan mucho contra los judíos, porque habían sido ignorados y calumniados durante siglos. Añadía que los judíos no eran deicidas, aunque en el plano histórico algunos lo fueran y tienen un nombre concreto. La acusación le parecía teológicamente infundada y moralmente injusta. Agregó que el Antiguo Testamento es el fundamento común, la raíz teológica e histórica del judaísmo y del cristianismo. Sin el Antiguo Testamento la Iglesia pierde su identidad y la imagen de sí misma. Decía que los verdaderos pecadores contra el Pueblo de Israel eran los cristianos, los curas, los obispos, los Papas que han actuado y actúan en las instituciones de la Iglesia y debían rezar a Dios para que los perdone ese pecado. El tema judío se prolongó un largo tiempo porque el Papa insistía en que los cristianos tenían mucho que aprender de los judíos y aunque se había avanzado, especialmente por el terrible testimonio del Holocausto, todavía se encontraban sombras y desavenencias entre la Iglesia y los judíos. Repetía a cada momento la necesidad de volver a pedir perdón, a desterrar el sentido trágico del Viernes Santo todavía para muchos judíos y volvía a insistir en su viaje a Israel.

- Quiero ir como peregrino a Jerusalén. Pediré consejo, pero pienso que el Papa debe ir a Israel, debe ver con sus ojos, debe hablar, rezar, escuchar y dialogar. Recuerdo el entusiasmo y la emoción levantada en todo el mundo por Pablo VI, cuando fue como peregrino a Israel. Recuerdo los gestos, los encuentros, las palabras y sus invocaciones de paz, de fraternidad y de respeto hechas hacia los dos pueblos que cohabitan en aquella tierra, que ha visto y ve tanta sangre y tan crueles divisiones. Del 4 al 6 de enero de 1964 el Papa Pablo peregrinó a Jerusalén. Preparó el viaje en silencio y fue una obra maestra de diplomacia. Se encontró con las autoridades israelitas y jordanas. Una muchedumbre conmovida le acompañó desde la puerta de Damasco hasta la basílica del Santo Sepulcro. Después de Pedro era el primer Papa que ponía su pie en la tierra de Jesús. Fue allí donde pudo abrazar después de siglos y siglos al metropolita ortodoxo de Constantinopla Atenagoras. Al volver a Roma dijo a la multitud que vino a saludarle: Gracias, hijos, por esta vuestra amable acogida. Tengo aún en el corazón las palabras de paz, de esperanza y de caridad que he podido pronunciar en Jerusalén… Yo quiero hacer una visita y hablar con los jefes de Estado de Israel y de Jordania.

“Yo sé que la división de los cristianos es pecado”

El Pontífice, que conocía bien la pasión ecuménica del sacerdote D. Germano, al escucharle intervenir en el diálogo de estos días pensó que había encontrado un verdadero colaborador en este campo y otro día le comentó:

- Hablaremos más de ecumenismo. Pediremos a Dios, al Espíritu Santo y a Cristo Señor que nos iluminen. Yo sé que la división de los cristianos es pecado y que la unidad de los cristianos es don de Dios. No habrá verdaderamente ecumenismo si no hacemos penitencia, si no nos damos la paz y el perdón, si no nos convertimos. Hemos pecado. Cada acto ecuménico debe ser un acto de “reconciliación” vivido en la contrición y en la humildad

Al pronunciar estas palabras lo hacía lentamente, reflexionando y con emoción. D. Germano advirtió por sus citas literales a lo largo del coloquio que el Papa conocía de memoria el Decreto de Ecumenismo del Concilio Vaticano II “Unitatis Redintegratio”, que lo había meditado sacando unas conclusiones claras acerca de su valor teológico y de su importancia en la acción viva de la Iglesia Católica y de todas las Iglesias Cristianas.

- Todos los caminos del diálogo ecuménico van a ser largos y difíciles e implicarán riesgos, subrayó el Papa. Buscar la unidad en Cristo quiere decir también buscar la unidad con el hombre. El reto abarca los siglos, los pueblos, las Iglesias hermanas y la historia. Queremos la unidad, trabajamos por la unidad, ofrecemos nuestra vida por la unidad y la plena comunión de los cristianos. Antes de morir Jesús dijo: “Que todos sean uno, como Tú Padre en mí, y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que Tú me has enviado” (Jn 17, 21). Son palabras fuertes, dichas por Jesús: “ Para que el mundo crea que Tú me has enviado”. La unidad de los cristianos se convierte en la prueba de la credibilidad de Cristo. La división “viola la voluntad de Dios, escandaliza al mundo, impide la santísima causa de la predicación del Evangelio” (UR 1). No debemos encerrarnos en nuestra concha convencidos de estar en posesión de la verdad. Pobres de nosotros sí perjudicamos la esperanza y si retrasásemos con nuestro egoísmo y nuestra soberbia los designios de Dios.

En aquella conversación D. Germano se iba emocionando por momentos. Resultaba que Juan Pablo I, que por tantas causas había ofrecido su vida a Dios: Por sus seminaristas de Belluno, por su diócesis y sacerdotes de Vittorio Véneto, por el Patriarcado y sacerdotes de Venecia y siempre había sido aceptado por Dios con sufrimientos y enfermedades, ahora había ofrecido su vida por la unión de los cristianos. ¿Podía esperarse más de un Papa recién llegado a la Sede de Pedro?. El sacerdote veneciano dejaba hablar a su, hasta hacía tan poco, Patriarca. De repente se acordó el Santo Padre de algo y dijo:

- He prometido al Patriarca católico maronita, que me lo pidió entre lágrimas, que iría a Beirut. Líbano, un tiempo tierra feliz de fe y libertad, hoy está muriendo en las cosas y en las personas, retenida como rehén por los pueblos que la rodean como un botín a repartir. Un pueblo sin esperanza, dejado a la merced de brutales facciones y de milicias extranjeras que han llevado muerte y destrucción, mientras las grandes potencias rechazan poner fin al genocidio para salvar sus intereses y sus alianzas con los pueblos cercanos, enemigos del Líbano. Los cristianos están bajo amenaza de destrucción. Los árabes sirios tratan de borrar del Líbano la presencia de los cristianos.

La conversación discurría por distintos puntos más o menos cercanos al ecumenismo y D. Germano, que había conocido al metropolita Nikodim de Rusia en reuniones ecuménicas y por el que sentía estima, admiración y amistad, pidió a Su Santidad que le hablara de Boris Nikodim.

- Murió entre mis brazos, acentuó con sentimiento Juan Pablo I. Todo sucedió en pocos instantes, quedé desconcertado. Un hombre de vida íntegra fuerte en la fe. Esto lo puedo decir, un gran obispo, un alma de alta espiritualidad, de gran cultura, cercano al corazón de los católicos. Con la riqueza de su hablar me decía: Quizá un día, Padre Santo, podamos subir juntos, con las antorchas encendidas, al altar de Dios, convertido en el altar de todos los cristianos. Me dejó un hermoso regalo. Te aseguro que jamás en mi vida había escuchado palabras tan bellas sobre la Iglesia Católica, como las que él pronunció. Sé que sufrió mucho por la Iglesia, trabajó muchísimo por la unidad de los cristianos. Su muerte es una señal profética de mi pontificado. Nikodim me dijo: La historia de nuestro pueblo está siempre escrita con sangre. Le respondí: Pero ahora hay una solemne promesa de maría, la Virgen de Fátima, que ha dicho: al fin, Rusia se convertirá y habrá paz. Me lo dijo también a mí Sor Lucía en Coimbra. Lo piden todos aquellos que padecieron y murieron en los campos de concentración siberianos, todos aquellos que fueron humillados en los hospitales psiquiátricos hasta enloquecer por permanecer fieles a Cristo, todos aquellos que fueron perseguidos, privados de los derechos humanos, del trabajo y de la casa, exiliados, torturados y asesinados por la fe cristiana.

Nikodim añadió en su conversación pocos minutos antes de morir que el día que llegara a Rusia la paz y la libertad todo el mundo se vería afectado y se beneficiaría, que saldría a la luz el inmenso martirologio de los cristianos de la Iglesia Ortodoxa Rusa y que brillarían también los mártires y los santos de la Iglesia católica de Ucrania.

- Me pidió finalmente Nikodim que bendijera y rezara por el pueblo ruso. Lo he hecho de todo corazón y que seguiré haciendo.

Caía la noche y nuevamente emocionado se despidió de Su Santidad. No le volvería a ver vivo pues Juan Pablo I murió en el misterio de Dios, como misterio de Dios había sido toda su vida. En la madrugada del 28 de septiembre apareció muerto en su lecho de los apartamentos pontificios. Tiempo después el P. Germano Pattaro escribió a un amigo suyo, depositario de todos estos apuntes :

Muchos se maravillarán de estas ideas mías sobre Albino Luciani, obispo y Papa. Debo decirte con plena conciencia que mis convicciones sobre Luciani han cambiado, especialmente después de los tres coloquios que tuve con él. Es mi intención hablar y dar testimonio de ello a pesar de que estoy seguro de que esto suscitará en muchos, aquí en Venecia y en Roma, profundo estupor. Mi testimonio contrasta, sin duda, con la opinión difundida por acá y por allá de que Luciani ha sido un hombre muy insignificante y no imaginable para aquel puesto”.

Un artículo de Marta Díez Gómez 
publicado en la Revista Pastoral Ecuménica


miércoles, 18 de junio de 2014

Nuevo "Enlace de Interés"


Desde hoy figura en el margen derecho de esta página un nuevo enlace en el menú "Enlaces de Interérés" es el de la COMUNIDAD CHEMIN NEUF, a través de él se puede acceder a la página de esta comunidad ecuménica que desde 2012 está asentada en la Cartuja de Aula Dei de Zaragoza





ORACIÓN BREVE


Dios de amor, te nos das al enviarnos al Espíritu Santo. Él puede curar nuestras heridas profundas, nos da la paz y el perdón de Cristo y nos convierte en un solo pueblo. Alabado seas por tu presencia. Nunca nos condenas, siempre nos levantas. AMEN
Comunidad de Taizé


martes, 17 de junio de 2014

El Papa recibe a primado anglicano y tilda el enfrentamiento entre cristianos de "gravísima plaga"


Francisco, a Justin Welby: "No podemos fingir que nuestra división no sea un escándalo y un obstáculo para la salvación"


El Papa ha alertado en un discurso dirigido al Primado de la Comunión Anglicana y arzobispo de Canterbury, Justin Welby, que no pueden "fingir" que la división entre cristianos no sea "un escándalo" y "un obstáculo para la salvación del mundo". El primado anglicano y Francisco Francisco han compartido un emocionante momento de oración común en la Capilla Urbano VIII. 

Tras el encuentro privado, que ha estado marcado por el ecumenismo, Francisco ha tildado la división y el enfrentamiento ente cristianos como una "gravísima plaga" a la cual Dios ha hecho capaces a los fieles de hacer un frente "común" con "perseverancia y determinación". 

El Pontífice ha dicho que ambos son "compañeros de viaje" y "colaboradores", al tiempo que ha manifestado que la reunión entre ambos sirve para "fortalecer lazos de amistad" y el "compromiso" común para "la gran causa de la reconciliación y la comunión entre los creyentes en Cristo". 

Asimismo, ha afirmado que a veces se tiene una "visión borrosa" causada por "el peso de la historia de las divisiones" y que esto hace que "la voluntad" no esté "libre de ambición". 

Además, ha puesto de manifiesto que la fe "ha venido" a través "de muchos testigos" y que, por eso, los cristianos están en deuda con los "santos" y "maestros de comunidad" que atestiguan las "raíces comunes" entre anglicanos y católicos. 

Por otro lado, ha recordado que este domingo se celebraba la fiesta de la Santísima Trinidad y la historia de la Evangelización de Inglaterra, que ha dado lugar a "una historia de fe y santidad" que ha beneficiado a "muchos europeos". 

El Papa lo ha definido como "un camino glorioso" del que queda "una profunda huella en las instituciones y tradiciones eclesiales" que constituyen un fundamento sólido para "la fraternidad" entre los cristianos. 

La visita de Welby a Roma se enmarca en la lucha contra la esclavitud y el tráfico de personas. El pasado 17 de marzo, la Iglesia católica firmó un acuerdo en el Vaticano con representantes del Islam y de la Iglesia anglicana con el que se comprometieron a luchar para erradicar la esclavitud moderna y la trata de personas en todo el mundo antes de 2020. 

"Somos compañeros de viaje y colaboradores en la gran causa de la comunión"


domingo, 15 de junio de 2014

Una Convivencia con Vivencia

JORNADA ECUMÉNICA EN AULA DEI


Este sábado 14 de junio tuvimos la gran suerte de poder participar en la Convivencia de Fin de Curso que la Delegación episcopal de ecumenismo y Diálogo Interreligioso del arzobispado de Zaragoza había organizado en la Cartuja de Aula Dei de Zaragoza y a la que nos unimos el EQUIPO ECUMÉNICO SABIÑÁNIGO.

Actualmente la Cartuja está habitada por la Comunidad Chemin Neuf (www. chemin-neuf.es) quienes nos recibieron y acogieron maravillosamente.

La Cartuja Aula Dei ha sido un testimonio de vidas entregadas a Cristo desde hace 450 años, un lugar de paz y de oración.

La Cartuja Aula Dei ha  sido siempre un lugar de cultura y de contemplación, con las famosas pinturas de Francisco de Goya dedicadas a la Virgen María.

La Cartuja Aula Dei sigue siendo un lugar de vida espiritual: en 2012, el edificio fue confiado por la Orden de los Cartujos a la Comunidad Chemin Neuf, fundada en Francia en 1973 por un Jesuita, el Padre Laurent Fabre. Esta Comunidad sigue llevando en este lugar una vida de oración y de trabajo.

La Cartuja Aula Dei es también ahora un Centro Internacional de Formación Cristiana que acoge a adultos, jóvenes y familias de todos los países que desean formarse antes de ponerse al servicio de la Iglesia y del mundo.

"CHEMIN NEUF"

Nacida de un grupo de oración en 1973 en Lyon (Francia), la Comunidad Chemin Neuf es una Comunidad católica con vocación ecuménica presente hoy en una treintena de países.


Sacerdotes, matrimonios, familias, célibes consagrados, hombres y mujeres de distintas confesiones cristianas, optan por la aventura de la vida comunitaria, siguiendo a Cristo pobre y humilde, poniéndose al servicio de la Iglesia y del mundo.

Después de su primera fundación en España en 2012, la Comunidad Chemin Neuf ha sido reconocida como entidad religiosa por el estado español en 2013.


Vamos con un repaso fotográfico a realizar un resumen de lo que fue la jornada



La visita comenzó con las perfectas explicaciones del el arquitecto y profesor de arte Fernando Fernández de Heredia.


Tuvimos la suerte de estar acompañados durante toda la Jornada por D. Manuel Barrios Prieto, Director del Secretariado de la Comisión Episcopal de Relaciones Interconfesionales de la Conferencia Episcopal Española, le vemos en la imagen junto a D, Jesús Domínguez Longás, Delegado episcopal de ecumenismo y diálogo interreligioso de Zaragoza.


Nuestra guía fue Marie Laure, una chica laica, francesa de la Comunidad Chemin Neuf

Impresionante la Iglesia de la Cartuja de Aula Dei donde se pueden admirar 
los frescos de Goya

Grandiosos los frescos de Francisco de Goya

La comunidad dispone de un libro donde se recogen oraciones y peticiones de los visitantes para posteriormente orar la comunidad por esas intenciones. Eloy J. Torre del EQUIPO ECUMÉNICO SABIÑÁNIGO plasmó una oración en representación de todos por la unidad de los cristianos "Padre que todos sean uno"

Tiempo libre para ver el eremitorio de los cartujos, sus celdas y otras dependencias, claustros, capillas, sala capitular, ...

El pastor metodista Daniel Vergara, miembro del EQUIPO ECUMÉNICO SABIÑÁNIGO, visitando el taller de un cartujo dentro de su celda.

Jesús Dominguez, en buena compañía en el gran claustro de la Cartuja

Impresionante el cementerio de los cartujos. Sobrio, anónimo, pobre, ....

Después de visitar las distintas dependencias nos reunimos en la capilla de la comunidad para tener nuestra oración Ecuménica

De la parte musical de la celebración se encargaron José Luis Febas, organista de la Iglesia zaragozana de San Miguel de los Navarros y Gregorio Hierro.

Durante la oración se encendieron 7 velas, en representación de los 7 dones del Espíritu Santo y además cada una por un representante de las 7 confesiones cristianas que nos encontrábamos reunidos en oración: Ortodoxos, Anglicanos, Evangélicos, Luteranos, Católicos, Adventistas y Metodistas.

Otro momento de la ceremonia

Jesús Domínguez Longás, Delegado episcopal de ecumenismo y diálogo interreligioso de Zaragoza, dirigiéndose a todos los asistentes y como siempre "animando" y "acompañado" en este caminar del ecumenismo.

¡Qué bien! Tantos cristianos, de diferentes denominaciones TODOS JUNTOS, 
rezando al mismo Señor.

En el refectorio de la Cartuja tuvimos una comida fraterna preparada por el grupo ecuménico de la parroquia de san Miguel de Zaragoza, capitaneados por Augusto Millán, pastor de la Iglesia Reformada de Zaragoza (IEE). Momentos de charrar, de contarnos cosas, de conocernos mejor, de saborear también hay que decirlo un menú caribeño: frijoles y ensalada tropical. Una comida donde estaban cuidados todos los detalles, postres sin azucar para diabéticos, bebidas sin alcohol para que todo el mundo pudiera tomarlas, etc, ...

Manuel Barrios, director del Secretariado de la Comisión Episcopal de Relaciones Interconfesionales de la Conferencia Episcopal Española, venido desde Madrid para compartir toda la jornada con nosotros, nos comentaría que había disfrutado mucho, que le había gustado mucho la cartuja y que reconocía el importante trabajo ecuménico que se hacía en Aragón.

Una vista general del refectorio

Juan Carretero, pastor adventista y Jesús Domínguez, sacerdote católico, comiendo juntos, codo con codo, nunca mejor dicho, compartiendo no solo la comida, esto ciertamente más que un momento ecuménico en un momento fraternal.

Tres de los artífices de que esta jornada saliera perfecta, Gregorio Hierro y Federico Isábal del grupo ecuménico de la parroquia de San Miguel. Y Manuel Montañés, secretario de la Delegación episcopal de ecumenismo de Zararagoza. Tanto a ellos como el resto de los organizadores solo podemos decirles: "Gracias por vuestro trabajo"

Después de la comida, en la Biblioteca de la comunidad tuvimos una charla donde varios miembros de la Comunidad Chemin Neuf (en la imagen Cecilia, Hugo y Andrea) nos hablaron de su carisma, de su comunidad, de sus particularidades y de su historia entre nosotros en Aula Dei de Zaragoza.

Andrea Eulitz, de la iglesia luterana, es alemana y es una hermana consagrada de la comunidad Cemin Neuf (Camino Nuevo)

Aspecto de la biblioteca durante la explicación de Chemin Neuf
(casualidades y realidades: una señora ortodoxa, detrás un matrimonio protestante
y detrás un matrimonio católico)

Hugo es protestante (reformado), es alemán y es un hermano consagrado a la comunidad Chemin Neuf y al celibato.

 
Otra vista de la biblioteca durante la presentación de la comunidad

Olivier, francés, es otro miembro de la Comunidad Chemín Neuf, también consagrado, es padre de familia y tiene cuatro niños, el matrimonio con los hijos viven en comunidad actualmente en la Cartuja de Aula Dei.

Bonito recuerdo final, la foto de familia, donde estamos casi todos.

Pero realmente en el recuerdo de todos, no quedará solo esta fotografía, a cada uno le quedará un recuerdo particular, porque fueron muchos los momentos CONVIVIDOS, muchos los momentos VIVIDOS, muchas emociones, muchas realidades percibidas y sentidas en esta Convivencia con Vivencia. Que el Señor nos siga ayudando a caminar juntos hacia la unidad que Él desea, que sigamos siendo sembradores de UNIDAD.

¡Que bueno, qué dulce, caminar juntos los hermanos!

Fotografías gentileza de:
Mercedes Portella
Federico Isábal
Eloy J. Torre