Todos juntos
Un espacio propuesto por EQUIPO ECUMÉNICO SABIÑÁNIGO

martes, 31 de diciembre de 2013

ORACIÓN ECUMÉNICA EN GALLUR (ZARAGOZA)

Iglesia parroquial de San Pedro de Antioquía en Gallur

El nuevo año, coge el relevo la parroquia de Gallur para recibir a las distintas confesiones religiosas de Aragón, y así celebrar la Oración Ecuménica. Ésta tendrá lugar jueves, 9 de enero de 2014, a las ocho de la tarde, en la iglesia parroquial de San Pedro de Antioquía (Reyes de Aragón, s/nº. 50650 Gallur, Zaragoza) . Bajo el slogan: ¿Es que Cristo está dividido? Tomado del texto de 1ª Corintios 1, 1-17.

Es una acción conjunta de las parroquias de los arciprestazgos de Ejea y Gallur: Luceni, Boquiñeni, Remolinos, Pradilla de Ebro, Gallur, Santa Engracia, Sancho Abarca, Tauste. Ejea de los Caballeros, Pinsoro, Valareña, El Bayo, El Sabinar, Bardenas, Santa Anastasia, Rivas y Castejón de Valdejasa.

Participarán en esta celebración: D. Aurel Nae, sacerdote de la Iglesia Ortodoxa Rumana. D. Maxim, sacerdote de la Iglesia Ortodoxa Rusa. D. Augusto Gil Milián, pastor de la Iglesia Reformada de Aragón (I.E.E.). D. Juan Carretero, pastor de la Iglesia Adventista, y miembro del Centro Ecuménico de Cataluña. D. Jesús Domínguez Longás, delegado episcopal de Ecumenismo y Diálogo Interreligioso de la Diócesis de Zaragoza. D. Juan Sebastián Teruel, vicario Episcopal y los sacerdotes de los dos arciprestazgos. Los cantos correrán a cargo del Coro Parroquial de Gallur. Un año más, para invitar y convocar a esta reunión, se han preparado carteles y dípticos con fotografías de la oración ecuménica del año anterior que tuvo lugar en Ejea de los Caballeros.

Esta celebración ha sido preparada por los cristianos de Canadá. La palabra ‘Canadá’, en el idioma de uno de los primeros pueblos del país, los iroquois, significa ‘aldea’. Como miembros de la casa de Dios, los cristianos alrededor del mundo realmente moran en una ‘aldea’. Cuando los cristianos celebramos, nos unimos a esta gran aldea global, tan llena de belleza, de lucha y de esperanza.

Queridos amigos, os invitamos a que os unáis a esta oración como preparación a la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos respondiendo a la llamada de Dios por medio de la gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo, para reflexionar sobre el texto de 1ª Corintios 1,1-17, tomando nota de la perturbadora pregunta de Pablo “¿Es que Cristo está dividido?”, como si fuera un gozoso desafío a la oración y al autoexamen como personas y como comunidades cristianas. Anhelamos ser renovados y seguir fortaleciendo nuestras relaciones mutuas en Cristo por medio del canto, de la palabra y de los gestos. Estás invitado, Dios te invita. Te esperamos.

José Antonio Pueyo Izquierdo
Arcipreste de Gallur


lunes, 30 de diciembre de 2013

Católicos y anglicanos denuncian que los cristianos son "masacrados" en Oriente Medio

DENUNCIA "ECUMÉNICA"

Medio millón de cristianos han tenido que abandonar Siria

“En la misa de Gallo, el jefe de los católicos de Inglaterra y de País de Gales, Vincent Nichols, indicó el martes también que "para muchos (cristianos) ir a la iglesia es un acto de coraje, porque arriesgan su vida"

Católicos y anglicanos denuncian que los cristianos son "masacrados" en Oriente Medio 

Justin Welby, arzobispo de Canterbury y Papa Francisco, obispo de Roma

El arzobispo de Canterbury, Justin Welby, jefe espiritual de unos 85 millones de anglicanos en el mundo, denunció el miércoles en su mensaje de Navidad "las crecientes injusticias" contra los cristianos, "atacados y masacrados" en Oriente Medio. 

"Mientras cantamos las alabanzas de Belén, hoy vemos injusticias en Palestina y en Israel, donde se toman las tierras, se lanzan misiles y sufren inocentes", declaró Justin Welby durante su primer mensaje de Navidad como arzobispo de Canterbury. 

"Constatamos las crecientes injusticias que amenazan las comunidades cristianas en Oriente Medio. Estas son atacadas y masacradas, forzadas a abandonar una región donde su presencia siempre fue esencial", añadió. 

En Siria, sumida en un conflicto en el que la mayoría de cristianos apoyaron al presidente Bashar al Asad, los combates han provocado que 450.000 cristianos abandonen sus hogares, estimó en noviembre el patriarca sirio, Gregorio III Laham. 

"Recibimos terribles noticias de Sudán del Sur, donde las ambiciones políticas condujeron a un conflicto étnico. El sábado hablé con un obispo asediado en una propiedad llena de personas a punto de morir", apuntó Welby, que preside la comunión anglicana, es decir, 44 iglesias en 165 países. 

En la misa de Gallo, el jefe de los católicos de Inglaterra y de País de Gales, Vincent Nichols, indicó el martes también que "para muchos (cristianos) ir a la iglesia es un acto de coraje, porque arriesgan su vida". 

"Los cristianos son el grupo religioso más perseguido actualmente en el mundo", añadió Nichols, quien hizo especialmente referencia a la situación en Egipto, Irak y Siria.

FUENTE:
religiondigital.com


domingo, 29 de diciembre de 2013

Una Razón para Celebrar


por Rick Warren

“Dios amó tanto al mundo que dio a su único Hijo, para que todo el que crea en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.” Juan 3:16 

Hace algunos años estuve en Manhattan durante la época Navideña. Recuerdo haber estado parado en medio de la Quinta Avenida, mirando a miles de personas alborotadas por los alrededores; pero ninguna lucía feliz. Todos se miraban presionados, estresados y de mal humor. Esto no es lo que significa la Navidad. ¡Navidad es recibir la más maravillosa de las noticias! Nuestra preparación y celebración debe ser de alegría, gozo y no de tristeza.

¿Qué dijo el ángel a los pastores para anunciar el nacimiento de Jesús? "Les traigo buenas nuevas de inmenso gozo, y es para todos". ¿Cuál es esa buena noticia? ¿Qué vamos a celebrar?

En primer lugar, Dios te ama. El más famoso verso en la Biblia, Juan 3:16, dice: "Dios amó tanto al mundo que dio a su único Hijo, para que todo el que crea en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.". Es por esta razón que Dios envió a Jesús. Él tenía una misión de amor.

La Biblia dice: Dios es amor. Esa es su naturaleza. Dios ha creado todo el universo, para así poder crear la humanidad, así poderte crear, y amarte. Dios te ha creado para amarte. Y su amor no está basado en que es lo que tú haces, Su amor está basado en quién es Él. Dios es amor.

En segundo lugar, Dios está contigo. Quizás no puedas sentir su presencia, pero eso no lo hace incierto. La Biblia dice que Jesús fue llamado Emanuel, que significa "Dios con nosotros". Muchos de ustedes quizás fueron abandonados en la vida, pero tú necesitas saber que Dios nunca te abandonará. Jesús verdaderamente estuvo "Dios con nosotros". Y sigue estando “Dios con nosotros”.

Cuando Dios está cerca, elimina los miedos. No tienes por qué preocuparte o estar ansioso por lo que pueda venir.

En tercer lugar, Dios es para ti. Él está a tu lado. Él quiere que seas exitoso. De hecho, Jesús dijo: “Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por El.” Juan 3:17. Muchas personas tienen miedo de Dios debido a que se sienten culpables. Pero la Biblia dice: Jesús no vino a condenar al mundo. El vino a Salvar al mundo. ¡Esto es una buena noticia!

Nosotros necesitamos celebrar la Navidad. El nacimiento de Jesús – y – las buenas nuevas de inmenso gozo. Esta maravillosa noticia es para todos en general, así seas Católico, Protestante, Judío, Musulmán, Mormón, Hindú, Budista, Bautista. Es una maravillosa noticia que da inmensa alegría, porque es para toda la humanidad. Dios dice, “Te amo, Estoy contigo, Estoy para ti”.

Reflexiona sobre esto:
  • ¿En la Navidad te enfocas más en actividades o en celebración?
  • ¿Durante la celebración de la Navidad en qué enfocas la mayor parte de tu tiempo?
  • ¿En qué dedicas la mayor parte de tu tiempo en la época Navideña?
  • ¿Cómo crees que Dios quiere que te prepares para que verdaderamente celebres la Navidad?
Fuente:
ESPERANZA DIARIA



sábado, 28 de diciembre de 2013

Festival de Navidad, Iglesia Ortodoxa Rumana. Zaragoza

Nos unimos a las celebraciones navideñas de nuestros hermanos ortodoxos rumanos de Zaragoza y les trasladamos a través de su párroco el padre Aurel Nae nuestros mejores deseos de paz y bien.








La página Oficial de la Parroquia Ortodoxa Rumana de Zaragoes es esta:

Fotografías gentileza de Federico Isábal Gracia



viernes, 27 de diciembre de 2013

Un vídeo y una oración

Queremos compartir con vosotros este vídeo que nos ha parecido muy entrañable.

The Christmas Story


Os invitamos a que os unáis a esta breve oración que nos proponen desde la Comunidad de Taizé.

Jesús, en Navidad pocos son los que vieron en ti al enviado de Dios. Eras pobre y te escondías. Concédenos el Espíritu Santo, para que cambie nuestros corazones y nuestra forma de ver para que seamos capaces de discernir los tesoros de Dios hoy en los actos sencillos de nuestra existencia. 
AMEN.


jueves, 26 de diciembre de 2013

NOS HAN FELICITADO LAS FIESTAS

El EQUIPO ECUMÉNICO SABIÑÁNIGO queremos agradecer a todos los que os habéis acordado de nosotros en estos días. GRACIAS a todos, reproducimos algunas de las felicitaciones y correos recibidos, en éstos, como es obvio, hemos eliminado el apellido.











(TODAS LAS IMÁGENES SE HACEN MÁS GRANDES AL PINCHAR SOBRE ELLAS)

Queridos hermanos del Equipo Ecuménico: Comparto vuestra fe, alegría y oración. Seguro que el camino juntos hasta el Señor nos va uniendo cada día en él que también camina con nosotros. Saludos a vuestra familias y hermanos. Un abrazo. 
Fernando

Gracias por recordarnos esta preciosa cita en la que Pablo nos anima a estar alegres en el Señor. Y... ¿cómo no vamos a estar alegres sabiendo que su Espíritu está siempre con nosotros dándonos la fuerza y la unidad para vivir en plenitud. Que descubramos en la Navidad el Espíritu de paz, concordia, alegría, fortaleza, amor, bondad...para hacer con la vida que se nos ha regalado un mundo más humano y sanado por el amor.
Un fraternal abrazo. 
Carmen 

Muchas gracias.
Un saludo a todo el equipo y os deseo unas felices Navidades y un santo Año Nuevo, en la Alegría.
Héctor

Muy queridos amigos: Un montón de gracias por vuestra felicitación.
Yo os deseo y pido para vosotros todo lo mejor, sobre todo que el Niño de Belén os colme de sus gracias y bendiciones y os dé mucho ánimo y energía para seguir trabajando en la construcción de un mundo mejor, más humano, más fraterno.
Sed felices contemplando la bondad y ternura de nuestro Dios.
Un abrazo y FELIZ NAVIDAD Y AÑO 2014
Raquel

Queridos amigos: Gracias por vuestra felicitación. Yo también os deseo de corazón (que con la ayuda de este Niño que de forma especial quiere que le acojamos dentro de unos días) sigáis siendo portadores de unidad y de paz. Pido pues al Niño Dios que el año que comienza dentro de unos días venga cargado de muchísimas cosas positivas .
Un abrazo para todos/as.
Celestino

Nos alegramos al celebrar que Dios cuida cada día amorosamente de nosotros como un Padre-Madre, -aunque muchas veces nos sintamos desamparados.
Nuestras ilusiones y trabajos, nuestras alegrías y tristezas las hace suyas.
Ese Amor de Dios se hizo presente entre nosotros en el Niño de Belén, acostado en un pesebre.
Él es el Emmanuel: "Dios-con-nosotros". Que, por amarnos, se rebajó, se hizo pobre -haciéndose frágil como nosotros- para salvarnos.
Por eso cantamos con gozo y nos deseamos: ¡¡FELIZ NAVIDAD!!.
Que el Año Nuevo, 2014, sea Próspero para todos y tiempo para hacer el bien. 
Este es mi deseo para vosotros 
Herminio.








martes, 24 de diciembre de 2013

JESÚS DE BELÉN

,,, y encontraron a María y a José,
y al niño acostados en el pesebre
(San Lucas 2,16)

JESUS DE BELÉN

Jesús de Belén
eterna Verdad
mi Vida y mi Bien,
Doctor de humildad

María y José
contigo los dos
avivan su fe
yadoran a Dios

Dormido, Señor,
en pajas por cruz,
que reine tu amor
y brille tu luz.

Yo quiero besar
del alma tu piel
te quiero adorar
¡¡ mi niño Emmanuel  !!

Cristianos, venid.
a coro cantad
y alegres decid:
¡¡ Llegó Navidad  !!

Pedro Langa Aguilar, OSA
Navidad 2013


lunes, 23 de diciembre de 2013

LUZ DE NAVIDAD

Queridos hermanos en el Señor:

Os deseo gracia y paz.

Estamos viviendo intensamente el tiempo de Adviento como ocasión propicia para celebrar el gran misterio de la Navidad. Iluminados por la luz de la fe, sostenidos por el impulso de la esperanza, guiados por la Madre de la Esperanza, alentados por el amor para descubrir el rostro peculiar de cada uno de nuestros hermanos necesitados, nuestra condición de peregrinos ha quedado actualizada a lo largo de cuatro domingos de expectación, escucha y compromiso.

Virgen de la Esperanza. Santiago Osácar Jiménez

Hay muchas personas que, en estos días navideños, experimentan tristeza, nostalgia y depresión. Tristeza por la ausencia de muchos seres queridos; nostalgia por el tiempo pasado; depresión por no querer, ni saber, ni poder compartir la aparente alegría de estas jornadas festivas.

No puede haber tristeza donde se experimenta el gozo de sentirnos eternamente amados. De esta experiencia brota el manantial de la perenne alegría. Los seres queridos que ya no están entre nosotros han llegado definitivamente a la meta que será para ellos luz perpetua y descanso eterno en el amor.

No puede haber nostalgia donde se realiza una manifestación de sencillez, de pobreza y entrega en el humilde establo en el que Dios amanece a la humanidad para que la humanidad amanezca a un estilo de vida renovado. En Navidad, el Señor nos dice: ¡No temas! ¡No estás solo!

No puede haber depresión donde se necesita solidaridad; donde todas las manos son pocas para compartir; donde todas las voces son necesarias para anunciar la Buena Noticia; donde todos los ojos son imprescindibles para contemplar con estupor el nacimiento del Hijo de Dios; donde son precisos tantos gestos de fraternidad para valorar la dignidad única de cada persona.

Hay una alegría efímera, de colorines, de lucecillas, ligero resplandor de otra alegría más real, intensa y duradera: la alegría que procede del encuentro¡ con el Señor, Dios con nosotros, que nace entre nosotros, por nosotros y para nosotros. Hay luces que se apagarán. Y hay una luz que no se extingue jamás. Una luz que brilla en nuestro interior y nos acompaña para siempre. Una luz que nace del encuentro con el Dios vivo y toca a cada uno de nosotros en lo más profundo.

¡Qué admirable acontecimiento! Navidad es un misterio de amor que nos envuelve, nos penetra, nos fascina y nos transforma.

Navidad nos invita a salir al encuentro del Señor que nace humilde, sencillo, pobre, rico en misericordia. Quien se deja transformar en Navidad adquiere un nuevo modo de ver, de ser y de vivir.

En Navidad celebramos el amor de Dios que se hace solicitud concreta por cada persona. En Navidad agradecemos un designio de salvación que abraza a toda la humanidad y a toda la creación. En Navidad descubrimos que el Señor es nuestro centro, el objetivo de nuestra vida, la razón de nuestro ser, nuestro bien supremo, nuestra alegría y nuestra gloria.

¡Feliz Navidad!

Recibid mi cordial saludo y mi bendición.

+ Julian Ruiz Martorell
Obispo de Jaca y de Huesca.


domingo, 22 de diciembre de 2013

NAVIDAD 2013 AÑO NUEVO 2014

Desde el EQUIPO ECUMÉNICO SABIÑÁNIGO con mucho cariño, el de verdaderos hermanos que nos sentimos de todos vosotros.

SALUDO DE NAVIDAD


“Vivid siempre alegres en el Señor. Otra vez os lo digo: vivid con alegría. Que todo el mundo os reconozca por vuestra bondad. El Señor está a punto de llegar. Nada debe angustiaros; al contrario, en cualquier situación, presentad a Dios vuestros deseos, acompañando vuestras oraciones y súplicas con un corazón agradecido. Y la paz de Dios, que desborda toda inteligencia, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos por medio de Cristo Jesús.” (Filipenses 4: 4-7. BTI)

Con estas palabras del Apóstol Pablo queremos saludaros en este tiempo de Navidad y Año Nuevo, deseamos que en medio de las dificultades de nuestro tiempo actual, la presencia de nuestro Señor Jesucristo colme vuestras vidas de alegría y paz.

Estamos agradecidos a Dios, que en su amor nos ha dado a su Hijo Jesucristo para nuestra salvación, y con Él a un grupo innumerable de hermanas y hermanos, con la riqueza de diferentes tradiciones y culturas, con los que podemos orar a un solo Dios, el Padre, a un solo Señor, Jesucristo, movidos por un solo Espíritu Santo.

Feliz Navidad y Año Nuevo.

Equipo Ecuménico de Sabiñánigo.

sábado, 21 de diciembre de 2013

Marana-Thá

Estamos concluyendo el Adviento, las cuatro velas de la corona de Adviento ya están casi encendidas al completo, la Navidad ya está en las puertas, pero nunca es tarde para publicar un artículo de nuestro colaborador el Dr. D. Pedro Langa Aguilar y más cuando une dos importantes temas: Adviento y Ecumenismo.

EL ADVIENTO DEL ECUMENISMO

La dimensión ecuménica del Adviento nos lleva directamente al canto arameo del Marana-Thá, súplica de los primeros cristianos al Señor como queriendo arrancarle su inminente venida en gloria (parusía). Delimitados luego los ciclos y debidamente establecido el de Adviento a manera de prólogo de la Navidad (venida del Señor en condición humilde), la sagrada liturgia fue trasladando a los aledaños de Belén toda la fuerza de aquella plegaria. El reajuste de textos escatológicos y vaticinios proféticos permitió centrarse en los preparativos del corazón (vigilancia), ascesis del alma (penitencia) y temple del espíritu (generosidad para ponerse en camino hacia Jesús que viene). El consumismo más tarde, como suele acontecer en casos así, fue haciendo de las suyas al revestir tanto misterio de gracia y amor con el oropel de regalos, árboles --más que belenes-- y villancicos de dudoso gusto, hasta casi desfigurar el inicial sentido mistérico. 

La teología del Adviento, por otra parte, completa el dato bíblico señalando los dos rumbos del ciclo que, al cabo, se funden en el ansiado abrazo de Belén: por una parte, el Hijo de Dios que baja del Padre y, con su tierna Madre la Virgen María, acude al Portal; y por otra, la humanidad envuelta en tinieblas que en activa vigilancia se dispone a esta llegada. El Adviento alecciona siempre con esta doble marcha: del Hijo de Dios que se hace Emmanuel para la humanidad, y del hombre que sale diligente a su encuentro. A uno y otro pone música el Marana-Thá (“¡Ven, Señor Jesús!”). De ahí que el Adviento no sea sino Marana-Thá de espera en esperanza. 

Lo curioso del caso es que tan sugestiva doctrina puede aplicarse también, con los citados rumbos, al ecumenismo, el cual no es, a la postre, diálogo interreligioso –por más que ambos sean movimiento ecuménico-, sino, más bien, cristología pura. De ahí que las Iglesias, pese a sus evidentes divisiones, puedan y deban acudir juntas y con resuelto ánimo, más que a la unidad de Cristo, al Cristo de la unidad. Adviento y ecumenismo, siendo así, presentan puntos de coincidencia y se resuelven en gracia de luz y amor. El ecumenismo lo será si mantiene vivo su anhelo unionista y de empuje hacia un Cristo Niño que llega y nace con el incomparable y sabroso pan de la unidad eclesial bajo el brazo. Porque es preciso entender que la Unidad, más que de las Iglesias, es obra de Cristo. Habrá por eso que poner buen cuidado en el proceso a seguir. También aquí se imponen, por tanto, la vigilancia, la penitencia y la generosidad, virtudes que si en Adviento permiten salir al encuentro de un Cristo ya cercano a la cuna de Belén, en ecumenismo, por su parte, pueden conseguir de igual modo la unidad restablecida. Cierto es que la unidad eterna sólo se dará en la casa del Padre. Ocurre, sin embargo, que en cuanto proceso de fraternal entendimiento es carrera de obstáculos a salvar por etapas desde ahora mismo. Las Iglesias irán haciendo kilómetros en ella, siempre y cuando eleven acordes el Marana-Thá, pospongan de consuno sus divisiones, y actúen en consonancia con el ut unum sint del Cristo ya próximo. Ello explica que se imponga siempre una eclesiología de Marana-Thá, de espera en esperanza, de unidad compartida. 

Quien haya visitado Tierra Santa sabe que a la basílica de Belén se accede por una puerta baja y estrecha. Dicen quienes enseñan aquello que en sí misma encierra una sabia lección: para llegar a Cristo es preciso antes cruzar esa puerta, lo que no será fácil sin bajar primero la cabeza humillándose, único modo de entender al Niño Jesús, que yace pobre y humilde en las pajas del Portal. El ecumenismo verdadero prescribe igualmente que, tirando de humildad, las Iglesias se reconcilien entre sí, “porque es de la renovación interior, de la abnegación propia y de la libérrima efusión de la caridad de donde brotan y maduran los deseos de la unidad” y de ahí que debamos “implorar del Espíritu divino la gracia de una sincera abnegación, humildad y mansedumbre” (UR, 7). También las Iglesias, pues, deben vivir el Adviento en su ecumenismo a base de Marana-Thá, o sea, con espíritu de espera en esperanza.


Prof. Dr. Pedro Langa Aguilar, OSA 
Adviento del 2013


jueves, 19 de diciembre de 2013

Los orígenes del Adviento

¿Cómo y cuándo empieza a vivirse?

Tiempo litúrgico que prepara la Navidad.

Expectación penitente, piadosa y alegre.


La venida del Hijo de Dios a la Tierra es un acontecimiento tan inmenso que Dios quiso prepararlo durante siglos (…). Al celebrar anualmente la liturgia del Adviento, la Iglesia actualiza esta espera del Mesías: participando en la larga preparación de la primera venida del Salvador, los fieles renuevan el ardiente deseo de su segunda Venida. (Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 522 y 524)

Con el tiempo de Adviento, la Iglesia romana da comienzo al nuevo año litúrgico. El tiempo de Adviento gravita en torno a la celebración del misterio de la Natividad de nuestro Señor Jesucristo. 

A partir del siglo IV 

El origen y significado del Adviento es un tanto oscuro; en cualquier caso, el término adventus era ya conocido en la literatura cristiana de los primeros siglos de la vida de la Iglesia, y probablemente se acuñó a partir de su uso en la lengua latina clásica. 

La traducción latina Vulgata de la Sagrada Escritura (durante el siglo iV) designó con el término adventus la venida del Hijo de Dios al mundo, en su doble dimensión de advenimiento en la carne –encarnación- y advenimiento glorioso –parusía-. 

La tensión entre uno y otro significado se encuentra a lo largo de toda la historia del tiempo litúrgico del Adviento, si bien el sentido de “venida” cambió a “momento de preparación para la venida”. 

Quizá la misma amplitud de las realidades contenidas en el término dificultaba la organización de un tiempo determinado en el que apareciera la riqueza de su mensaje. De hecho, el ciclo de adviento fue uno de los últimos elementos que entraron a formar parte del conjunto del año litúrgico (siglo V).

Parece ser que desde fines del siglo IV  y durante el siglo V, cuando las fiestas de Navidad y Epifanía iban cobrando una importancia cada vez mayor, en las iglesias de Hispania y de las Galias particularmente, se empezaba a sentir el deseo de consagrar unos días a la preparación de esas celebraciones.

Dejando de lado un texto ambiguo atribuido a San Hilario de Poitiers, la primera mención de la puesta en práctica de ese deseo la encontramos en el canon 4 del Concilio de Zaragoza del año 380: "Durante veintiún días, a partir de las XVI calendas de enero (17 de diciembre), no está permitido a nadie ausentarse de la iglesia, sino que debe acudir a ella cotidianamente" (H. Bruns, Canones Apostolorum et Conciliorum II, Berlín, 1893, 13-14). La frecuencia al culto durante los días que corresponden, en parte, a nuestro tiempo de adviento actual, se prescribe, pues, de una forma imprecisa. 

Un tiempo de penitencia

Más tarde, los concilios de Tours (año 563) y de Macon (año 581) nos hablarán, ya concretamente, de unas observancias existentes “desde antiguo” para antes de Navidad. En efecto, casi a un siglo de distancia, San Gregorio de Tours (fallecido en el año 490) nos da testimonio de las mismas con una simple referencia. Leemos en el canon 17 del Concilio de Tours que los monjes "deben ayunar durante el mes de diciembre, hasta Navidad, todos los días". 

El canon 9 del Concilio de Macon ordena a los clérigos, y probablemente también a todos los fieles, que "ayunen tres días por semana: el lunes, el miércoles y el viernes, desde San Martín hasta Navidad, y que celebren en esos días el Oficio Divino como se hace en Cuaresma" (Mansi, IX, 796 y 933). Aunque la interpretación histórica de estos textos es difícil, parece según ellos que en sus orígenes el tiempo de adviento se introdujo tomando un carácter penitencial, ascético, con una participación más asidua al culto. 

Sin embargo, las primeras noticias a cerca de la celebración del tiempo litúrgico del Adviento, se encuentran a mediados del siglo VI, en la iglesia de Roma. 

Según parece, este Adviento romano comprendía al principio seis semanas, aunque muy pronto -durante el pontificado de Gregorio Magno (590-604)- se redujo a las cuatro actuales. 

Una doble espera

El significado teológico original del Adviento se ha prestado a distintas interpretaciones. Algunos autores consideran que, bajo el influjo de la predicación de Pedro Crisólogo (siglo V), la liturgia de Adviento preparaba para la celebración litúrgica anual del nacimiento de Cristo y sólo más tarde –a partir de la consideración de consumación perfecta en su segunda venida- su significado se desdoblaría hasta incluir también la espera gozosa de la Parusía del Señor. 

No faltan, sin embargo, partidarios de la tesis contraria: el Adviento habría comenzado como un tiempo dirigido hacia la Parusía, esto es, el día en que el Redentor coronará definitivamente su obra. En cualquier caso, la superposición ha llegado a ser tan íntima que resulta difícil atribuir uno u otro aspecto a las lecturas escriturísticas o a los textos eucológicos de este tiempo litúrgico. 

El Calendario Romano actualmente en vigor conserva la doble dimensión teológica que constituye al Adviento en un tiempo de esperanza gozosa: "el tiempo de Adviento tiene una doble índole: es el tiempo de preparación para las solemnidades de Navidad, en las que se conmemora la primera venida del Hijo de Dios a los hombres, y es a la vez el tiempo en el que por este recuerdo se dirigen las mentes hacia la expectación de la segunda venida de Cristo al fin de los tiempos. Por estas dos razones el Adviento se nos manifiesta como tiempo de una expectación piadosa y alegre" (Calendario Romano, Normas universales sobre el año litúrgico y sobre el calendario, 39). 

FUENTE:
www.primeroscristianos.com


miércoles, 18 de diciembre de 2013

Desde Biescas

NAVIDAD 2013



Cada niño que viene a este mundo es la prueba palpable de que Dios nos ama profundamente y sigue confiando en el género humano.

El que se haga como uno de ellos, será el más grande en el reino de los Cielos (MT. 18, 5)

El que acoja a un niño como este en mi nombre, me acoge a mi; y el que me acoge a mí, acoge al que me ha enviado. (Lc. 9, 48)

Que la luz de Dios,
la vida nueva de Jesús,
llene nuestros corazones.

Sed felices
disfrutad de estos días
tan entrañables,
que Dios os bendiga,
y sintáis cómo os
acompaña en todo momento
y circunstancia.


Vuestro amigo
Ricardo Mur, párroco de Biescas


martes, 17 de diciembre de 2013

Seguimos en tiempo de Adviento

EL QUE ESPERAMOS


Santa Teresa de Jesús escribía: “¿Qué esperanza podemos tener de hallar sosiego en otras cosas, pues en las propias no podemos sosegar…?” Las noticias de cada día nos hablan de catástrofes naturales, de guerras y atentados. Con mucha frecuencia son los más pobres y marginados los primeros en pagar las consecuencias del mal y de las desgracias. 

El texto del profeta Isaías que hoy se lee gira en torno a una consoladora profecía: “Mirad a vuestro Dios, que trae el desquite, viene en persona, resarcirá y os salvará”. Inmediatamente añade que su venida cambiará la suerte de los ciegos y los sordos, los cojos y los mudos y hará volver a los rescatados del Señor. 

El evangelio se hace eco de aquella profecía. De hecho, las mismas señales de curación constituyen la prueba de que Jesús es el Mesías que había de venir. Hoy no podemos ignorar a todos esos enfermos y desvalidos. Hoy hemos de agradecer la misericordia de Dios sobre ellos. 

SANACIÓN Y SALVACIÓN

Desde la mazmorra en la que había sido arrojado por Herodes, Juan Bautista envía a dos discípulos suyos para que interroguen a Jesús sobre su identidad: “¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?” Jesús no presenta más credenciales que sus propias obras. Sus acciones coinciden con las antiguas promesas formuladas en el libro de Isaías

Sus acciones que no son meros actos de curación. La sanación corporal es el signo visible de la salvación integral de la persona. Una salvación que solo Jesús puede otorgar. Nadie fuera de él podrá salvarnos. Ni personas, ni instituciones. Ni líderes ni ideologías. Ni objetos de consumo ni loterías. Solo Él es el Salvador. Ese es el contenido central de nuestra fe y de la nueva evangelización. 

La salvación del hombre no se reduce a la sanación corporal de las persona, pero no pretende ignorarla. Hoy podemos preguntar por los enfermos que conocemos. O tal vez visitar en una residencia a los ancianos que no conocemos todavía. Y no sólo para “distraerlos”. Podemos tener para ellos las palabras y los gestos de la fe, la esperanza y el amor.

LA GRAN BIENAVENTURANZA

De todas formas, no olvidemos esa bienaventuranza que hoy se proclama. Entre todas las bienaventuranzas que el evangelio pone en boca de Jesús, ésta es especialmente llamativa.
  • “¡Dichoso aquel que no pierde su confianza en mí!”. Muchos desearían un Mesías a la medida de sus gustos, un evangelio que aceptara sus caprichos, una Iglesia que bendijera todas sus decisiones. Para la fe cristiana, es dichoso el que no coloca su propia idea del Mesías por encima y contra la realidad del Mesías Jesús. 
  • “¡Dichoso aquel que no pierde su confianza en mí!”. Contemplemos una vez más su apariencia humilde. Contemplemos su sacrificio. Su pasión y su muerte eran un verdadero escándalo, una piedra de tropiezo. Es dichoso quien supera la tentación de abandonar a Jesús y su evangelio, a Cristo y a su Iglesia. 
Señor Jesús, con el gozo de la esperanza nos preparamos para la celebración de tu Nacimiento. Que no te recibamos de manera indigna. Que te aceptemos siempre como el que eres. Que te acojamos como nuestro Salvador. Amén. 

José-Román Flecha Andrés


lunes, 16 de diciembre de 2013

Carta de Navidad. 2013

DIOS SE HACE VULNERABLE Y DÉBIL

Es noche cerrada. De pronto, una “claridad” envuelve con su resplandor a unos pastores. Algo muy importante está ocurriendo. La señal está en encontrar a
un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre. No es una señal prodigiosa, ni portentosa. Es más bien, una “antiseñal” ante los ojos del mundo. Ayer como hoy, el Dios de la Biblia se manifiesta en lo sencillo, en lo pobre, en lo humilde.

La escena del nacimiento del Hijo de Dios, está muy lejos de ser un relato idílico. Es la historia de unos padres exiliados, sin domicilio, sin lo mínimo para preparar el nacimiento de su Hijo. No es la historia de una familia “normal”. O quizás sí. Cuántas familias, por desgracia, viven hoy una situación similar. En algunas ocasiones muy cerca de nosotros, aunque para muchos pasen como “invisibles”.

El buen Dios ha querido que su Hijo compartiese todo con nosotros, también las situaciones límite. De esa situación de dificultad, de indefensión
participaron María y José. En la actualidad, muchas familias, tal vez las nuestras, viven también situaciones extremas. No podemos vivir de espaldas a las duras realidades que están sufriendo muchos niños y mayores, la realidad de quienes no tienen donde poder vivir. 

El Dios “hecho carne” entre nosotros, no es indiferente a lo que el hombre de hoy, el hombre de todos los tiempos vive. En Jesús, su Hijo, ha ocurrido algo desconcertante. No se ha quedado en silencio para siempre. Se comunicó y hoy sigue haciéndolo, no a través de revelaciones o apariciones, sino encarnándose en la humanidad. Se sigue haciendo, débil, frágil y vulnerable como cada uno de nosotros.

Cada persona tendrá sus razones para festejar la Navidad, pero la única razón para celebrar verdaderamente una nueva Navidad es ésta: “Hoy os ha nacido el Salvador”. Ese niño no les nació solo a José y María. No es suyo. Es de
todos, en especial de quien sufre la marginación y la pobreza y de quienes se sienten pobres por opción. Por eso el Hijo de Dios es la esperanza de quienes no la tienen, es quien trae a los que más sufren una palabra de ánimo, de posibilidad, de futuro. Sin esperanza, no hay Navidad.

Dios ha bajado a lo más profundo de nuestra existencia, ha venido para ser vida y luz en medio de las oscuridades de los hombres. Se quiere quedar entre nosotros, haciendo de nuestro corazón un portal de Belén, de nuestras oscuridades un lugar que pueda ser iluminado por la verdad y de nuestras relaciones un espacio de fraternidad. Quiere que nadie viva sin casa y sin luz, sin pan y sin amor.

Hagamos de la Navidad, en este nuevo diciembre que se nos brinda, un tiempo de alegría y esperanza, de amor y conversión; teniendo en nuestras vidas a Jesús, el Señor de la Navidad. Entonces la celebración se convertirá para nosotros no en una celebración de un día ni de un mes, sino de todos nuestros días, de toda nuestra vida.

¡Feliz Navidad! os desea,

Fernando Jordán Pemán
Párroco Inmaculado Corazón de María
Jaca



domingo, 15 de diciembre de 2013

Oración breve



Alabado seas, Dios de todos los humanos. En todos los pueblos y en todas las culturas preparas tu llegada. Ensancha nuestro espíritu para que podamos verte en tus obras, para descubrir los dones que, generosamente, nos das a todos. AMEN.
Comunidad de Taizé


viernes, 13 de diciembre de 2013

LLEGA YA LA NAVIDAD


“Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre: Admirable consejero, Dios fuerte, padre eterno, príncipe de la Paz” (Isaías 9:6)


Queridos amigos, se acerca la Navidad, tiempo de ilusión, dicha, felicidad … sobre todo para los más pequeños, ya que este es el momento del año en el que las familias se reúnen: abuelos, papás, hermanos. ¡Ah, sin olvidar los regalos …!

Te quiero hablar del mayor regalo que ha recibido la humanidad. Si, es justo el que estás pensando, JESÚS.

El que creó el universo se hizo hombre para habitar entre nosotros, y mostrarnos con su vida el amor que Dios tiene por la humanidad. Como bien dice el profeta Isaías 7:14. Su nombre es Emanuel, “Dios con nosotros”. Es el hombre más grande que jamás ha existido, y sin embargo muy pocos le conocen. Es como si nuestros propios padres que nos han dado la vida, cariño, tiempo, sustento, los ignoráramos sin tenerlos en cuenta.

Sí, mi querido amigo, Jesús no vino a esta tierra solo como un profeta, como un héroe, como una buena persona, nació para decirte que Dios te ama sobre todas las cosas, que desea li mejor para ti y los tuyos. El problema somos tú y yo que nos hemos distanciado de Él, que hemos querido vivir nuestras propias vidas y ahora nos encontramos desorientados.

Este es el momento de acercarnos a Jesús y decirle que le necesitamos, que no nos sentimos felices, que nuestros hogares se agrietan, que nuestros hijos caminan sin rumbo, que la sociedad está corrompida. Dile que quieres conocerle de verdad.

En Apocalipsis 3:20 Jesús te dice: “Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él y cenaré con él, y él conmigo”. No lo dudes. Invítale a entrar.


¿QUÉ ES LA NAVIDAD?
Si trabajas por la justicia entre los hombres. Es Navidad
Si en tu corazón hay un poco más de amor. Es Navidad
Si sabes perdonar al que te ofende. Es Navidad
Si buscas a Dios de Verdad. Es Navidad
Si sabes sufrir con Amor. Es Navidad
Si das una mano al caído. Es Navidad
Navidad es, en fin, cuando practicamos cualquier obra
misericordiosa, secar una lágrima, obsequiar una sonrisa,
calmar un dolor, suavizar una pena, dar cariño al que lo necesita.
Navidad es Amor, siempre Amor.
Navidad es Dios, y Dios es Amor.


Iglesia cristiana Adventista del séptimo día. Sabiñánigo.


jueves, 12 de diciembre de 2013

Para que sean uno


Comunidad Rey de Reyes, Parroquia de Belén, RCC 
Montevideo-Uruguay

 

Los discípulos con mucha frecuencia y facilidad nos olvidamos de algunas de las enseñanzas que por evidentes y sencillas, en oportunidades, dejamos de lado, restándole trascendencia. De allí la importancia, de estar recordándolas continuamente, sin olvidarnos que Jesús, no nos encargó sólo el qué, sino que también nos dijo el cómo.

Uno de los olvidos que no nos podemos permitir está referido a la Unidad

¿Por qué es tan importante la Unidad? Porque para el propio Jesús lo es.

En efecto, la noche en la que fue entregado, dirigiéndose al Padre, en la que se conoce como ‘Oración Sacerdotal’ oró por todos nosotros diciendo: No ruego solamente por ellos, sino también por los que, gracias a su palabra, creerán en mí. Que todos sean uno: como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste. (Juan 17:20-21)

Entonces ¿será importante para Cristo que sus discípulos nos mantengamos en unidad? Podía haberle pedido al Padre porque: fuésemos sabios, elocuentes, convincentes, dados a la contemplación y tantas otras características. Sin embargo su preocupación a esa hora, fue que nos mantuviésemos unidos.

¿Tendrá que ver esa preocupación, con lo que pedía en un versículo anterior? No te pido que los saques del mundo, sino que los preserves del Maligno. (15)

Creemos que sí. Alguien dijo alguna vez: El Maligno siempre quiere unir lo que Dios quiere separar, y trata de separar lo que Dios quiere unir.

En tiempos en los que vivimos la cultura del individualismo, en los empleos, en los estudios, en las parejas, en las familias, y hasta en las propias comunidades, nos es conveniente, no tener este tipo de fallas.

Cuando aprendemos de liderazgo, en la ‘tapa del libro’ encontramos que una de las tareas principales del líder ha de ser, preocuparse por mantener la unidad del grupo.

Muchas veces escuchamos comentarios o vemos actitudes de personas, que son demasiado rápidas y livianas para juzgar, que cuestionan al responsable de un grupo, cuando ven que permite impertinencias, o es más exigente con los que cumplen que con los que no. Si bien puede ser una debilidad del líder, lo más probable es que esté poniendo por delante la unidad del grupo.

La unidad es tarea del líder, la de que el necio deje su necedad, es de del Espíritu Santo.

El apóstol Pablo, les enseñaba a los efesios:

‘… los exhorto a comportarse de una manera digna de la vocación que han recibido. Con mucha humildad, mansedumbre y paciencia, sopórtense mutuamente por amor. Traten de conservar la unidad del Espíritu mediante el vínculo de la paz. Hay un solo Cuerpo y un solo Espíritu, así como hay una misma esperanza, a la que ustedes han sido llamados, de acuerdo con la vocación recibida, hay un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo. Hay un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, lo penetra todo y está en todos. Sin embargo, cada uno de nosotros ha recibido su propio don, en la medida que Cristo los ha distribuido. Efe 4:1-7

El hecho de ‘cada uno de nosotros ha recibido su propio don’ no puede ser un motivo de competencia o desunión. Muy por el contrario, la suma de dones se potencia, crea sinergia y en la unidad del Espíritu Santo, conquista.

Todos somos líderes en algún área de nuestra vida en cuanto la mayoría de nosotros - felizmente – somos responsables de otros o por lo menos co-responsables. Y si todavía no lo somos, no ha de faltar mucho.

Algunos liderazgos son más notorios, como el del pastor de la parroquia, el gerente en una empresa, el guía de comunidad, el responsable de un ministerio. Pero también ejercen el liderazgo el padre y/o la madre en la familia, la pareja en el matrimonio – porque ya no es él o ella, sino la comunión de ambos la que manda, y dejamos aquí para no extendernos.

Sea donde sea que nos toque esa responsabilidad es importante que tengamos siempre presente la fórmula de Pablo: humildad, mansedumbre y paciencia.

Hay personas o combinaciones de personas, que son muy difíciles de tratar, en esos casos se requiere: sopórtense mutuamente por amor.

La unidad del Espíritu, no puede ser posible sin el vínculo de la paz. ¿Cómo podrá ungir al espíritu del grupo si en lugar de ser una fogata es una colección de luces de cirios?

Ahora bien, hay lugares o situaciones en las que en lugar de guiar o liderar, somos guiados o liderados. En esas condiciones también somos responsables y debemos ponernos bajo autoridad para favorecer la unidad.

A los católicos nos cuesta lidiar con la autoridad cuando esta no es evidente. Hay distintos servicios y ministerios donde los responsables reciben lo que se conoce como ‘autoridad delegada’. La autoridad formal en la Iglesia, si mirásemos un organigrama, la veríamos en línea vertical: El Papa – los obispos – los sacerdotes – los diáconos. Pero la cadena de delegación no se corta.

Por poner un ejemplo: cuando un ayudante de misa viene a pedirle silencio a un guía de comunidad, está ejerciendo una autoridad delegada por el pastor y si el guía no le hace caso, está faltando a la autoridad. Quien no respeta la autoridad no tiene autoridad y no puede ejercerla.

Algunos de los enemigos íntimos con los que debemos enfrentarnos para cuidar la unidad son: el chisme, el egoísmo, los personajes, las falsas doctrinas, el turismo espiritual, la hipocresía, rivalidades entre hermanos, la desobediencia, la falta de conversión, la falta de orden.

El tema de hoy, no lo podemos agotar en una reflexión, porque es tan grande como los misterios de la Trinidad. Sin embargo, por lo menos que nos sirva de ayuda memoria.

Si en algo apreciamos el amor de Cristo. Si en algo nos duelen sus padecimientos, recordemos que uno de los más importantes anhelos de su corazón, es que nos mantengamos en la unidad del Espíritu.