Todos juntos
Un espacio propuesto por EQUIPO ECUMÉNICO SABIÑÁNIGO

viernes, 30 de diciembre de 2011

FELIZ AÑO 2.012

Porque llegará el tiempo en que los hombres no soportarán más la sana doctrina; por el contrario, llevados por sus inclinaciones, se procurarán una multitud de maestros que les halaguen los oídos, y se apartarán de la verdad para escuchar cosas fantasiosas. Tú, en cambio, vigila atentamente, soporta todas las pruebas, realiza tu tarea como predicador del Evangelio, cumple a la perfección tu ministerio. 2 Timoteo 4,1-5.




Jesús sigue siendo mi alegría
consuelo y savia de mi corazón,
Jesús me defiende de toda pena,
Él es la fuerza de mi vida,
el gozo y el sol de mis ojos,
el tesoro y el prodigio de mi alma;
por eso no quiero a Jesús
fuera de mi corazón y mi vista.

de la Cantata: Herz und Mund und Tat und Leben BWV 147 de J.S. Bach (1685-1750)
 
 


martes, 27 de diciembre de 2011

Oración breve

DESDE TAIZÉ
Dios de misericordia, te alabamos por todos aquellos que son testimonio de paz y confianza con sus vidas. Siguiéndoles, también nos llamas para acoger tu presencia, nosotros que somos los pobres del Evangelio. Y nuestra poca fe es suficiente para ello.

Dios de la paz, a veces, cuando caminamos entre la niebla, sin ver nuestro camino, recordamos las palabras de Cristo: "Os enviaré el Espíritu Santo: él siempre estará con vosotros; estará en vuestro interior."

Dios, nuestra paz, te encomendamos a todos aquellos que no ven el futuro, cuya esperanza ha fallado. Tu Espíritu Santo enciende nuestra oración y queremos velar por aquellos que no son capaces de continuar. Sí, también con nuestra oración preparamos tu venida.

domingo, 25 de diciembre de 2011

HOY ES NAVIDAD

Fiesta de Navidad.
25 diciembre 2011

En aquellos días salió un decreto del emperador Augusto, ordenando hacer un censo del mundo entero.
Este fue el primer censo que se hizo siendo Cirino gobernador de Siria. Y todos iban a inscribirse, cada cual a su ciudad.
También José, que era de la casa y familia de David, subió desde la ciudad de Nazaret en Galilea a la ciudad de David, que se llama Belén, para inscribirse con su esposa María, que estaba encinta. Y mientras estaban allí le llegó el tiempo del parto y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en la posada.
En aquella región había unos pastores que pasaban la noche al aire libre, velando por turno su rebaño.
Y un ángel del Señor se les presentó: la gloria del Señor los envolvió de claridad y se llenaron de gran temor.
El ángel les dijo:
— No temáis, os traigo la buena noticia, la gran alegría para todo el pueblo: hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor. Y aquí tenéis la señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.
De pronto, en torno al ángel, apareció una legión del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo:
— Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra, paz a los hombres que Dios ama. (Lucas 2. 1-14)


HOY ES NAVIDAD: TODO ES AHORA

Lucas ha construido un relato entrañable en torno al nacimiento de Jesús. Pero su interés es más teológico que histórico. Es decir, no trata de hacer una “crónica” de los hechos, sino de comunicar lo que considera el sentido profundo de los mismos.

El mismo decreto del emperador, al que se alude en el inicio, parece que no existió. Los historiadores no logran situar tal censo en aquellas fechas. Pudiera ser, sencillamente, que el evangelista lo esté usando como “pretexto” para sus fines teológicos: que el Mesías debía nacer en Belén, la ciudad de David.

Sin sitio en la posada, pesebre, pañales, noche, pastores, rebaños, luz, ángeles, “gloria”, “paz”… Para la mayoría de nosotros, son elementos cargados de emociones y afectos infantiles, que se nos grabaron en aquellas primeras celebraciones familiares de la Navidad. ¿Qué significan todas esas imágenes en el relato de Lucas?

Probablemente, una de las palabras centrales de toda la narración es “hoy”: “Hoy os ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor”. Más allá de la confesión de fe en Jesús como Salvador, Mesías y Señor –tal como lo proclamaba la primera comunidad cristiana-, Lucas insiste en un “hoy” que parece significar un presente atemporal. Se trata del “ahora” siempre actual, en cuanto lo acogemos en el mismo presente.

De hecho, esa misma expresión –“hoy”- aparece en este evangelio en otros momentos importantes de la narración:

Hoy se ha cumplido ante vosotros esta profecía” (4,21): es la afirmación de Jesús, tras leer el texto de Isaías que habla del anuncio de la buena noticia. Cuando vivimos en el presente, cada instante es buena noticia.

• “Hoy hemos visto cosas extraordinarias” (5,26): es la respuesta de la gente ante la curación del paralítico (que representa a toda la humanidad). La curación-salvación del ser humano es siempre hoy…, si queremos verlo.

• “Hoy tengo que alojarme en tu casa” (19,5), le dice Jesús a Zaqueo. Jesús –la Presencia divina- está en nosotros en un hoy atemporal y permanente.

• “Hoy ha llegado la salvación a esta casa” (19,9), exclama Jesús al ver la actitud de Zaqueo. Y “hoy” –todo hoy- es “salvación” para cada uno de nosotros, en cuanto salimos de nuestros engaños mentales.

• “Hoy estarás conmigo en el paraíso” (23,43), responde el moribundo Jesús a un hombre desesperado. “Ahora” es el paraíso, ahora todo está bien…, si sabemos “verlo”.

En realidad, todo ocurre hoy. Sólo existe el presente; todo lo demás es construcción de nuestra mente. Por eso, sólo en el presente hay vida; fuera de él, apenas vegetamos.

En el presente texto, la gran noticia que sucede hoy es el nacimiento de Jesús. Se trata de una noticia magnífica, según Lucas, a tenor de los títulos y los signos que la acompañan.

Del recién nacido se dice que es “Mesías y Señor” (Christos Kyrios): es la única vez que aparece en el evangelio la combinación de ambos nombres; el primero de ellos es más propio de las comunidades procedentes del judaísmo, mientras que es segundo es característico de aquellas otras de origen pagano. Por su parte, el término “Salvador” (Soter) era muy usado por los romanos, ya que solían aplicárselo a sí mismas muchas autoridades políticas.

Decía al principio que Lucas tiene una intencionalidad teológica: quiere mostrar cómo, en Jesús, se cumplen las profecías del pueblo judío. En su relato es fácil apreciar vestigios, al menos, de estos textos de la Biblia hebrea:
        - La “gran luz” para el pueblo que camina en tinieblas (Isaías 9,1); “luz de las naciones” (Isaías 42,6; 49,6).
        - El nacimiento del niño es motivo de esperanza (Isaías 9,5) y de alegría para el pueblo (Isaías 9,2).
        - El nacimiento tiene lugar en Belén (Miqueas 5,1).
        - Con el “renuevo” de Jesé (Isaías 11,1), llega el tiempo de paz (Isaías 11,6-9).

El anuncio viene acompañado de un himno de “Gloria” y del regalo de la paz. El “coro de ángeles” cumple aquí la misma función que el coro de las grandes tragedias griegas: la de ampliar y amplificar la información.

Los pastores son los destinatarios primeros de la buena noticia. Se duda del estatus del pastor en esta época: según algunos historiadores, eran considerados como “pecadores”; según otros, por el contrario, eran bien vistos. En cualquier caso, se trata de figuras que aparecen también en los relatos de nacimiento de otros grandes personajes, como Mitra, en Persia (hacia 1200 a.C.).

Era habitual, por otro lado, en el Imperio Romano, que cuando nacía un heredero, se proclamaran los beneficios que iba a traer al pueblo. Así, en una inscripción descubierta en Priene -ciudad jonia, cuyas ruinas se conservan en la ciudad turca de Samum Kalesi-, datada el año 9 a.C., puede leerse: “La Providencia ha traído a este mundo a Augusto llenándolo de un corazón de héroe para el beneficio de toda la humanidad. Un Salvador para nosotros y para nuestros descendientes que hará que cesen las guerras y que se ponga orden en todas las cosas. La epifanía del César ha llevado a su culminación las esperanzas y los sueños pasados”.

Con ese trasfondo, familiar para sus lectores, Lucas presenta el nacimiento de Jesús, cargado de promesas de vida, de luz, de paz. El es el verdadero Salvador.

Con todos esos datos, que nos ayudan a comprender la literalidad del escrito, podemos hacer una lectura del mismo desde el modelo no-dual de cognición, como nuevo “idioma cultural”.

En el nacimiento de Jesús se nos manifiesta lo que es todo nacimiento: promesa de vida y de paz. Todo el mundo queda extasiado ante el milagro de la vida que, en infinidad de formas diferentes, es, no obstante, expresión de la única Vida.

Las formas son frágiles –tanto como un bebé recién nacido y acostado en un pesebre-, pero en sí mismas contienen la Vida en plenitud. Al adorar a Jesús Niño, nos inclinamos, reverencialmente, ante la Realidad total, en su aspecto Invisible y en su aspecto manifiesto. Toda ella participa del “Único Sabor”.

Navidad es, por tanto, celebración del Misterio de comunión y de unidad que somos. Ocurre en la noche, porque nuestros ojos no pueden ver tanta densidad de Vida. Pero es una noche radiante y luminosa –“¡oh noche amable más que el alborada”, cantará san Juan de la Cruz-, preñada, como María, de vida y de salvación.

Toda la realidad está plena de salvación. ¿Sabemos verlo? Cuando afirmamos de Jesús que es “el Salvador”, no tenemos que proyectar en él la imagen de un héroe (mítico) que, desde fuera, nos logra un rescate, de otro modo inalcanzable. Así lo leíamos desde el estadio mítico de conciencia y desde un modelo dualista.

Sin embargo, por más que se rompan formas mantenidas durante años, es necesario reconocer que esa manera de entender la “salvación” resulta incomprensible para nuestros contemporáneos.

En Jesús, los cristianos reconocemos y celebramos la salvación que ya es y siempre ha sido. La salvación que, lejos de entenderse como un “pasaporte” mágico para el cielo, no es otra cosa que el Misterio de Lo que es, del que nada queda fuera.

Cuando lo reconocemos en el vivir cotidiano, cuando lo “vemos” –como los pastores lo vieron en aquel niño recién nacido y en la señal de “los pañales”-, estallamos –como los ángeles- de gozo y de paz.

La salvación no es mágica, ni “depende” de alguien que vivió hace dos mil años. La salvación es el reconocimiento de la Presencia, como Misterio pleno que todo lo abraza y que a todo llena de sentido.

Lo que vemos es Jesús es lo que ocurre en un ser humano cuando es capaz de vivir en la Presencia, cuando se experimenta “salvado”, es decir, cuando se reconoce en su identidad más profunda, aquélla que le hace decir: “El Padre y yo somos uno”. Eso es la salvación.

El modelo dual nos hacía ver la realidad fraccionada: ahora/antes; dentro/fuera… Veíamos a Jesús como un Salvador que, de una forma mágica, nos salvaba desde el exterior. Pero no hay nada “fuera”: todo es una Única Realidad interconectada admirablemente, en la que cada parte es “espejo” de cada otra, y en la que el Todo se halla en cada fragmento. La vivencia de la no-dualidad nos sobrecoge y extasía: Todo es Ahora, Todo es Uno.
Ante ese Misterio de Plenitud, la mente se silencia, el ego se diluye, y brota una sonrisa estable, la sonrisa humilde y amorosa de quien “ha visto”. Es lo que expresa el siguiente texto de Yogananda:

          Silencio y risa son la llave.
          Silencio por dentro y risa por fuera.
          Cuando la risa viene del Silencio,
          no es de este mundo; es divina.


          La risa del Dios infinito
          vibra a través de tu sonrisa.
          Permite que el céfiro del amor de Dios
          disemine tus sonrisas
          en los corazones de los hombres.
          Tus sonrisas divinas serán contagiosas.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

RECIBID NUESTRA FELICITACIÓN


“Aquel que es la Palabra se hizo hombre y vivió entre nosotros lleno de amor y de verdad. Y hemos visto su gloria, la gloria que como Hijo único recibió del Padre.” San Juan 1: 14

Queridos amigos y hermanos, con el Adviento comenzamos un nuevo año para la cristiandad, y en estos días celebramos el nacimiento de nuestros Señor, que transformó la historia de la humanidad. Desde el humilde ámbito del ecumenismo experimentamos la alegría del encuentro con hermanas y hermanos que, desde las distintas familias de la fe, se reconocen en Cristo.

Tomamos unas palabras del apóstol Pablo a la Iglesia de Éfeso para expresar nuestro deseo hacia cada uno de vosotros: “…me pongo de rodillas delante del Padre, de quien recibe su nombre toda familia, tanto en el cielo como en la tierra. Y le pido que de su gloriosa riqueza os dé interiormente poder y fuerza por medio del Espíritu de Dios, y que Cristo viva en vuestro corazón por la fe. Así, firmes y profundamente enraizados en el amor, podréis comprender con todos los creyentes cuán ancho, largo, profundo y alto es el amor de Cristo.” (Efesios 3: 14-18)”

Os deseamos una feliz Navidad y un año nuevo lleno de bendiciones de nuestro Señor Jesucristo.

EQUIPO ECUMÉNICO SABIÑÁNIGO

lunes, 19 de diciembre de 2011

Dios y los dioses de la India

De vuelta de la India, quiero hablaros de sus dioses y de su único Dios. “Mal empiezas –me dirá alguien–. ¿En qué quedas: Dios o dioses, monoteísmo o politeísmo?”. Pues bien, ni lo uno ni lo otro. Sería meter a Dios en nuestra aritmética, y la India nos enseña, entre otras muchas cosas, a creer en el Misterio de Dios más allá del número, las formas y los nombres.

Toynbee, el famoso historiador de las civilizaciones, conversaba en 1963 con su hijo, que de pronto le preguntó: "¿Crees en Dios?". Toynbee contestó: "Creo en Dios si las creencias hindúes o chinas están incluidas en la creencia en Dios. Pero me parece que los cristianos, judíos y musulmanes, en su mayoría, no admitirían esto y dirían que no es una genuina creencia en Dios". A la vuelta de la India, me gustaría decirle a Toynbee, si pudiera: “Cree en paz, hermano. Las creencias hindúes o chinas, cristianas, judías o musulmanas, son lo de menos. Cree, como el Oriente te enseña, en el Misterio sin nombre más allá de todas las creencias, conceptos y cifras. Sumérgete y confía, sabio hermano de tantas civilizaciones”.

En un viejo Upanishad de hace 2.500 años, un discípulo pregunta a su maestro: “¿Cuantos dioses hay, Yajnavalkya?”. “Treinta millones y trescientos treinta y tres mil”, responde el maestro. “Sí –repone el discípulo–, pero ¿cuántos dioses hay verdaderamente, Yajnavalkya?”. “Treinta y tres”. “Sí, ¿pero cuántos dioses hay verdaderamente, Yajnavalkya?”. “Tres”. “Sí, ¿pero cuántos dioses hay verdaderamente, Yajnavalkya?”. “Dos”. “Sí, ¿pero cuántos dioses hay verdaderamente, Yajnavalkya?”. “Uno y medio”. “Sí respondió; ¿pero cuántos dioses verdaderamente, Yajnavalkya?”. “Uno”. “¿Cuál es el dios único?”. “El soplo. Ése es el Brahman”.

El Brahman es la Realidad Absoluta sin nombre de todas las realidades. También los dioses, sean muchos, sean tres o uno, son formas del Brahman. Todos los nombres de los dioses son nombres del Innombrable, más allá del nombre y del número. “Treinta millones” es una cifra, y también lo es “uno”. Pero a “Dios”, el Brahman, no le podemos expresar con una cifra (ni con un nombre, un concepto, una forma). Dios no es contable. Se pueden contar los árboles de un gran bosque, por muchos que sean; se pueden contar las estrellas del cielo, por incontables que parezcan, y aunque algunas se van apagando y otras nuevas se van encendiendo. También los dioses se pueden contar. Pero Dios no es contable, no es ni uno ni muchos. O, si se prefiere, es Todos y Nadie, es Todo y Nada. Es todo el Ser de todos los seres, pero no es nada de cuanto es. Es toda la bondad y toda la belleza que vemos, pero no es nada de lo que vemos.

¿Un galimatías? No, es muy simple, como una gota, como una llama, como una flor. Al hablar de Dios, hay que empezar por negar lo que sabemos y entendemos, o si no callar. Pero no podemos callar. Hablemos de Dios de forma creíble. Hablar de “Dios” es hablar con consuelo de nosotros mismos y de cuanto existe. Hablar de Dios es admirar y amar cuanto existe y seguir confiando a pesar de todo. Decir “Dios” es decir el Misterio en el que somos, más allá de todo y más acá, el infinitamente cercano, tan cercano que no lo podemos ni ver. Él es el que ve, siente, habla y oye.

Es el misterio de todas las místicas. Es el misterio de la India mística. Pocos días antes de viajar a la India, recibí un e-mail de J.M., un amigo jesuita muy conocido, profundamente marcado en su experiencia espiritual y en su teología por su estancia de un año en aquella tierra, toda sagrada. “La India me cambió el chip”, me dijo hace años mientras caminábamos por Arantzazu. Se refería a su manera de vivir y de expresar a “Dios”, el Indecible. Esta vez, en su e-mail me escribía: “Que en la India puedas recibir algo de su Misterio, más allá de la pobreza que veas, que también es Misterio”. Se refería al Misterio del nombre más allá de la palabra, de la revelación en el silencio, de la plenitud en la nada, de la belleza que cautiva, de la ternura que libera, de la compasión que cura. El Misterio de Dios en todos los nombres y en todas las formas.

He vuelto de la India con la impresión de no haberme prestado apenas a que su Misterio me impregnara. He vuelto con el firme propósito de regresar allá para hacer lo esencial en la India y en todas partes: sumergirme, como se sumergen los hindúes en las aguas de la Madre Ganga. Quiero volver a mirar cómo una niña muy pobre y muy pura enciende una lamparita a una diminuta imagen de alguna divinidad, una lamparita de aceite juntos a unos pétalos de flor para su Dios, el Dios de todos/as, el Dios que es todo el Ser y toda la Ternura –la que tenemos y la que nos falta– de todos los seres.

El Dios de aquella niña de Pune. Era la víspera del regreso y empezaba a atardecer. Yo caminaba por una acera atestada de basura y maloliente, en medio de un tráfico ensordecedor y, para nosotros, absolutamente caótico. Llego junto a un hermoso tronco seco de árbol con las ramas tronchadas, con franjas pintas de azul, rojo y amarillo, justo al borde de la acera, y miro cómo una niña deja su miserable puesto de venta (no sé ni de qué, seguramente de nada), junto a una tiendecita minúscula de lona pegada al árbol y extendida entre la tapia y la acera (sería su casa y la de toda su familia). Se dirigió a un pequeño nicho adosado al árbol; en el nicho, una pequeña lámina de alguna divinidad.

Me acerqué con inmenso pudor, y me quedé mirándola. Ella me miró con la mayor naturalidad, sin rastro de miedo. Sus ojos eran dos lamparitas brillantes que revelaban el Misterio sin nombre de la bondad y de la belleza. Tomó una lamparita del nicho, vertió cuidadosamente un poco de su aceite en otra y encendió ambas. Seguramente era el aceite que aquella noche faltaría en su casita de lona para untar su chapati, una tortita morena de harina de trigo. Pero el aceite era para Dios, y ¡todo era tan simple! “¿Quién es?”, le pregunté yo torpemente, señalando la imagen de la divinidad. Ella no respondió a la pregunta, porque seguramente no tenía sentido y ciertamente no tenía respuesta. En ese momento vi a mi lado a un hombre joven –parecía su padre–, y me dijo: “Es el Protector”, mientras con sus ojos y sus manos señalaban al cielo. Eso dijo, con la misma naturalidad y la misma convicción con que la niña encendía las lámparas del Misterio en la tarde de la pobreza. Y yo preguntando quién era, cómo se llamaba, si era uno de tantos dioses o el único Dios, y qué es Dios…

¿Qué es Dios? Es la mirada limpia de la niña de Pune, es la bondad y la paz en medio de toda la miseria. Existe más allá del nombre y de la cifra. Nos hace existir, más allá de las creencias. Yo querría volver a aquel pequeño santuario en medio de la pobreza, para mirar con los pies descalzos, la mente en silencio y el corazón en paz.

José Arregui

sábado, 17 de diciembre de 2011

ACTO ECUMENICO EN ZARAGOZA

Vigilia Ecuménica de Adviento.
El día 15 de diciembre se celebró en la preciosa y acogedora Iglesia Ortodoxa Rumana de Zaragoza, parroquia de la Dormición de la Virgen María, una VIGILIA ECUMENICA DE ADVIENTO entre los asistentes nos encontrábamos invitados y muy a gusto representantes del EQUIPO ECUMENICO SABIÑÁNIGO, este es un breve resumen en imágenes (por gentileza de Federico Isábal)
Vista general de la Iglesia de la Dormición de la Virgen María (Iglesia Ortodoxa Rumana) de Zaragoza y parte del público asistente
Intervención del Sacerdote Católico, junto a él el Sacerdote Ortodoxo Rumano

Intervención del Pastor de la Iglesia Evangélica Española
Intervención del Sacerdote de la Iglesia Ortodoxa Rusa

El acto concluyó con un fabuloso concierto de villancicos interpretados por el coro de la Iglesia Ortodoxa Rumana de Zaragoza dirigidos por el padre Nicolás.

Ha sido una nueva ocasión ahora en el ADVIENTO para la reunión y oración conjunta de cristianos de distintas tradiciones para celebrar en común unión la pronta venida de nuestro Señor Jesucristo, para así irnos preparando para esa venida que ya se aproxima en la NAVIDAD.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Entrevista al hermano José Luis Navarro, Monasterio de Notre Dame de l’Atlas (Marruecos)

“Pretendemos llevar a Cristo sin necesidad de hablar de Él”
Tras vivir su particular conversión, vistió ya de adulto el hábito de la Trapa. Enamorado de los poetas y místicos sufís, la vida de este monje español está llena de un Dios, que a menudo calza las sandalias de Allah. Entre campanada y campanada hay un sitio para nuestro encuentro. Entre oración y oración, el hermano José Luis, tiene el tiempo suficiente para desgranarnos las razones de su presencia en el remoto Monasterio de Notre Dame de l’Atlas.

Él en realidad pertenece al Monasterio cisterciense de Santa María de la Huerta. En medio del verde de Soria debió sentir la atracción de los desiertos lejanos y su mística, debió sentir una llamada al encuentro con la religión hermana del Islam. Por ello se encuentra desde hace ya varios años en este monasterio legatario del espíritu de Tibhirine (Película “De Dioses y hombres”), situado en un extremo de la ciudad marroquí de Midelt.

El hermano José Luis lleva el espíritu del encuentro religioso en su alma. Para él no representa esfuerzo alguno llegarse hasta el otro que profesa otra religión, que llama a Dios con distinto nombre. En las charlas que hemos mantenido, hemos podido atestiguar su cercanía con la religión del Profeta. Maneja los términos en árabe, conoce al detalle la cultura y el calendario religioso musulmán, pero sobre todo ha hecho suya su mística.

Tras diferentes conversaciones informales, hacemos realidad la “amenaza” de poner grabadora sobre la mesa, pues tal es el disfrute contagiante de este hombre cuando habla de ese Dios, “que los hombres distintos llamamos con distintos nombres”. (Lanza de Vasto)
 
¿Qué es lo que te llevó a abrazar la vida monástica?
En un momento quise llevar una vida cristiana más radical. Deseo vivir mi cristianismo en comunidad. Creo que es más evangélico compartir la vida. La opción contemplativa me proporciona además una mayor facilidad para progresar en la vida mística.

¿Qué representa para ti una vida cristiana más radical?
Representa una existencia más integral, poder volcar la vida entera a la Realidad superior. Para ello es necesario que el seguimiento del Señor sea maduro. La atracción por la simple liturgia o los cantos gregorianos no es motivación suficiente. Ha de haber algo más hondo. De la misma manera una atracción física nunca puede ser el apoyo único de una relación de pareja. Tras un tiempo eso se pasa.

¿Y de la cultura árabe y musulmana, qué es lo que te ha atraído?
Estar aquí me ha permitido otra forma de ver el Islam. Es la religión que tiene mi amigo Jalil, o mi amigo tal… Ya no es algo lejano, esa religión tiene rostros concretos y cercanos.
Para el dialogo interreligioso entiendo que es muy importante el aspecto relacional, el sentimiento de amistad con quienes profesan otra religión. La religión está formada, al fin y al cabo, por seres humanos.

¿Qué te ha dado el Islam?
“Dios está más cerca de ti que tu vena yugular” dicen los musulmanes. Veo mucha coherencia entre la vida y la fe en los practicantes del Islam. Lo profano y lo sagrado no representan para ellos compartimentos estancos, todo es un conjunto. Ello es algo que hemos perdido en Occidente, donde contemplamos dos esferas distintas: la vida social y la espiritualidad. En el Islam esas dos esferas están integradas. Me consta que para muchos en Occidente eso representa un atraso. Para mí no lo es, más al contrario representa un coherencia, una vivencia más intensa de la fe.
La palabra musulmán indica “sometido a Dios”. El Islam es muy anterior a la saria que fue una legislación de los reyes omeyas.

¿Qué habéis aprendido junto a los musulmanes?
Con ellos hemos aprendido a vivir esa presencia constante de Dios. Con ellos hemos aprendido también un nuevo sentido del ayuno, del perdón, del arrepentimiento puro, de la reparación del daño causado… Son aspectos a los que el Islam les concede una especial importancia.
De cualquier forma, hay muchos aspectos concordantes con nuestra propia religión. Al fin y al cabo es el Espíritu el que inflama todos los credos. El espíritu se manifiesta en las diferentes culturas a través de las religiones. Estamos hechos todos a imagen de Dios. Todos llegaremos a la Verdad y nos disolveremos en ella.

¿Ese Espíritu que inflama, como bien apuntas, todas las religiones, no puede quedar ahogado en medio de una vida monacal monótona y excesivamente repetitiva, en medio de unas oraciones prácticamente iguales cada día?
Nunca hay dos días iguales. Primero que la liturgia lleva cada día sus salmos y oraciones diferentes. Después que nuestra vida no se basa exclusivamente en la liturgia, en las formas. Las formas son sólo camino. Nuestra vida desborda el momento de la oración y las cuestiones regulares.

¿No hay peligro de anquilosamiento en unas formas que son tan antiguas?
Sí puede haberlo. Existe el peligro de caer en rutina, sin embargo deseo puntualizar que también las fórmulas repetitivas proporcionan paz. Son oraciones de la Iglesia para las que estamos poniendo nuestra boca. Prestamos nuestra voz, nuestro cuerpo para unas plegarias que se rezan a lo largo de toda la geografía mundial. Aceptamos desde la humildad una oración, no particular, sino de Iglesia entera, una oración que en realidad no es nuestra, que simplemente vocalizamos. Somos meros instrumentos y transmisores. Las variaciones son muy pequeñas en una y otra orden en cuanto al recitado de los salmos o las oraciones de las horas.

¿Hasta qué punto os ha marcado lo que ocurrió en Tibhirine en vuestra vida cotidiana?
Totalmente. Consideramos providencial la escritura previa del testamento por parte de Christian. Ese testamento proporciona sentido y visión a todo lo que ocurrió después. El testamento invita a no culpar a los que les mataron y hace de lo ocurrido una entrega de amor al pueblo al que querían. Es muy diferente eso a considerarlo como un crimen de carácter religioso.
Hubo una clara opción de los hermanos de Tibhirine a quedarse allí con todas las consecuencias. Ello nos anima a nosotros a proseguir con su labor.

¿Cuál es la razón de ser de un monasterio cristiano en un entorno casi absolutamente musulmán?
Hemos optado por vivir aquí en medio de los musulmanes una vida en gratuidad, es decir, no esperamos nada a cambio, por supuesto no esperamos conversiones, no deseamos que las haya.
Por el hecho de estar aquí no va haber más cristianos o más vocaciones. Estamos conviviendo, es decir “viviendo con”. Pretendemos llevar a Cristo sin necesidad de hablar de Él, tal como invitaba a hacer el padre Christian aludiendo al misterio de la Visitación. No tiene lugar aquí hablar de teología, pretendemos que ellos vean al Cristo en nosotros.

¿Hay alguna sombra de proselitismo?
Nunca entre los católicos, sí ha habido algunos casos de proselitismo entre los protestantes y eso ha motivado expulsiones. El resto de los cristianos estamos por la convivencia.

Vds. contribuyen, por lo que observo, de alguna forma a mermar la distancia entre la cruz y la media luna…
Hay veces que me toca ser “embajador de los musulmanes” en medio de un mundo cristiano; proclamar que el musulmán no es ningún enemigo, que es igual que nosotros, que sigue al mismo Dios con el mismo amor que nosotros, buscando el mismo Reino de Dios que nosotros.
Una Iglesia próxima a los musulmanes, que no tiene ningún interés especial de conseguir nada de ellos, ayuda a que los propios musulmanes adquieran un buen concepto de los cristianos. Hay hermanas que aquí en Midelt o en Tattiwine están volcadas enteramente en los más necesitados y saben que eso no les va a reportar ningún beneficio concreto de vuelta.
 
¿Cómo vivís el diálogo interreligioso?
Lo vivimos en el día a día, en el tú a tú, en el compartir sus alegrías y sus penas, en el festejar sus celebraciones y que ellos festejen las nuestras… Acudimos a sus duelos, a sus entierros, a sus circuncisiones… Su fiesta principal, denominada Aïd el Kibir, la celebramos nosotros también. Es la fiesta grande, la fiesta del cordero que puede durar hasta tres días. Nos llaman de unos y otros sitios y nosotros vamos. Ellos están orgullosos de nuestra presencia en esas fiestas.
Hacemos también el Ramadán, al igual que cumplimos con la Cuaresma. El Ramadán son treinta días.

¿Correcto, pero a nivel más global cómo concibes ese diálogo?
Si la Primera Realidad para todos es Dios, el camino está abierto. El Punto de fusión ya es percibido. Dios es el Centro de todas las religiones. Una vez establecido ese Centro, el diálogo es sencillo, sobre todo si lo abordamos desde la mística.

¿Y eso a nivel práctico…?
Descubriéndonos uno con Él. El diálogo interreligioso es fruto del amor a Dios. Una vez me dijo un imán. “Solamente hay un Dios y por lo tanto es el mismo para los dos. ¡Lailahailala! (“Sólo hay un Dios”)
El místico Hallaj llegó a decir “Yo soy la verdad” y eso le costó la vida. En realidad quiso expresar que había llegado a un profunda unión con la Divinidad.

¿Podríamos concluir, por lo tanto, que de la mano de la mística es más sencillo el encuentro entre las religiones?
Por supuesto, aunque desde una visión canónica estricta, este misticismo puede ser considerado un panteísmo. Juan de la Cruz tuvo que explicar esa mística con poemas, pues de lo contrario habría acabado seguramente en la hoguera. Teresa expuso también como pudo esa vivencia similar, esa plena armonía con Dios y con cuanto la rodeaba. Francisco de Asís se expresa de forma parecida cuando se dirige al Hermano Sol y a la Hermana Luna. Son teofanías, manifestaciones de Dios. No hay que admirar las cosas al igual que a Dios, pero sí como manifestaciones de Dios. Esa teofanía no ha terminado, ni puede terminar.

¿La tradición sufí está particularmente abierta a este encuentro?
Cierto, entre los sufís el Objeto y el Fin se hacen Uno mismo. Por ejemplo, en el dirk (oración conjunta en formación circular y en movimiento) de los sufís, al igual que en hesicanismo, la materia, que es el nombre de Dios, y el objeto de la oración que es Dios, representan lo mismo. Todo está en unión plena con Dios, su cuerpo, sus sentidos, sus espíritus… En esos momentos de éxtasis penetran en la armonía del mundo. Algo semejante ocurre con los derviches. Giran en armonía con la propia tierra que a su vez gira, con los planetas que también giran, con las constelaciones igualmente en movimiento… Todos están sumidos en la misma armonía.

¿Y la Iglesia ideal del mañana, cómo la concibe José Luis?
Confío en el Espíritu. Confío en que la Iglesia institución sea en el futuro menos institución. Confío en un Vaticano III, confío en que la Iglesia católica devendrá en verdad católica es decir universal… Confío que en ella entrarán todos, no sólo los “amigos”. Desde nuestra propia parcela hemos de aceptar al otro diferente también en el seno de nuestra Iglesia.
La Iglesia ideal será cuando hayamos construido el Reino de Dios. El Reino será. La evolución tiene que llegar a su punto de plenitud. No puede salir mal si la empezó Dios. Todo llegará. Dios funciona con otros tiempos.

¿Cómo ves el entronque de la Iglesia con la nueva espiritualidad sin nombre que está emergiendo?
Hay mucha gente con el corazón abierto y algo surgirá de todo esto. El espíritu de la nueva espiritualidad se encuentra en realidad en nuestros propios místicos clásicos. Lo podemos encontrar en nuestro santo cisterciense, S. Elredo de Rieval, lo podemos encontrar en el Maestro Eckhart, en Tomas Merton…

¿Función de la religión en nuestros días?
Hablar de Dios es inclusión, sin embargo hablar de religión puede implicar exclusión. Los peldaños de las diferentes religiones nos deberían llevar a Dios. La vidriera hace ver la luz que hay detrás. La vidriera es la religión.
 
Koldo Aldai
Entrevista realizada en septiembre de 2011

domingo, 11 de diciembre de 2011

CRISTIANOS COPTOS

Los cristianos egipcios buscan la libertad ‘intramuros’

Mohamed, Mustafa y Karem trabajan a diario en la construcción de las iglesia de Maremina y Agustinos. En un país en el que el nombre se elige según la religión, los suyos no chirrían en Daar el Salam, un barrio pobre de mayoría islámica, al sur de El Cairo. Les acompañan Mahmud, Hamad y Mahrus, otros tres obreros musulmanes que ayudan a levantar estos dos templos cristianos, que contrastan con la fisionomía de un arrabal dominado por los minaretes. “Somos musulmanes, pero ayudamos a nuestros amigos cristianos, todos somos hermanos”, asegura uno de ellos. Pese al triunfo momentáneo de los partidos islámicos en las elecciones parlamentarias egipcias, nadie en la iglesia teme sentirse acorralado por la nueva mayoría parlamentaria.

“Aquí, gracias a Dios, no hemos tenido nunca ningún problema. Estamos en una zona de mayoría islámica, pero podemos convivir perfectamente”, declara el párroco Raof Salim. Pese a las trabas que el Estado impone para construir o rehabilitar templos cristianos, los trabajos en estas dos iglesias contiguas se prolongan desde hace cuatro años. “Si no hemos terminado antes no ha sido porque hayamos sufrido ataques, sino porque nos hace falta financiación. Todavía necesitamos uno o dos millones de libras egipcias [entre 125.000 y 250.000 euros]”, calcula el cura de la parroquia. Según Salim, la institución cuenta con el apoyo tanto de fieles particulares como de hombres de negocios.

Los coptos, una rama del cristianismo oriunda de Egipto y de mayoría ultraortodoxa, representan mayoritariamente una minoría burguesa que no se ha implicado hasta ahora demasiado en política. Sin embargo, uno de los magnates más destacados del país, el copto Naguib Sawiris, decidió formar el pasado junio el partido de los Egipcios Libres, una formación de corte liberal que parece haber aglutinado el voto de la comunidad cristiana, que representa aproximadamente al 10% de la población total del país. El partido encabeza el Bloque Egipcio, en el que se integran otros partidos izquierdistas y seculares, que ha conseguido situarse como tercera fuerza política con un 15% de los votos, plantando cara al rodillo islámico encabezado por los Hermanos Musulmanes y seguido por los salafistas, el ala más extrema del islamismo suní.

Anis, el conserje de la parroquia, confiesa haber votado al partido de los Egipcios Libres, “al partido de nuestro hermano Sawiris”. También Mary, la madre de uno de los niños que estudian en el colegio anexo a las iglesias. “No se trata de un partido que mire por los intereses de la gente acomodada, se acuerda de las libertades de todos nosotros”, expresa la mujer. Para llegar al templo, es necesario atravesar un camino sin asfaltar en el que se acumula la basura a ambos lados. Al igual que ocurre en la mediana que separa la calle principal del barrio, donde los vecinos amontonan sus desperdicios a la espera de que alguien los recoja. Justo en frente de la iglesia, los musulmanes también construyen una nueva mezquita. “Estaban ellos antes”, reconoce el párroco. “No es ninguna invasión, ya he dicho que no hay ningún problema de convivencia”.

Intereses de clase

Varios miembros del partido de los Egipcios Libres, entre ellos el multimillonario Sawiris, habían mostrado su disposición a exiliarse si los islamistas conseguían la mayoría en el Parlamento. Aunque tras los buenos resultados, sus únicas declaraciones se han centrado en agradecer a los egipcios la confianza depositada en su partido. Los Egipcios Libres han sabido captar el voto de la clase acomodada copta, huérfana de un partido fuerte que represente sus intereses religiosos, a diferencia de lo que representan los Hermanos Musulmanes o los salafistas para la mayoría islámica.

Pese a que la Iglesia copta defiende unos principios ultraortodoxos en el ámbito moral, con prohibiciones como el divorcio, “los coptos son partidarios de un estado secular, según declara El Confidencial el abogado y activista por los derechos de esta comunidad, Mohamed Atef. “Los cristianos egipcios aceptan que hay una mayoría islámica y que la religión del país es musulmana, pero evitan el enfrentamiento secular y prefieren centrarse en los problemas de clase”, continúa Atef. Existen partidos coptos que se centran en las dificultades de este credo, pero son muy minoritarios. El voto de los cristianos va a parar a formaciones liberales que dejan a un lado la religión para articular su programa en torno al libre mercado o el respeto a las minorías.

Sistema de contrapesos

Pese a que los dos principales partidos islámicos concentran más del 60% de los votos contabilizados hasta el momento en la primera etapa de las elecciones legislativas egipcias, “hay unas líneas rojas que no pueden traspasar”, sostiene Mohamed Atef. El brazo político de los Hermanos Musulmanes, vencedor indiscutible en los comicios, ya ha manifestado en más de una ocasión que prefiere una alianza política con todas las formaciones políticas, antes que un pacto con los salafistas. “La nueva estructura de poder tiene que representar al cien por cien de los egipcios y esto sólo es posible si los islamistas cuentan con los liberales”.

También los salafistas apoyan los pactos con otros grupos, aunque se declaran abiertamente partidarios de un Estado islámico en el que la sharía sea la principal fuente de legislación. Los temores de la minoría copta se centran en que la interpretación de esta norma recogida ya en la Constitución egipcia se haga mucho más restrictiva o incluso que los islamistas intenten modificar la Constitución para imponer sus criterios. “En absoluto los coptos deben sentirse amenazados, porque la Constitución la elaborará una Asamblea en la que habrá una serie de contrapesos que impedirá el dominio islamista”, insiste Atef.

Y en medio de los conflictos religiosos, esta semana ha aparecido la Junta Militar que dirige la transición democrática. Apenas dos días después de manifestar que el próximo Parlamento “podría no ser representativo”, creó un Consejo Consultivo en el que se encuentran representadas la mayoría de las tendencias políticas, aunque sólo cuenta con dos mujeres entre sus 30 miembros, uno de ellos el influyente Sawiris. Los Hermanos Musulmanes se autoexcluyeron del comité, al considerar que los militares vulneraban la decisión de los electores. El Ejército intenta evitar que los islamistas, a los que han marginado y perseguido durante décadas, concentren todo el poder. La minoría cristiana mira de reojo las disputas entre los principales actores, mientras filtra en las instituciones a quienes espera que la represente.

Ismael Monzón  

jueves, 8 de diciembre de 2011

Tiempo de embarazo

Un año más nos encontramos en el Adviento, tiempo litúrgico que es un tiempo de espera, un tiempo femenino, de gracia, de gestación…

Pero no nos podemos quedar sólo con que es un tiempo que nos marca el calendario litúrgico, sino más bien una actitud, por lo que no lo podemos meter dentro de la cronología, sino de lo espiritual, por lo tanto, si nos lo proponemos, siempre podrá ser Adviento.

En estos días afianzamos nuestro sentir y nos paramos más en el deseo, en la búsqueda de esa vida que me gustaría alcanzar y llevar a la cotidianidad pero que pocas veces llevamos a la practica intentando estrechar nuestra relación de enamorada y encuentro con el verdadero AMOR, sabiendo reconocer la gracias de Dios en cada pequeño detalle que se nos pasa inadvertido la mayoría de las veces por no ser capaces de pararnos y hacer un poco de silencio en nuestra agitada y diluida vida, para poder llegar al final de esa gestación que con esperanza y cariño preparamos en este tiempo en lo más profundo y oculto de nuestro ser como puede ser a través de un gesto con alguien, una sonrisa, una oración…

María se preguntaba ¿por qué a mí? y ¿Por qué no a ti?, solo tienes que saber buscar la plenitud, el Reino de Dios, que en el fondo es lo que importa y merece la pena.

Tenemos muchas semanas por delante y muchas más si nos lo proponemos y nos salimos del calendario…

¡Feliz Adviento!
Ana Bou
Un minuto para el encuentro


martes, 6 de diciembre de 2011

PADRE NUESTRO

Padre Nuestro

Padre nuestro que estás en el cielo
Lleno de toda clase de problemas
Con el ceño fruncido
Como si fueras un hombre vulgar y corriente
No pienses más en nosotros.
Comprendemos que sufres
Porque no puedes arreglar las cosas.
Sabemos que el Demonio no te deja tranquilo
Desconstruyendo lo que tú construyes.
El se ríe de ti
Pero nosotros lloramos contigo:
No te preocupes de sus risas diabólicas.
Padre nuestro que estás donde estás
Rodeado de ángeles desleales
Sinceramente: no sufras más por nosotros
Tienes que darte cuenta
De que los dioses no son infalibles
Y que nosotros perdonamos todo.

Compuesto por Nicanor Parra, permio Cervantes 2.011

domingo, 4 de diciembre de 2011

VIGILIA ECUMENICA DE ADVIENTO. ZARAGOZA


El día 15 de diciembre, a las 19, 30 h. en la Iglesia Ortodoxa Rumana, sita en Florentino Ballesteros nº 23, tendrá lugar la VIGILIA DE ADVIENTO, a la que están invitados todos aquellos que deseen poner en común la oración en este tiempo de espera para los crtistianos.




 
 

viernes, 2 de diciembre de 2011

Comunidad Pueblo de Dios

30 ANIVERSARIO COMUNIDAD PUEBLO DE DIOS (8 DE OCTUBRE 2011)


Adjuntamos este video de lo ocurrido en la tierra de pueblo de Dios el 8 de octubre de 2011. Una experiencia muy interesante en este esperanzado tiempo de adviento.



Esto son los enlaces, del video, de la comunidad "Pueblo de Dios" y de Brotes de Olivo.

http://www.youtube.com/watch?v=kvYmFM2SWVE

“Pueblo de Dios”
http://www.todosuno.org/pueblodedios/

Brotes de Olivo:

http://www.brotesdeolivo.es/