Todos juntos
Un espacio propuesto por EQUIPO ECUMÉNICO SABIÑÁNIGO

domingo, 27 de febrero de 2011

Padre Nuestro

En el año internacional por el Medio Ambiente:

PADRENUESTRO ECOLÓGICO
Padre Nuestro que estás en el bosque,
en el mar, en el desierto y en la ciudad.
Santificada sea tu creación,
pletórica de desarrollo, fuerza y vida.
Venga a nosotros tu sabiduría,
para proteger y desarrollar la belleza que nos has dado,
que está en la flor y el arco iris, en el agua,
y en la fértil madre tierra, en el cálido aliento del sol.

Y en la fresca oscuridad del descanso.
Hágase Señor tu voluntad,
para que seamos personas humanas a tu imagen y semejanza,
los que asumamos el reto, de mantener el proceso vital de la creación.
Danos hoy el verdor de cada día,
en el prado y en el monte, en el jardín y en la tierra que agoniza.
Perdona nuestra irresponsabilidad,
al no cuidar lo que nos has dado, como nosotros,
por el amor, perdonamos a los contaminadores.

Y les instamos con vehemencia a que abandonen
su trabajo de destrucción.
Y no nos dejes caer en la desertización,
que a la muerte conduce, que niega tu obra y aniquila la vida
y líbranos del conformismo,
para que se transformen nuestras vidas,en fuerza dinámica,
que reproduce vida.

Amén

miércoles, 23 de febrero de 2011

Peter Turkson. Presidente del Pontificio Consejo de Justicia y Paz



La libertad religiosa es el único camino hacia la paz


Desde octubre de 2009, Peter Turkson es el hombre del Papa para combatir las guerras, la pobreza y la opresión, y el africano de mayor importancia en el Vaticano. Nació en Ghana, hijo de una metodista y un católico. A los 17 años fue a Nueva York a estudiar en el seminario. Ordenado sacerdote en Ghana a los 26 años, con 44 fue nombrado arzobispo de Cape Coast y a los 55, en 2003, era creado cardenal por Juan Pablo II. Es muy apreciado por los medios italianos y anglohablantes por su estilo franco y acogedor y cierta sonrisa pícara a la que recurre con frecuencia.

- El organismo que preside surgió del Concilo Vaticano II con el objetivo de «estimular a la comunidad católica para promover el desarrollo de los países pobres y la justicia social internacional». ¿Qué asuntos tiene entre manos?
- Todas las cuestiones que afectan a un cristiano en el mundo: política, economía... ¿Cómo aplicar la fe y la caridad a distintos sistemas, situaciones y países? Ahora, por ejemplo, la libertad religiosa es una de nuestras prioridades. Pero en la encíclica «Caritas in veritate», en la que Benedicto XVI plantea temas sociales, también hay muchos aspectos por abordar aún, no está agotada, en absoluto.

-El pasado 31 de enero, el Gobierno español se negó a firmar un documento conjunto de ministros de exteriores de la UE contra la cristianofobia en el mundo. ¿Qué le parece?
-No pedimos libertad religiosa para la Iglesia católica, la pedimos para todo el mundo, todas las religiones, mayoritarias o no. El Papa, en su mensaje de inicio de año, decía que la libertad religiosa es el camino para la paz. Es un derecho fundamental. La ONU ha aceptado el término islamofobia. Y cuando los países musulmanes lo utilizan, se les escucha. Pero cuando los cristianos hablan de cristianofobia, surgen obstáculos. Pensemos en el caso de esa agenda escolar de la Unión Europea, donde salían todas las fiestas religiosas menos las cristianas, ¡sin la Navidad! Hay círculos anticristianos, por no decir anticatólicos, que no entienden que la Iglesia pide sólo libertad de conciencia y libre profesión de fe para construir la paz. Cuando recorro Europa, invito a los gobiernos a reconocer que la cultura europea no cayó del cielo, sino que se construyó sobre el cristianismo. Incluso la UE es fruto del trabajo de católicos, veánse los padres de la Unión: De Gasperi, Schuman, Adenauer...

-Con la de problemas que tiene África, ¿qué aporta la Biblia?
-Sin la Palabra de Dios nada se mueve. Es la Palabra la que mueve a la gente y cambia la sociedad. Pensemos en esa multitud de organizaciones cristianas que trabajan en el Tercer Mundo, en temas asistenciales, caritativos, sociales... Son fruto de la Palabra de Dios.

-Segundo Sínodo de obispos sobre África, de 2009, ¿qué frutos ha dado?
-África aún está intentando aplicar el primero, de 1994. El segundo no ha llegado todavía. Habrá un congreso sobre ello en Maputo, para difundir su propuesta profética: justicia, reconciliación y paz para el continente.

-¿Cómo construye la Iglesia esa paz?
-Por ejemplo, en Costa de Marfil, la Iglesia está participando en las mediaciones entre las facciones políticas. Los obispos católicos trabajan junto con otros líderes religiosos, también musulmanes, para mediar entre los líderes civiles. Me han invitado a colaborar en ese proceso, como presidente de Justicia y Paz, pero si hubiese aceptado muchos dirían: «el Papa tiene tal postura, el Vaticano tiene intereses». Prefiero que lo hagan ellos mismos, que los habitantes del país tengan el protagonismo. Los obispos no deben alinearse con facciones políticas. Una Conferencia Episcopal debe mantenerse unida. Cuando los prelados se dividen y alinean con facciones políticas, estamos acabados.

-¿Cómo ve el proceso de Sudán del Sur, una población con muchos cristianos que pide independizarse de un país musulmán?
-Hay cristianos del norte que dejan la región, que emigran al sur porque temen que ahora se recrudezca el islamismo del régimen. Esperemos que esto no ocurra. Hay que cuidar que se mantenga la unidad, porque en el sur hay diversas etnias, y no sería justo que una prevalezca sobre otras. Hay que trabajar por su unidad.

-El Papa va a Benín del 18 al 20 de noviembre. ¿Qué le espera?
-Es algo que el cardenal de Benín, Bernardin Gantin, que murió en 2008, le había pedido. Eran amigos. Desde Benín hablará a toda África y a todo el mundo. El Papa lleva un mensaje de justicia y paz

lunes, 21 de febrero de 2011

Te Deum

Don Adolfo González Montes, Obispo de Almería, en nombre de la Conferencia Episcopal Española. (Iglesia Católica Romana)
Don Carlos López Lozano, Obispo Diocesano de la Iglesia Española Reformada Episcopal (Comunión Anglicana).

Tienen el honor de invitarle a usted,
el día 22 de Febrero,
al Solemne TE DEUM,
con ocasión de la firma de la Declaración Conjunta sobre reconocimiento mutuo del bautismo entre la Iglesia Católica Romana y la Iglesia Española Reformada Episcopal (Comunión Anglicana),
Lugar: Iglesia Catedral del Redentor (Comunión Anglicana)
Calle Beneficencia 18, 28004
Madrid.
Hora: 19:00 h

domingo, 20 de febrero de 2011

REUNIÓN FORO ECUMÉNICO PENTECOSTÉS

ENCUENTRO PARA PREPARAR LA

ASAMBLEA Y VIGILIA DE PENTECOSTES 2011

MIERCOLES 23 DE FEBRERO a las 19:00 horas

IGLESIA ANGLICANA DE SAN JORGE (Saint George)

Calle Núñez de Balboa, 43 (esquina con Hermosilla)
Metro: Velázquez
Buses: C/Goya: 21, 53 , C/Velázquez: 1, 9, 19, 51, 74

Convocatoria

FEBRERO 2011

Queridas hermanas y hermanos en Cristo,

Un año más queremos convocar a todos las Iglesias, Comunidades, Movimientos, Instituciones y amigos y amigas que como en años anteriores buscamos compartir la experiencia renovadora del Espíritu en PENTECOSTÉS.

Para ello nos gustaría volver a contar con vosotros y vuestras comunidades, para discernir entre todos, cómo y dónde preparar este año el evento de la Vigilia Ecuménica de Pentecostés 2011.

Como ya sabéis este encuentro es muy especial para muchos de nosotros. Sería difícil experimentar tanto la preparación como el gozo de la celebración sin contar con todos los que ya habéis participado en años anteriores, con vuestro compromiso, vuestra entrega, la amistad y el cariño del camino en la preparación y el reencuentro entre los hermanos y hermanas.

También queremos contar con aquellos que nunca habéis participado de este evento del Espíritu de Dios, que todo lo impregna y que sigue manifestándose en aquellos que luchan por la paz y la justicia de Dios, por los más necesitados.

Sobre todo en estos tiempos de crisis, no solo económica, en los que la Esperanza y la Luz de Cristo debe seguir guiando y mostrando bien visible la alternativa de los que en el día a día van salando la Vida, entregándose, compartiendo, animando y amando... sin juzgar.... solo amar.

Por todo esto os esperamos con los brazos abiertos, con la alegría del reencuentro y el agradecimiento de la gratuidad en la Iglesia Anglicana de San Jorge, donde nuestros hermanos y hermanas de esta comunidad nos acogerán el próximo miércoles.

Vuestros amigos y amigas; hermanas y hermanos en Cristo que integran el
Foro Ecuménico Pentecostés.
El Foro Ecuménico Pentecostés cuenta con representación y delegados de las siguientes Iglesias, comunidades y organizaciones cristianas:
Iglesia Evangelica Española (I.E.E.). Presbiterio de Madrid
Comunidad Evangélica de Habla Alemana de Madrid
Iglesia Católica Romana (I.C.R.). Diocesis de Madrid
Delegación de Relaciones Interconfesionales
Comisión Diocesana de Justicia y Paz
Misioneras de la Unidad
Iglesia Española Reformada Episcopal (I.E.R.E.)
Asociación Ecumenica Internacional (IEF)
Orden Carmelitas Descalzos de Castilla
Congregación Carmelitas Misioneras
Instituto de la Bienaventurada Virgen María (Irlandesas)
Carmelo Ecuménico e Interreligioso
CCV Madrid
CEB Ultreia et Suseia
Y otros hermanos y hermanas en la Fe

viernes, 18 de febrero de 2011

Oración breve

Cristo Jesús, tu Evangelio nos abre a la pasión del perdón. Y cuando estamos ante ti, confiándote nuestras vidas y las de los demás, la oración humilde nos lleva a la confianza de la fe.
Propuesta por la Comunidad de Taizé

jueves, 17 de febrero de 2011

Reflexiones para la Unidad VIII (Última)

Reflexiones del Prof. Dr. Pedro Langa Aguilar, O.S.A.
Teologo y ecumenista

VIII.- Llamados al servicio de la reconciliación

«Deja tu ofrenda delante del altar, y ve primero a reconciliarte con tu hermano…» (Mt 5,24).
Al término de las reflexiones sobre la ideal comunidad cristiana de Hechos 2,42, volvemos de nuevo al prosaísmo de nuestras divisiones, insatisfacciones, decepciones e injusticias. Y la primera Comunidad apostólica de Jerusalén sigue preguntando al término del octavario 2011: ¿a qué somos llamados?
Los cristianos de la Jerusalén actual sugieren una respuesta: sobre todo al servicio de la reconciliación. Palabra clave dentro del ecumenismo. Oramos por la unidad de los cristianos para que la Iglesia sea signo e instrumento de curación de las divisiones e injusticias políticas y estructurales; en pro de una coexistencia justa y pacífica entre judíos, cristianos y musulmanes; para que crezca la comprensión entre las personas de todas las creencias e increencias. En nuestras vidas personales y familiares, la llamada a la reconciliación debe también encontrar una respuesta.
El reconocimiento ante Dios de nuestra unidad como cristianos, nos avanza la certidumbre de que, en Cristo, Dios busca reconciliarse con todos los pueblos. Y si esa es la voluntad de Dios, ya se colige qué pueda querer para las Iglesias. Se explica, siendo así, que Benedicto XVI quiera estar presente para el mes de octubre de 2011 en Asís al objeto de conmemorar junto a otros líderes interreligiosos aquel histórico encuentro promovido por Juan Pablo II en 1986. Su 25º aniversario así puede que sea lo más importante del movimiento ecuménico en 2011. Como en 2010 lo fue la célebre cumbre centenaria de Edimburgo.
La llamada a reconciliarse, por tanto, es un requerimiento a dejar actuar en nosotros la fuerza de Dios para hacer nuevas todas las cosas. Queda patente una vez más que esta Buena Noticia entraña una invitación a modificar nuestra manera de vivir. El relato de san Mateo sobre la reconciliación no tiene vuelta de hoja: las palabras de Jesús fueron, y siguen siendo, terminantes: no podemos seguir presentando nuestras ofrendas en el altar a sabiendas de que somos responsables de las divisiones y de las injusticias. La de la oración por la unidad de los cristianos es, por tanto, una llamada a la reconciliación, es decir, a practicar la concordia incluso si fuere para interrumpir nuestras actividades eclesiales. Quiso Dios enviarnos a Jesús para reconciliarnos consigo en Él. Ninguna plegaria debiera elevarse hoy con tanta fuerza como la de acción de gracias por habernos hecho servidores de reconciliación en nuestras Iglesias. Conlleva ella, como es obvio, ponernos al servicio de la reconciliación de todos los pueblos, en particular Tierra Santa, el sitio donde Dios quiere abatir el muro de separación entre los pueblos, y reunir a cada uno en el Cuerpo de Cristo, ofrecido en sacrificio en el Calvario.
Ojalá nos llene de amor a todos, para que nuestra uni-dad sirva a la reconciliación que desea para la entera creación.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Reflexiones para la Unidad VII

Reflexiones del Prof. Dr. Pedro Langa Aguilar, O.S.A.
Teologo y ecumenista

VII.- Vivir en la fe de la resurrección

«Por el bautismo fuimos sepultados en Cristo… para que también nosotros emprendamos una vida nueva» (Rm 6, 3-11).
Trascendental mudanza, en verdad, ésta de la resurrección de Cristo, que san Pablo extiende mediante la gracia bautismal a todo cristiano. La Comunidad de Jerusalén, asidua en la enseñanza de los apóstoles, la comunión fraterna, la fracción del pan y las oraciones, se comportó así precisamente gracias al poder de vida de Jesús resucitado. Poder, por cierto, que sigue vigente en la Jerusalén actual. A pesar de sus dificultades, sea cual fuere la semejanza con el Getsemaní de luna argentada y del Gólgota de cruz levantada, saben muy bien sus cristianos, y la fe se lo certifica, que todo se renueva en la verdad de la resurrección de Jesús, que todo cobra nueva vida en la Anástasis.
La fuerza de la resurrección irradia desde Jerusalén, lugar de la Pasión del Señor, y atrae a todas las naciones hacia su claridad. El mensaje, por tanto, diríase que no puede tener mayor fuerza para el ecumenismo. Porque este paso de los terrores de la muerte a la nueva vida es lo que define a todos los cristianos. Ya dejó dicho san Agustín en frase memorable que la resurrección de Cristo es lo que distingue a los cristianos de las demás religiones y de todos los hombres sumidos en la oscuridad del paganismo. Decir que Cristo murió, lo admiten todos y hasta los paganos lo creen. Lo típicamente cristiano, en cambio –señala explicativo y agudo el Hiponense-, es afirmar que Cristo resucitó (cf. Sermón 215, 6). He aquí, pues, una certeza fundamental que impediría dialogar a fondo en un diálogo interreligioso a ultranza, y que, por contra, es capaz de congregar a todos los cristianos.
San Pablo enseña que por el bautismo hemos estado en el sepulcro con Cristo y hemos resucitado con él. Hemos muerto con Cristo, y vivimos para compartir su vida de resucitado. Podemos ver diversamente el mundo desde la compasión, la paciencia, el amor y la esperanza, porque, en Cristo, las dificultades del momento nunca pueden ser la palabra final de la historia.
A pesar de sus divisiones, ciertamente dolorosas, los cristianos saben que el bautismo los reúne para permitirles llevar la cruz en la luz de la resurrección. Desde Jerusalén, el Señor resucitado saluda a sus discípulos de todas las épocas pidiéndoles seguimiento sin temor. La resurrección de Jesús lleva esperanza a la humanidad y renovación a la tierra, y sigue unificando a la Iglesia en la lucha contra las fuerzas de la muerte en un mundo donde la violencia hacia la creación y hacia la humanidad obscurecen la esperanza en la nueva vida que Él ofrece.
Un mundo, por otra parte, sumido en violencia y egoísmo y contravalores, tantas veces sin norte y casi siempre pagado de sí. Mundo que sólo en Dios podrá conseguir una cosmología en plenitud; sólo en Cristo la cohesión de sus partes disgregadas; sólo en el Espíritu Santo su vocación de armonía y de unidad.

martes, 15 de febrero de 2011

Reflexiones para la Unidad VI

Reflexiones del Prof. Dr. Pedro Langa Aguilar, O.S.A.
Teologo y ecumenista

VI.- Fuertes en la oración para actuar.

« ¡Oh Dios, que todos los pueblos te alaben!» (Salmo 67, 1-7).
He aquí una bella exclamación del salmista que parece estar exigiendo de los orantes del octavario un grito similar: « ¡Oh Dios, que todas las Iglesias te alaben!». Pero ¿cómo lo conseguirán si están divididas?
El mensaje ecuménico dice que ello no es posible sin previa unidad, lo cual denota que una exclamación así debiera ir precedida del gran anhelo ecuménico: « ¡Oh Dios, que todos los cristianos vivan la unidad, y que, unidos, todos los cristianos te alaben!». Los de Jerusalén y otras partes tienen hoy probada experiencia y nos piden tomar mejor conciencia del modo en que nos enfrentamos ante las situaciones de injusticia y desigualdad, allí donde estamos. En eso como en tantas cosas, es la oración la que da a los cristianos fuerza y coraje para ejercer la misión común. Y la que ayuda a sobrellevar la pesada cruz de las persecuciones que por todo el mundo están atacando a tantos cristianos por el mundo, especialmente a principios del 2011, por ejemplo, la Iglesia copta de Alejandría, la del Papa Shenouda III y sucesor de san Marcos.
Pide asimismo el salmista orar para que el rostro de Dios brille sobre nosotros, no sólo en pro de un propio beneficio, sino para que su ley sea conocida «entre todas las naciones». Un reclamo a la catolicidad, al fin y al cabo. La Iglesia apostólica, y católica, por supuesto, nos recuerda que la oración forma parte del poder y de la aptitud a la misión y a la profecía para el mundo todo. Oramos en pro de la unidad de nuestras sociedades y de nuestros países, y por la unidad de toda la humanidad en Dios. Nuestra oración por la unidad en Cristo se extiende al mundo entero, tiene, debe tener, dimensiones de catolicidad, cuyo dinamismo y valor oracional arraiga en la enseñanza del Señor a sus discípulos. El evangelio de san Mateo nos propone hablar de la oración como de una fuerza «secreta» que proviene no de la ostentación que con ella se haga ni del espectáculo que desde ella se dé, sino de la humilde presencia del Señor.
La enseñanza de Jesús se resume en el Padre Nuestro. Al decirlo juntos, formamos un pueblo unido que busca la voluntad del Padre y la edificación de su Reino aquí mismo sobre la tierra. Él así nos convoca a una vida de perdón y reconciliación.
La plegaria del octavario hace hoy caer en la cuenta de lo que suplica, pide y ora el ecumenismo: nada menos que alegrarnos de que en todo momento, lugar y cultura, la gente se vuelve hacia Dios para orar. Y en recordar que Jesucristo mismo, el Hijo de Dios, nos enseñó a perseverar en la oración para que venga su Reino.
La oración en común, concluyendo, hará que cobremos conciencia de que Dios nos guía y nos anima a través de todas nuestras alegrías y nuestros dolores, con la fuerza del Espíritu Santo.

lunes, 14 de febrero de 2011

Reflexiones para la Unidad V

Reflexiones del Prof. Dr. Pedro Langa Aguilar, O.S.A.
Teologo y ecumenista

V.- La fracción del pan en la esperanza

Desde la Comunidad de Jerusalén hasta hoy, la «fracción del pan» ha sido siempre centro del culto cristiano. Para la Jerusalén de nuestros días partir el pan es, sobre cualquier otro supuesto, símbolo de amistad, perdón y compromiso. Por de pronto dicha fracción del pan nos pone ante el reto de buscar la unidad en un mundo de divisiones. Mundo cuya reunificación es, de distintas manras, tarea de todos. Los cristianos en la fracción del pan son el mensaje profético de esperanza destinado a toda la humanidad. También los cristianos hoy partimos el pan «con un corazón grande y generoso»; pero cada Eucaristía nos recuerda también el hecho doloroso de la desunión.
En este quinto día del octavario, los cristianos de Jerusalén se reúnen en el Cenáculo, lugar de la última Cena. allí mismo donde los sacerdotes peregrinos a Tierra Santa renuevan sus promesas sacerdotales. Y en ese bendito lugar, sin celebrar la Eucaristía, parten y reparten el pan en la esperanza, de la cual sabemos cuando Dios se une con nosotros a través del desierto de nuestras propias insatisfacciones.
El Éxodo nos informa de cómo Dios responde a las murmuraciones del pueblo liberado: proporcionándole lo que necesitaba, ni más, ni menos. El maná del desierto es un don de Dios que nunca debe uno guardarse para sí, so pena de arriesgarse no comprenderlo del todo. San Pablo reconoce que partir el pan no significa sólo celebrar la Eucaristía; también pide ser un pueblo eu-carístico: llegar a ser el Cuerpo de Cristo en el mundo es más que recibir el Cuerpo de Cristo en la Eucaristía.
El exhorto paulino (1 Co 10-11) recuerda que la comunidad cristiana debe esforzarse por vivir unida. Somos un pueblo abierto a la fracción del pan, pueblo de vida eterna, de vida en plenitud, como nos lo enseña san Juan; un pueblo que se va uniendo a medida que va partiendo / compartiendo la fractio panis. Nuestra celebración de la Eucaristía nos incita a reflexionar sobre la manera en que se expresa día a día la abundancia de este don de vida, sea en la esperanza que en las dificultades.
A pesar de los retos diarios, los cristianos de Jerusalén dan prueba de que es posible alegrarse y esperar. Admirable ocasión, pues, la del octavario para dirigir plegarias al Dios de la esperanza, agradeciéndole (he ahí el vocablo Eucaristía) el don que nos hizo en la Cena del Señor donde, en el Espíritu Santo, encontramos a su Hijo Jesucristo, el pan vivo bajado del cielo. Lástima que, apegados a las desigualdades, no acabemos de aprender tan hermosa lección de gratitud, o sea de Eucaristía.
Uno de los fines del ecumenismo es suplicar a Dios que acelere el día en que su Iglesia toda se reúna para la fracción del pan. Ese día, por de pronto, se habrán salvado los obstáculos de la Intercomunión y de la fecha de la Pascua.

domingo, 13 de febrero de 2011

Reflexiones para la Unidad IV

Reflexiones del Prof. Dr. Pedro Langa Aguilar, O.S.A. Teologo y ecumenista

IV.- Compartir, el mejor atajo para unir

«Todo lo disfrutaban en común», afirma san Lucas (Hch 4, 32-37).
La expresión equivale a compartir, ese verbo llamado a imponerse dentro de la santa causa de la unidad. Compartir el manjar de la unidad es vivir conjuntamente sentimientos, inquietudes, esperanzas en una futura unión cristiana. Nada hay tan saludable en una crisis económica, por ejemplo, o en un conflicto ecuménico, como el reparador y consolador verbo compartir. Su largo y próvido brazo de influencia llega hoy hasta la Iglesia de Jerusalén, donde los desacuerdos intereclesiales puede que resulten más demoledores que nunca.
Sigue aleccionadora la información de san Lucas: «Todos los creyentes vivían de mutuo acuerdo y todo lo compartían. Hasta vendían las propiedades y bienes, y repartían el dinero entre todos según la necesidad de cada cual» (Hech 2, 44-45). Si no constase en la Sagrada Escritura, uno podría tachar esta propuesta de locura. Y sin embargo, Tertuliano señala que los perseguidores de la Iglesia, en el Imperio romano, a la vista de cómo los cristianos compartían, comentaban perspicaces: «Mirad cómo se aman» (Apologético, 39). La vida de los cristianos de la Jerusalén actual se caracteriza igualmente por compartir recursos, algo que, aparte de ser señal de continuidad con aquellos antecesores de primera hora, es asimismo testimonio y reto para las Iglesias de hoy. Por supuesto que el verbo compartir puede adoptar muchas formas en el espacioso ámbito de las acepciones. Existe el radical de la Iglesia apostólica, donde nadie queda en la indigencia. Y el de carga, luchas, dolores y sufrimientos de unos y otros. Existe igualmente el de alegrías y éxitos, bendiciones y curaciones. Y, por supuesto, el de intercambio de dones y el de comprensiones mutuas a pesar de nuestra situación de separados. Compartir, pues, conlleva el mejor «intercambio ecuménico de dones».
Es consecuencia práctica de nuestra perseverancia en la doctrina apostólica y en la comunión fraterna. Y fruto también, por descontado, de nuestra oración por la unidad de los cristianos.
Cumple, por tanto, agradecer a Dios por habernos dado lo necesario para que todos puedan alimentarse, vestirse y alojarse. Y no estaría de más pedirle que nos preserve del egoísmo que lleva a acumular, y que nos incite a ser instrumentos de su amor, compartiendo lo que nos has dado con el fin de ser así testigos de su generosidad y de su justicia.
Ayúdenos el ecumenismo a la mancomunada actuación allí donde hay necesidades: donde las familias son expulsadas, donde los necesitados sufren de manos de los poderosos, donde la pobreza y el desempleo destruyen vidas. Compartir fue, en fin, ¡y de qué manera tan evangélica!, el estudio en común de la Comisión Mixta internacional para el diálogo teológico entre la Iglesia católica y la Iglesia ortodoxa en su conjunto, cuya XII sesión tuvo lugar del 20 al 27 de septiembre de 2010 en Viena.

sábado, 12 de febrero de 2011

Reflexiones para la Unidad III

Reflexiones del Prof. Dr. Pedro Langa Aguilar, O.S.A.
Teologo y ecumenista

III.- La asiduidad a la enseñanza de los apóstoles nos reúne.

«Tu palabra es antorcha para mis pasos» (Salmo 119, 105).
«Tú eres, Señor, mi lámpara, mi Dios que alumbra mis tinieblas» (Salmo 18,29).
«Porque el mandato es una lámpara y la lección una luz» (Pr 6,23).
Refieren los Hechos en el texto-lema del Octavario (cf. Hch 2,42) que la Iglesia de Jerusalén perseveraba en la enseñanza de los apóstoles, pese a la gran diversidad de lenguas y culturas entre sus miembros. Enseñanza, por otra parte, que se cifraba en dar testimonio de la vida, de la enseñanza, del ministerio, de la muerte y de la resurrección del Señor Jesús. Sencillamente, en predicar el kerigma, que, como se ve, puede hacer a la vez de lámpara y de antorcha. Divino mensaje resumido, a la postre, en lo que el Apóstol de las Gentes llama simplemente «el Evangelio».
Buena ilustración la de san Pedro en Jerusalén, el día de Pentecostés.
A partir del profeta Joel, la Iglesia se vincula a la historia bíblica del pueblo de Dios, llevándonos al relato que comienza con la creación (cf. Hch 2,14-36). A pesar de nuestras divisiones, siendo así, la Palabra de Dios nos reúne y nos une. Las dos cosas. Nos agrega y congrega. He ahí su fuerza, su aglutinadora y renovadora energía. La enseñanza de los apóstoles salía y volvía a dicha Palabra, vivía de y para esa universal y católica. Buena Noticia que, por lo demás, en su plenitud llamamos Evangelio. Ella centraba también la unidad en la diversidad de la primera Iglesia. Los cristianos actuales de Jerusalén, sin embargo, nos recuerdan hoy, a la vuelta de tantos siglos, que no era sólo «la enseñanza de los apóstoles» lo que unía a la Iglesia primitiva, sino su constante y fidelísimo vivir al aire de sus postulados. Ese perseverar en el luminoso mensaje de la Palabra. Es lo que san Pablo refleja con inefable hondura cuando define el Evangelio como «poder de Dios para la salvación» (Rm 1,16).
El profeta Isaías nos recuerda que la enseñanza de Dios es inseparable del «juicio, luz de los pueblos» (Is 51,4). Y el salmista ora así: «Lámpara es tu palabra para mis pasos, luz en mi sendero. Mi herencia perpetua son tus mandamientos, alegría de mi corazón».
El ecumenismo es buena ocasión para dar gracias a Dios por revelarnos su verdad en Jesucristo, su Palabra de Vida, que recibimos a través de la enseñanza de los apóstoles, transmitida en primer lugar en Jerusalén. Esa Palabra de la que Benedicto XVI dice maravillas en la reciente Exhortación apostólica postsinodal Verbum Domini, recogiendo las intervenciones durante el Sínodo de la Palabra en 2008, donde Su Santidad Bartolomé I pronunció una histórica homilía. Que el Espíritu Santo siga santificándonos en la verdad del Hijo de Dios, para que por nuestra unidad en él crezcamos en la dedicación de por vida a la eterna Palabra y juntos sirvamos al Reino en humildad y amor.

viernes, 11 de febrero de 2011

Reflexiones para la Unidad II

Reflexiones del Prof. Dr. Pedro Langa Aguilar, O.S.A.
Teologo y ecumenista

II.- Muchos miembros en un solo cuerpo

Dice san Pablo: «Hemos recibido en el bautismo un mismo Espíritu a fin de formar un solo cuerpo» (1 Co 12, 13).
La Iglesia de Jerusalén descrita en los Hechos de los Apóstoles es el modelo de la unidad hoy buscada. De ahí que la Oración por la Unidad de los Cristianos no pueda contemplar la uniformidad, pues aquella unidad se caracterizó desde el princi-pio por su gran diversidad. Habrá de ser, entonces, unidad en la diversidad. La eclosión de Pentecostés desvela que la gente oyó aquel día el Evangelio en sus distintas lenguas, y agrega que a través de la predicación de Pedro se unieron los unos a los otros en el arrepentimiento, bautismo y efusión del Espíritu Santo.
San Pablo, por su parte, dejó escrito más tarde: «Todos nosotros, en efecto, seamos judíos o no judíos, esclavos o libres, hemos recibido en el bautismo un mismo Espíritu, a fin de formar un solo cuerpo; a todos se nos ha dado a beber de un mismo Espíritu». Tampoco aquella era comunidad uniforme, sino de gran diversidad, donde las diferencias podían fácilmente degenerar en controversias. Fue el caso entre los cristianos de origen griego y los de origen judío con respecto a la negligencia con la cual trataban a las viudas griegas, como informa san Lucas (cf. Hech 6,1). La Iglesia de Jerusalén, por tanto, estaba unida en sí misma, pero a base de estar unida al Señor resucitado, quien había dicho en vida mortal: «Yo soy la vid, vosotros los sarmientos. El que permanece unido a mí, como yo estoy unido a él, produce mucho fruto» (Jn 15, 1-13). Y gran diversidad caracteriza todavía hoy a las Iglesias de Jerusalén y a las del mundo todo.
En Jerusalén esta diversidad puede fácilmente degenerar en controversia, pues el hostil clima político reinante no hace sino acentuarlo. Pero como la Iglesia primitiva de Jerusalén, los cristianos de Jerusalén nos recuerdan hoy que muchos miembros formamos un mismo cuerpo, una verdadera unidad en la diversidad. Las antiguas tradiciones, por su parte, dejan igualmente de manifiesto que diversidad y unidad existen también en la Jerusalén celestial. Lejos de significar división y desunión, pues, diferencia y diversidad indican, más bien, que la unidad de los cristianos por la cual oramos en el Octavario –y ojalá fuera en los 365 días del año- siempre supuso una real diversidad. De Dios procede, sin duda, toda vida en su gran diversidad, y en Él cumple que a los cristianos todos nos una el amor de suerte que dicho amor nos mantenga unidos.
El ecumenismo, por eso, ayuda a comprender más y mejor esta gran sinfonía de nuestra unidad en la diversidad, y hace que nos esforcemos en trabajar juntos para predicar y construir el reino del divino amor por todo el orbe. El ecumenismo, a la postre, hará que nos concienciemos de que Cristo es la causa de nuestra vida común y el principio y fin de nuestra vida. Lo predicó san Agustín con frase lapidaria: «Dios-Cristo es la patria adonde vamos; Cristo-hombre, el camino por donde vamos; vamos a él, vamos por él» (Sermón 123, 3,3).
He ahí la fórmula ideal del ecumenismo.

jueves, 10 de febrero de 2011

Reflexiones para la Unidad I

Reflexiones del Prof. Dr. Pedro Langa Aguilar, O.S.A. Teologo y ecumenista

I.- La Iglesia de Jerusalén

«El Espíritu de la verdad» (Jn 14, 17).
Todavía en el aire los ecos del centenario de Edimburgo 1910-2010, he aquí que el Octavario 2011 irrumpe con la fuerza que le confieren los orígenes de la Iglesia madre de Jerusalén. Llevado de su habitual llaneza, san Lucas aporta el lema de los ocho días cuando afirma:
«Eran fieles a la enseñanza de los apóstoles y a la comunión fraterna, a la fracción del pan y a las oraciones» (Hch 2,42).
Evangelista de la koinonía en la primitiva comunidad apostólica, compañero de Pablo y siempre entrañable san Lucas, le ofrece así al ecumenismo de esta hora los pertrechos necesarios para cubrir las ocho etapas de estos días de intensa oración elevada desde la reducida estancia del Cenáculo. Por de pronto, sus palabras brindan el sublime continuismo eclesial de entonces con la Iglesia de hoy extendida por el mundo. Recuerdan primero al artífice por antonomasia de tal unidad, el Espíritu Santo, alma y vida de las actividades ecuménicas precisamente por ser sobremanera Espíritu de la verdad. Nunca será posible un ecumenismo de espaldas a la verdad para rendirse complaciente y complacido al cenagal de la mentira, del compadreo y de la traición a los sagrados deberes de la fe. De ahí que san Lucas secunde maravillosamente el mensaje de san Juan acerca de la verdad y nos aclare de paso que los primeros discípulos de la Comunidad apostólica eran fieles, vocablo éste que emerge cada vez que cumple incidir en la vida de la Iglesia. Porque fieles son quienes, por medio del bautismo, han recibido el don de la fe; fieles también, los de la excepción en el inmenso mundo pagano; y fieles, en fin, digámoslo con el sesgo lucano, los que practican la causa ecuménica con fidelidad, o sea sin romper vínculos ni faltar a compromisos. Vivir por eso el ecumenismo es como penetrar en aquella escuela de permanente acatamiento a la palabra del Señor que fue la Comunidad de Jerusalén.
Ecumenismo, a la postre, no es sino vivir en la continuidad del día de Pentecostés aspirando a predicar y vivir por todas partes donde existen desigualdades e injusticias la buena noticia de la reconciliación y de la paz. Si la Iglesia apostólica de Jerusalén se realiza en la Iglesia de la Jerusalén celestial, icono de cualesquiera Iglesias cristia-nas, en señal de su continuidad con la Iglesia de Jerusalén, todas las Iglesias deberán asimismo conservar las «características» de aquella primera comunidad cristiana siendo asiduas en «la enseñanza de los apóstoles, la comunión fraterna, la fracción del pan y la oración». Su testimonio evangélico y su lucha contra las desigualdades e injusticias nos recuerdan, así, que la oración por la unidad de los cristianos es inseparable de la oración por la paz y la justicia.

martes, 8 de febrero de 2011

NAO XII

“SOLO TÚ, MI FUENTE”

“Quien tenga sed acuda a mí a beber, el que tenga fe en mí, como dice la Escritura: de sus entrañas manarán ríos de agua viva” (Jn 7,37-38)

“… el agua que yo le dé se convertirá dentro de él en fuente de agua que brota dando vida eterna” (Jn 4,14)

"Desde tu fuente quiero beber, quiero vivir y fuente ser por ser de ti. Quitar de mí cualquier pensar que al fin distraiga mi fe en ti y en tu Palabra. Fuente en ti, fuente por ti, sólo tú, mi fuente.” (Canto)

La Nao nos ha remitido la siguiente información:

Queridos navegantes

Como cada curso por este tiempo os recordamos la fecha de la próxima nao, para que la tengáis en cuenta en vuestras programaciones anuales. La nao XII la celebraremos el fin de semana 4, 5 y 6 de marzo de 2011.

El lema de este año “Sólo Tú, mi Fuente” nos invita a ir a las fuentes, a los orígenes, al principio, a la raíz, al fundamento, a lo esencial, a lo auténtico…., a ver en qué fuentes saciamos nuestra sed y a cuestionar todo lo que hacemos en su nombre desde donde y porqué lo hacemos. ¿Eres sólo tú mi fuente?, ¿es tu Evangelio, de locura, fraternidad y justicia, la razón única de mi vivir?, ¿es verdad que solo desde tu fuente quiero beber, quiero vivir y fuente ser?

Os deseamos de corazón lo mejor para este curso: “beber del agua viva” para que todos nuestros proyectos nazcan y las realices Tú, para el bien de todos, en especial de los más pequeños, abandonados y empobrecidos.

Un fuerte abrazo ilusionado
de parte de todos los tripulantes de la nao


NAO XII: El fin de semana 4, 5 y 6 de marzo de 2011 en Madrid
a) Retiro nao: del 1 al viernes 4 de marzo
b) Talleres, foros, mesa redonda y concierto por la unidad: mañana y tarde del sábado 5 de marzo
c) Vigila de Oración: desde las 22,15 h del sábado 5 de marzo.

LUGAR: el mismo de los últimos años.

Contacto: nao@todosuno.org; 913682629; 665311501;

La NAO:
“¿Algo más que Arte?,
¿Algo más que Oración?,
¿Algo más que una noche?:
Un estado permanente del alma que, desde lo desapercibido,
busca ser de todos y para todos.”


Más información:

sábado, 5 de febrero de 2011

CAMPAÑA DE ALIMENTOS 2011

SAN BLAS: CAMPAÑA DE ALIMENTOS
Por parte de las PARROQUIAS DE SABIÑÁNIGO se ha puesto en marcha una Campaña de recogida de alimentos “NO perecederos” para donarlos a Cáritas Interparroquial y poder distribuirlos posteriormente a familias necesitadas de nuestra localidad. La entrega se puede hacer en cualquiera de las tres parroquias de Sabiñánigo hasta el día 13 de Febrero.

Cada día es nás la necesidad entre nuestros vecinos, son nuevos rostros de pobreza ocultos, debemos ser solidarios, hay que echar una mano. Nosotros podemos. HAY QUE COMPARTIR

viernes, 4 de febrero de 2011

Taizé Huesca

ORACIÓN AL ESTILO TAIZÉ

Domingo 6 febrero. 19´00 horas. Paroquia Mª Auxiliadora (Salesianos). HUESCA

jueves, 3 de febrero de 2011

Agenda Ecuménica

C e n t r o E c u m é n i c o
MISIONERAS DE LA UNIDAD

4 de febrero Viernes a las 20:00 horas
ORACIÓN INTRCONFESIONAL
Centro Ecuménico “Misioneras de la Unidad”
José Arcones Gil, 37 MADRID

9 de febrero miércoles a las 19:15 horas
ESTUDIO BILIBICO INTERCONFESIONAL
Parroquia San Manuel y San Benito
Alcalá, 83 MADRID

4 de marzo viernes a las 19:00 horas
CULTO DEL DIA MUNDIAL DE ORACIÓN
Parroquia San Manuel y San Benito
Alcalá, 83 MADRID

miércoles, 2 de febrero de 2011

2 febrero. Vida consagrada

Inma Eibe: «Una monja es un bicho raro»


A los 16 años escuchó la llamada de Dios. Esta carmelita se aferró a la guitarra y a la música para difundir la palabra del Señor. Admite que la Iglesia tiene que evolucionar y pide mayor igualdad entre mujeres y hombres.

Nace en San Fernando (Cádiz) hace 37 años. A los 19 ingresó en la orden Carmelita de Vedruna. llegó a Madrid en 1999 y trabaja en un centro de día y en un Colegio Mayor. Nunca ha llevado hábito ni quiso retirarse a la vida contemplativa porque para esta religiosa es fundamental el contacto con las personas. Tiene un grupo de música, Ain Karem, y toca en colegios y parroquias. Considera que todo ser humano tiene una dimensión espirltual, que está cada día más olvidada. «No hay una receta. Experimentar la fe sólo es posible a través del encuentro con Jesús. Hay que alimentar la relación». Se siente un bicho raro, una rara avis que nada a contracorriente, una evangelizadora que predica su fe en el desierto. En los tiempos de facebook, del consumismo compulsivo y del auge del laicismo, ella decidió meterse a monja. Pero Inma Eibe no abrazó la religión con el fin de llevar una vida contemplativa, sino para pasar a la acción: es enfermera, teóloga y también forma parte del grupo musical Ain Karem, que ya va por su quinto CD –dos de ellos, Alégrate y Según tu palabra han sido editados por San Pablo–. Esta monja sabe que no corren buenos tiempos para los religiosos y añora la época en la que ser sacerdote era una vocación que estaba bien valorada.

«Ser creyente es extraño hoy en día. Es difícil encontrar gente que quiere vivir su dimensión de fe, que ha descubierto que Jesús es algo importante en sus vidas. Nosotras, como religiosas, tenemos las dificultades de cualquier creyente. Antes ser sacerdote y religioso estaba bien visto y eran admirados. Ahora somos esos bichos raros». Esta gaditana, de 37 años, se considera una mujer corriente y, con su discurso y la pasión que pone en él, intenta desmontar los tópicos que siempre han acompañado a las monjas: ni está aburrida ni se metió a religiosa de manera obligada ni su forma de vida es antinatural.

«Soy una mujer normal que vivo mis votos porque es lo que me hace feliz. He tenido la experiencia de Dios, deseo que sea el centro de mi vida, el único. Y eso lo manifiesto en un trabajo al servicio de los más necesitados», relata con convicción esta carmelita.

Pero, ¿a qué se dedica una monja en esta época de crisis económica? Inma compagina su trabajo como enfermera en un centro de día con sus labores en el equipo de gestión del Colegio Mayor Vedruna en la Universidad Complutense.

Amarrada a su guitarra, la música ha sido su trampolín para aproximarre a Dios y acercar su palabra a los fieles. Empezó como un hobby con la recopilación de cantos religiosos. Tímidamente, los componentes del grupo comenzaron a componer sus propias canciones y dieron el salto a grabar su primer CD. Sin duda, es una mujer de su tiempo y, por este motivo, considera que la Iglesia tiene que evolucionar: «Hay cosas que me gustaría que cambiaran dentro de la Iglesia. Percibimos que algunas celebraciones son aburridas y que en ellas no hay diálogo. Pero nosotras intentamos que los jóvenes tengan la experienda de una comunidad más participativa, que acoge a todos». Cuando se le pregunta si la Iglesia tiene comportamientos machistas, no duda ni un segundo la respuesta: Sí «Me gustaría que el liderazgo de la mujer en la Iglesia evolucionara y que el varón y la mujer tuviesen un papel más igualitario», argumenta.

Por eso, desde su labor diaria, intenta luchar poco a poco por defender los derechos de la mujer: Primero, con formación, «ya que antes los teólogos eran sólo hombres». Segundo, procurando que las ceremonias religiosas sean más cercanas. Y, tercero, fomentando un cambio en el discurso de los católicos: «Cuando se utiliza un lenguaje exclusivamente masculino se nos invisibiliza. A mí me ha pasado de ir a una celebración donde sólo había 20 señoras y el sacerdote dijo: “Queridos hermanos”. Entonces, piensas: “¡Eh, que todas somos mujeres: queridas hermanas!”. Para nosotras es fundamental decir nuestra palabra y decirla como mujeres».

Ana Barrio. en "El Mundo"


ENTREVISTA PUBLICADA EN EL DIARIO «EL MUNDO» CON INMA EIBE, RELIGIOSA CARMELITA DE VEDRUNA Y MIEMBRO DEL GRUPO MUSICAL AIN KAREM

martes, 1 de febrero de 2011

Todavía en busca de la paz

La Fundación Seminario de Investigación para la paz ha presentado un nuevo libro que recoge los trabajos presentados a lo largo del año (2009) en el que se cumplían veinticinco de la existencia del Seminario de Investigación para la Paz.

Como señala en su presentación la Directora de la Fundación, Carmen Magallón, en sus páginas se abordan temas nucleares para la cultura de la paz: las claves estratégicas y sociológicas de un mundo en cambio, la persistencia y agotamiento de las potencias, las nuevas tendencias armamentísticas, los ejércitos y las crisis humanitarias, las Naciones Unidas, la filosofía para hacer las paces, las migraciones y los derechos humanos, la investigación para la paz y su futuro, el papel de la sociedad civil y el valor del diálogo en la construcción de la paz. Son un total de dieciocho artículos a cargo de expertos de las principales instituciones de investigación para la paz, seguidos de una síntesis de los argumentos intercambiados en los debates a que dieron lugar cada una de las ponencias.

Con este volumen se continúa la importante labor de investigación, estudio y debate que se ha venido desempeñando desde los orígenes del Seminario de Investigación para la Paz en 1984, vinculado al Centro Pignatelli de Zaragoza. En este ámbito de trabajo es una institución de gran prestigio, y cada año propone un proyecto de sesiones de estudio y debate, programa cursos, encarga trabajos de investigación, elabora informes y propuestas y colabora con otras instituciones nacionales e internacionales. El Seminario posee una importante biblioteca y centro de documentación, que cuenta con 5000 libros seleccionados, 60 colecciones de revistas, 30 publicaciones seriadas y 75 boletines institucionales. En la página web http://www.seipaz.org/ puede ampliarse información sobre su catálogo y sus actividades.